Enero 1 (El Año Nuevo)

 

Mace2-pag
Manténlo Simple

 

Fija tus metas de Año Nuevo. Escarba dentro de ti y descubre lo que te gustaría que pasara en este año en tu vida. Esto te ayudará a hacer tu parte. Es una afirmación de que estás interesado en vivir plenamente la vida en este año que apenas empieza.
Las metas nos fijan una dirección. Ponen en juego una fuerza poderosa a un nivel universal, consciente y subconsciente.
Las metas le dan dirección a nuestra vida.
¿Qué te gustaría que ocurriera este año en tu vida?
¿Qué quisieras hacer y qué quisieras lograr? ¿Qué bien quisieras atraer a tu vida?
¿En cuáles áreas particulares de crecimiento interior te gustaría avanzar? ¿De cuáles obstáculos, o defectos de carácter, te gustaría deshacerte?
¿Qué quieres lograr? ¿Pequeñas y grandes cosas? ¿A dónde quisieras ir? ¿Qué te gustaría que te sucediera en el renglón de la amistad y del amor? ¿Qué te gustaría que sucediera en tu vida familiar?
Recuerda: con nuestras metas no estamos controlando a los demás, estamos tratando de darle una dirección a nuestra vida.
¿Qué problemas te gustaría ver resueltos? ¿Qué decisiones quisieras tomar? ¿Qué te gustaría que pasara en tu trabajo?
¿Qué te gustaría que pasara en tu interior y a tu alrededor? Escríbelo. Toma una hoja de papel, dedica unas cuantas horas de tu tiempo y escríbelo todo, como una afirmación de ti mismo, de tu vida y de tu capacidad para elegir. Luego, déjalo ir.
Ciertamente ocurren cosas que están fuera de nuestro control. A veces, esos eventos son gratas sorpresas; otras, de naturaleza distinta. Sin embargo, todos ellos forman parte del
capítulo en el que este año se convertirá tu vida y que añadirán una página más a tu historia.
El año nuevo está frente a nosotros, como un capítulo de un libro, esperando ser escrito. Podemos ayudar a escribir esa historia fijando nuestras metas.
Hoy recordaré que hay una poderosa fuerza motivadora en el hecho de escribir metas. Haré eso ahora mismo, para este año que empieza, y de manera regular conforme lo vaya necesitando. No lo haré para controlar, sino como mi contribución para vivir mi
vida.

Diciembre 31 (Afirmemos lo bueno)

Miry-pag
                Primero lo primero (Mi nuevo nacimiento Septiembre 2005)
Lo divertido se vuelve divertido, el amor se convierte en amor, la vida se convierte en una vida que vale la pena vivir. Y nosotros nos sentimos agradecidos.
Más allá de la codependencia
Espérate, y espera cosas buenas, para ti mismo y para tus seres queridos.
Cuando te preguntes qué vendrá, di a ti mismo que falta por venir lo bueno, lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, lo mejor que Dios y Su universo tienen para enviarnos. Luego abre tus manos y recíbelo. Reclámalo, es tuyo.
Ve en tu mente lo mejor; imagina cómo se verá, cómo se sentirá.
Concéntrate hasta que puedas verlo claramente. Deja que todo tu ser, cuerpo y alma, entren y permanezcan dentro de la imagen un momento.
Luego, déjala ir. Regresa al día de hoy, al momento presente. No te obsesiones. No te pongas temeroso. Emociónate. Vive plenamente el día de hoy, expresando gratitud por todo lo que has sido, por todo lo que eres y por todo en lo que te convertirás.
Espérate, y espera cosas buenas.
“Hoy, cuando piense en el año que viene, me concentraré en lo bueno que está por venir.”

