Diciembre 26 (Crecimiento interior)

 

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Sobre todas las cosas, nosotros elegimos quedarnos.

 

Los juguetes y ropa favoritos, a veces ya de adultos nos quedan chicas algunas cosas: gente, empleos, casas. Esto puede causar confusión. Podemos preguntarnos por qué alguien o algo que era tan especial e importante para nosotros el año pasado ya no encaja del mismo modo en nuestra vida hoy. Podemos preguntarnos por qué han cambiado nuestros sentimientos.

Cuando éramos niños, quizá tratamos de que nos quedara una prenda de vestir que era grande para nuestro cuerpo. Ahora, de adultos, podemos atravesar épocas en que tratamos de forzar actitudes que ya hemos rebasado. Quizá necesitemos hacer esto para darnos tiempo y cuenta de la verdad. Lo que funcionaba el año pasado, lo que era tan importante y tan especial para nosotros en tiempos pasados, no nos funciona ya más porque hemos cambiado. Hemos crecido.

Podemos aceptar esto como una parte válida e importante de la recuperación. Podemos permitirnos pasar por la experimentación y por la pena mientras batallamos por hacer algo que nos quede, tratando de averiguar si de veras ya no nos vale y por qué.

Podemos explotar nuestros sentimientos y pensamientos acerca de lo que ha ocurrido.

Después podemos guardar los juguetes del año pasado y hacer espacio para los nuevos.

“Hoy dejaré que los juguetes del año pasado sean lo que fueron: los juguetes del año pasado. Los recordaré con cariño por el papel que desempeñaron en mi vida. Luego, los guardaré y haré espacio para los nuevos.”

Diciembre 25 (Las festividades)

 

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Mi deseo para ti es que continúes, continúa siendo quien eres, sorprendiendo a un mundo creul con tus actos de bondad.

 

 

A veces, las festividades navideñas están llenas de la alegría que asociamos a esa época del año. La temporada fluye.

Hay magia en el aire. A veces, las fiestas de Navidad pueden ser difíciles y solitarias.

He aquí algunas ideas que he aprendido a través de la experiencia personal y de la práctica, para ayudarnos a superar las fiestas difíciles: Lidia con los sentimientos, pero trata de no morar indebidamente con ellos. Pon las festividades en perspectiva: un día festivo es un día entre 365. Podemos superar cualquier periodo de veinticuatro horas.

Pasa el día, pero mantente consciente de que puede haber una reacción post-día festivo. A veces, si usamos nuestras conductas de supervivencia para pasar el día, los sentimientos nos embargaran al día siguiente. Manéjalos también. Vuelve al camino lo antes posible.

Encontremos y apreciemos el amor que esté a nuestra disposición, aunque no sea exactamente lo que queramos ¿Hay alguien a quien podamos darle amor y recibir amor de esa persona? ¿Amigos en recuperación? ¿Hay una familia que disfrutaría de compartir este día de fiesta con nosotros? No seas un mártir, ve. Puede haber algunos que apreciarían nuestro ofrecimiento de compartir con ellos nuestro día.

No somos de la minoría si nos encontramos experimentando una festividad poco ideal. Cuán fácil, pero falso, decirnos a nosotros mismos que el resto del mundo está experimentando una festividad perfecta y que sólo nosotros estamos en conflicto.

Nosotros podemos crear nuestro propio programa para este día festivo. Cómprate un regalo. Encuentra a alguien a quien le puedas dar. Dale rienda suelta a tu parte amorosa, cariñosa y entrégate al espíritu de la Navidad.

Tal vez las navidades pasadas no hayan sido maravillosas. Tal vez la de este año tampoco lo haya sido. Pero el año que entra puede ser mejor, y el que sigue mucho más. Trabaja por lograr una vida mejor, que satisfaga tus necesidades. Antes que pase mucho tiempo, la tendrás.

Dios, mío, ayúdame a disfrutar y a apreciar este día de fiesta.

“Si mi situación no es la ideal, ayúdame a tomar lo bueno de ella y a dejar ir el resto.”

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Diciembre 24 (Pasando las navidades)

 

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Grafito sobre papel, pieza de Marisol Vázquez creada para dar ánimos a su hermana espiritual, luego de que ésta tuviera una recaída que la dejó en cama.

 

 

Para algunos, las escenas, los signos y los olores de las navidades les traen un sentimiento de alegría y calidez. Pero, mientras otros se sumergen alegremente en la época navideña, algunos de nosotros nos hundimos en el conflicto, en la culpa y en un sentimiento de pérdida.