Diciembre 30 (Echa los cimientos)

 

Mace-pag
Paso a paso se llega lejos.
Se han echado los cimientos. ¿No lo ves? ¿No entiendes que todo lo que has pasado ha tenido un propósito?
Había una razón, una buena razón, para la espera, la lucha, el dolor y finalmente la liberación.
Se te ha preparado. De la misma manera como el constructor debe derribar y escarbar lo viejo para construir lo nuevo, tu Poder Superior ha estado limpiando los cimientos de tu vida.
¿Alguna vez has observado a un constructor en una construcción?
Cuando comienza su trabajo, se ve peor que antes de que empezara. Lo que está viejo y deteriorado se debe retirar. Lo que es insuficiente o demasiado débil para soportar la nueva estructura se debe retirar, remplazar o reforzar. Ningún constructor a quien le
importe su trabajo pondría una nueva superficie sobre un sistema de apoyo insuficiente. Los cimientos se desplomarían. La construcción no duraría. Si el producto terminado va a ser como se desea, se tiene que llevar a cabo un exhaustivo trabajo de los cimientos hacia arriba. A medida que progresa la obra, a menudo parece un cataclismo. Con frecuencia no parece tener sentido. Podría parecer una pérdida de tiempo y de esfuerzo, porque aún no podemos ver el producto terminado. Pero es muy importante que los cimientos se echen como debe ser si es que el trabajo divertido, los toques finales, van a ser como queremos que sean.
Esta época larga, difícil de tu vida ha sido para echar los cimientos. No carecía de propósito, aunque a veces el propósito no haya sido evidente o aparente.
Ahora se han echado ya los cimientos. La estructura es sólida. Ahora es tiempo ya de los toques finales, de la terminación. Es tiempo de poner los muebles dentro y de disfrutar los frutos de la labor.
Felicidades. Has tenido la paciencia para soportar las partes duras. Has confiado, te has sometido y le has permitido a tu Poder Superior y al universo que te curen y te preparen.
Ahora disfrutarás de lo bueno que ha sido planeado.
Ahora verás el propósito. Ahora todo se conjuntará y tendrá sentido
Disfrútalo.
“Hoy me someteré al echar los cimientos –las bases- de mi vida.
Si es tiempo de disfrutar la colocación de los toques finales, me someteré a ello y disfrutaré eso también. Me acordaré de estarle agradecido a un Poder Superior que es un Maestro Constructor y únicamente tiene en mente mis mejores intereses, creando ym construyendo mi vida. Estaré agradecido por el cuidado y la atención a los detalles de mi Poder Superior al echar los cimientos, aunque me ponga impaciente a veces. Miraré con reverencia la belleza del producto terminado de Dios.”

Diciembre 29 (Vayamos hacia adelante)

 

 

Karenchus
Primero las cosas importantes

 

Aprende el arte de la aceptación. Causa muchísima pena. Ya no seas codependiente
A veces, como parte del cuidar de nosotros mismos, llega el momento de terminar ciertas relaciones. A veces, llega el momento de cambiar los parámetros de una relación en particular.
Esto es cierto en el amor, con las amistades, con la familia y en el trabajo. Las rupturas y los cambios en las relaciones no son fáciles. Pero a menudo, son necesarios.
A veces nos aferramos a relaciones que están muertas, por miedo a estar solos o para posponer el inevitable proceso de pena que acompaña a las rupturas. A veces necesitamos aferrarnos un tiempo, para prepararnos, para ponernos suficientemente fue
rtes y preparados para manejar el cambio.
Si eso es lo que estamos haciendo, podemos ser suaves con nosotros mismos. Es mejor esperar hasta el momento en que actuar nos parezca sólido, claro y consistente.
Sabremos cuando hacerlo. Lo sabremos. Podemos confiar en nosotros mismos.
Saber que una relación está cambiando o que está a punto de terminar es una situación incomoda, especialmente cuando aún no es tiempo de actuar pero sabemos que se acerca el momento. Puede ser embarazoso e incómodo, a medida que se cierra la lección. Podemos volvernos impacientes por cerrarla, pero aún no nos sentimos con fuerza para
hacerlo. Eso está bien. El momento todavía no es el correcto. Algo importante aún está sucediendo. Cuando sea el momento preciso, podemos confiar en que ocurrirá. Recibiremos la fuerza y la capacidad para hacer lo que necesitamos hacer.
Terminar relaciones o cambiar los limites de una relación en particular no es fácil. Requiere valor y fe. Requiere de una disposición de parte nuestra para cuidar de nosotro
s mismos, a veces para quedarnos solos una temporada.
Deja ir el miedo. Entiende que el cambio es una parte importante de la recuperación. Amate lo suficiente para que hagas lo que necesites hacer para cuidar de ti mismo, y encuentra la suficiente confianza para creer que volverás a amar de nuevo.
Nunca estamos volviendo a empezar. En la recuperación estamos yendo hacia delante en una progresión de lecciones perfectamente planeada.
Nos encontramos con cierta gente –en el amor, en la familia, con los amigos, en el trabajo cuando necesitamos estar con ella. Cuando hayamos dominado la lección, seguiremos adelante. Nos encontraremos en un nuevo lugar, aprendiendo nuevas lecciones, con gente nueva.
No, las lecciones no son dolorosas. Llegaremos a ese lugar donde podremos aprender, no a partir del dolor, sino de la alegría y el amor.
Nuestras necesidades serán satisfechas. Hoy aceptaré el lugar donde me encuentro en mis relaciones, aunque ese lugar sea difícil e incómodo. Si estoy en medio de una ruptura, la enfrentaré y aceptaré mi pena. Dios mío, ayúdame a confiar en que el sendero en que me encuentro ha sido perfecta y amorosamente planeado para mí. “Ayúdame a creer que mis relaciones me están enseñando lecciones importantes. Ayúdame a aceptar y a tener gratitud por las relaciones a medias, por las que terminan y por los nuevos comienzos.”

Diciembre 28 (Pánico)

Lupita-pag
Le pedí a la vida todo para ser feliz, y Dios me dió la vida para tenerlo todo, éstom me lo ha dado mi Poder Superior en el segundo paso.
¡Qué no te entre el pánico!
Si nos ataca el pánico, no tenemos por qué permitir le que controle nuestras conductas. Las conductas controladas por el pánico tienden a ser autodestructivas. No importa cuál sea la situación o circunstancia, el pánico no suele ser una buena base. No importa cuál sea la situación o circunstancia, por lo general tenemos aunque sea solo un momento para respirar profundamente y restaurar nuestra serenidad y nuestra paz.
No tenemos que hacer más de lo que razonablemente podemos hacer, ¡nunca! ¡No tenemos que hacer algo que no sabemos hacer en absoluto o que no podamos aprender a hacer!
Este programa, esta manera sana de vivir que estamos buscando, se construye sobre una base de paz y de callada confianza, en nosotros mismos, en nuestro Poder Superior, en el proceso de recuperación.
Que no te entre pánico. Eso nos aleja del sendero. Relájate. Respira profundamente. Deja que fluya la paz por tu cuerpo y por tu mente. A partir de esta base, tu Fuente te proveerá de los recursos necesarios.
“Hoy trataré el pánico como un asunto aparte que necesita atención inmediata. Me rehusaré a permitir que me motiven pensamientos y sentimientos de pánico. En vez de ello, dejare que la paz y la confianza motiven mi sentimientos, pensamientos y conductas.”
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Diciembre 27 (Cerca de la cumbre)

 estrellitas
Sé que estás cansado. Sé que te sientes agobiado. Quizá sientas que esta crisis, este problema, esta época difícil durará para siempre. No será así. Estás casi del otro lado.
No sólo piensas que ha sido duro; ha sido duro. Se te ha probado, se te ha examinado y se te ha vuelto a probar acerca de lo que has aprendido.
Tus creencias y tu fe han sido probadas con fuego. Has creído, luego has dudado, luego has trabajado por creer algo más. Has tenido que tener fe aunque no pudieras ver o imaginar aquello en lo que se te ha pedido creer. Quizá algunos de los que te rodean
hayan tratado de convencerte de no creer en lo que tú esperabas poder creer.
Has tenido oposición. No has llegado hasta este sitio con un apoyo total y con alegría. Has tenido que trabajar duro, a pesar de lo que estaba sucediendo a tu alrededor. A veces, lo que te motivaba era la ira; a veces, el miedo.
Las cosas salieron mal, más problemas de los que anticipaste. Te topaste con obstáculos, frustraciones y molestias en el camino. Tú no planeaste que esto fuera de la manera como se desenvolvió. Gran parte de esto ha sido una sorpresa; algo de ello no ha sido para nada lo que tú deseabas.
Sí ha sido bueno. Una parte de ti, la parte más profunda que sabe la verdad, lo ha presentido todo el tiempo, aunque tu cabeza te dijera que las cosas eran una locura, que no había un plan ni un propósito, que Dios se había olvidado de ti.
Han pasado tantas cosas, y cada incidente –el más doloroso, el más perturbador, el más sorprendente-tiene una relación. Estás empezando a verlo y a sentirlo así.
Nunca soñaste que las cosas sucederían de esta manera, ¿no es así? Pero así ocurrieron. Ahora estás aprendiendo el secreto, tenía que ocurrir de esta manera, y esta manera es buena, mejor de lo que tú esperabas.
Tampoco creíste que esto se tardaría tanto, ¿no es cierto? Pero se tardó. Has aprendido la paciencia.
Nunca pensaste que podrías tenerlo, pero ahora sabes que lo tienes.
Se te ha conducido. Fueron muchos los momentos en que pensaste que habías sido olvidado, cuando estabas convencido de haber sido abandonado. Ahora sabes que se te estaba guiando. Ahora las cosas se están acomodando en su lugar. Estás casi al final de esta fase, de esta parte difícil del camino. La lección es casi completa. Tú sabes, la lección contra la que luchaste, te resististe, e insististe que no podrías aprender. Sí, ésa. Ya casi la
has dominado.
Se te ha cambiado desde dentro hacia fuera. Se te ha llevado a un nivel diferente, a un nivel superior, a un nivel mejor.
Has estado escalando una montaña. No ha sido fácil, pero escalar montañas nunca es fácil. Ahora estás cerca de la cumbre. Un momento más y la victoria será tuya.
Afloja los hombros. Respira profundo. Sigue adelante con confianza y en paz. Está llegando el momento de que paladees y disfrutes todo aquello por lo que has luchado. Se está acercando ese momento, por fin.
Ya sé que has pensado antes que se estaba acercando el momento, sólo para darte cuenta de que no era así. Pero ahora está llegando la recompensa. Tú lo sabes, también. Puedes sentirlo.
Tu lucha no ha sido en vano. Por cada esfuerzo en este viaje, hay un clímax, una resolución.
La paz, la alegría, abundantes bendiciones y una recompensa son tuyos aquí en la Tierra. Disfrútalas.
Habrá más montañas, pero ahora ya sabes cómo escalarlas. Y has aprendido el secreto de qué hay en la cumbre.
Hoy aceptaré el lugar donde estoy y continuaré yendo hacia adelante. Si estoy en medio de una experiencia de aprendizaje, me permitiré continuar con la fe de que vendrá el día de la maestría y de la recompensa. Ayúdame, Dios mío, a entender que a pesar de mis mejores esfuerzos para vivir en apacible serenidad, hay épocas en que hay que escalar montañas. Ayúdame a dejar de crear caos y crisis y ayúdame a enfrentar los retos que me harán seguir arriba y adelante.

Diciembre 26 (Crecimiento interior)

 

sobretodas-pag
Sobre todas las cosas, nosotros elegimos quedarnos.

 

Los juguetes y ropa favoritos, a veces ya de adultos nos quedan chicas algunas cosas: gente, empleos, casas. Esto puede causar confusión. Podemos preguntarnos por qué alguien o algo que era tan especial e importante para nosotros el año pasado ya no encaja del mismo modo en nuestra vida hoy. Podemos preguntarnos por qué han cambiado nuestros sentimientos.

Cuando éramos niños, quizá tratamos de que nos quedara una prenda de vestir que era grande para nuestro cuerpo. Ahora, de adultos, podemos atravesar épocas en que tratamos de forzar actitudes que ya hemos rebasado. Quizá necesitemos hacer esto para darnos tiempo y cuenta de la verdad. Lo que funcionaba el año pasado, lo que era tan importante y tan especial para nosotros en tiempos pasados, no nos funciona ya más porque hemos cambiado. Hemos crecido.

Podemos aceptar esto como una parte válida e importante de la recuperación. Podemos permitirnos pasar por la experimentación y por la pena mientras batallamos por hacer algo que nos quede, tratando de averiguar si de veras ya no nos vale y por qué.

Podemos explotar nuestros sentimientos y pensamientos acerca de lo que ha ocurrido.

Después podemos guardar los juguetes del año pasado y hacer espacio para los nuevos.

“Hoy dejaré que los juguetes del año pasado sean lo que fueron: los juguetes del año pasado. Los recordaré con cariño por el papel que desempeñaron en mi vida. Luego, los guardaré y haré espacio para los nuevos.”

Diciembre 25 (Las festividades)

 

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Mi deseo para ti es que continúes, continúa siendo quien eres, sorprendiendo a un mundo creul con tus actos de bondad.

 

 

A veces, las festividades navideñas están llenas de la alegría que asociamos a esa época del año. La temporada fluye.

Hay magia en el aire. A veces, las fiestas de Navidad pueden ser difíciles y solitarias.

He aquí algunas ideas que he aprendido a través de la experiencia personal y de la práctica, para ayudarnos a superar las fiestas difíciles: Lidia con los sentimientos, pero trata de no morar indebidamente con ellos. Pon las festividades en perspectiva: un día festivo es un día entre 365. Podemos superar cualquier periodo de veinticuatro horas.

Pasa el día, pero mantente consciente de que puede haber una reacción post-día festivo. A veces, si usamos nuestras conductas de supervivencia para pasar el día, los sentimientos nos embargaran al día siguiente. Manéjalos también. Vuelve al camino lo antes posible.

Encontremos y apreciemos el amor que esté a nuestra disposición, aunque no sea exactamente lo que queramos ¿Hay alguien a quien podamos darle amor y recibir amor de esa persona? ¿Amigos en recuperación? ¿Hay una familia que disfrutaría de compartir este día de fiesta con nosotros? No seas un mártir, ve. Puede haber algunos que apreciarían nuestro ofrecimiento de compartir con ellos nuestro día.

No somos de la minoría si nos encontramos experimentando una festividad poco ideal. Cuán fácil, pero falso, decirnos a nosotros mismos que el resto del mundo está experimentando una festividad perfecta y que sólo nosotros estamos en conflicto.

Nosotros podemos crear nuestro propio programa para este día festivo. Cómprate un regalo. Encuentra a alguien a quien le puedas dar. Dale rienda suelta a tu parte amorosa, cariñosa y entrégate al espíritu de la Navidad.

Tal vez las navidades pasadas no hayan sido maravillosas. Tal vez la de este año tampoco lo haya sido. Pero el año que entra puede ser mejor, y el que sigue mucho más. Trabaja por lograr una vida mejor, que satisfaga tus necesidades. Antes que pase mucho tiempo, la tendrás.

Dios, mío, ayúdame a disfrutar y a apreciar este día de fiesta.

“Si mi situación no es la ideal, ayúdame a tomar lo bueno de ella y a dejar ir el resto.”

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Diciembre 24 (Pasando las navidades)

 

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Grafito sobre papel, pieza de Marisol Vázquez creada para dar ánimos a su hermana espiritual, luego de que ésta tuviera una recaída que la dejó en cama.

 

 

Para algunos, las escenas, los signos y los olores de las navidades les traen un sentimiento de alegría y calidez. Pero, mientras otros se sumergen alegremente en la época navideña, algunos de nosotros nos hundimos en el conflicto, en la culpa y en un sentimiento de pérdida.

Leemos artículos acerca de cómo disfrutar las vacaciones, leemos acerca de la depresión de Navidad, pero muchos de nosotros aún no podemos figurarnos cómo atravesar la temporada navideña. No sabemos cómo es y cómo se siente tener una Navidad alegre.

Muchos de nosotros estamos divididos entre lo que queremos hacer en las festividades navideñas y lo que sentimos que tenemos que hacer.

Podemos sentirnos culpables porque no queremos estar con nuestras familias. Podemos experimentar una sensación de pérdida porque no tenemos el tipo de familia con la que querríamos estar. Muchos de nosotros, año tras año, entramos al mismo comedor en el mismo día festivo, esperando que este año sea diferente. Luego nos marchamos, año tras año, sintiendo que nos han fallado, sintiéndonos decepcionados y confundidos por todo ello.

Muchos de nosotros tenemos viejos recuerdos dolorosos que los días festivos disparan. Muchos de nosotros sentimos un gran alivio cuando terminan los días festivos.

Uno de los más grandes regalos de la recuperación es aprender que no estamos solos. Probablemente hay tantos de nosotros que se sienten en conflicto durante los días festivos como tantos que se sienten en paz. Estamos aprendiendo, por medio de ensayo y error, a cuidar un poco mejor de nosotros cada época navideña.

Nuestra primera tarea de recuperación durante las festividades navideñas, es aceptarnos a nosotros mismos, nuestra situación y nuestros sentimientos acerca de la situación. Aceptamos nuestro sentimiento de culpa, nuestra ira y nuestra sensación de pérdida.

Todo está bien. No hay una manera perfecta o correcta de manejar las festividades.

Podemos encontrar nuestra fortaleza haciendo las cosas lo mejor que podamos, un año a la vez.

“Esta temporada navideña, me daré permiso para cuidarme a mí mismo.”

Diciembre 23 (Recuerdos de Navidad)

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                  Hoy que tu no puedes, yo camino por ti (23-12-17)

 

Un año, cuando era niña, mi padre se emborrachó y se puso violento en Navidad. Yo acababa de desenvolver un regalo, una loción de crema para las manos, cuando él explotó con la rabia del alcohólico.

Nuestra Navidad se interrumpió. Fue terrible. Fue atemorizador para toda la familia. Ahora, treinta y cinco años después, cada vez que huelo crema para las manos, inmediatamente experimento todos los sentimientos que viví entonces: el miedo, la decepción, el dolor decorazón, la impotencia y un deseo instintivo de controlar.

Anónimo

Hay muchos recuerdos positivos que nos hacen rememorar la Navidad: la nieve, la decoración, los villancicos, los paquetes envueltos, el nacimiento, medias que cuelgan de la chimenea. Estos recuerdos pueden evocar en nosotros sentimientos cálidos de nostalgia de la celebración de la Navidad.

Nuestra mente es como una poderosa computadora. Relaciona la vista, el sonido, el olfato, el tacto y el gusto con sentimientos, pensamientos y recuerdos. Vincula nuestros sentidos, y nosotros recordamos.

A veces, el incidente más inocuo, más pequeño, puede hacer que se disparen recuerdos. No todos nuestros recuerdos son placenteros, especialmente si crecimos en un ambiente alcohólico, disfuncional.

Podemos no comprender por qué súbitamente nos sentimos atemorizados, deprimidos, ansiosos. Podemos no entender qué ha disparado nuestras conductas codependientes para hacer frente a este entorno, la baja autoestima, la necesidad de controlar, la necesidad de descuidarnos a nosotros mismos. Cuando eso suceda, necesitamos entender que algún evento inocuo puede estar disparando memorias que están grabadas profundamente en nuestro interior.

Si hay algo, inclusive algo que no comprendemos, que dispare recuerdos dolorosos, podemos volver a ponernos en el presente cuidando de nosotros mismos: reconociendo nuestros sentimientos, desapegándonos, trabajando los Pasos y afirmándonos a nosotros mismos. Podemos tomar acción para sentirnos bien. Podemos ayudarnos a sentirnos mejor cada Navidad. No importa qué haya ocurrido en el pasado, podemos poner eso en perspectiva y crear hoy unas fiestas más placenteras.

“Hoy trabajaré suavemente con mis recuerdos en esta temporada de fiestas. Aceptaré mis sentimientos aunque los considere distintos a los que están experimentando los demás estas fiestas. Dios mío, ayúdame a curarme, a liberarme y a dejar ir esos recuerdos dolorosos en relación con las festividades. Ayúdame a terminar mis asuntos con el pasado para que pueda crear unas festividades a mi gusto.”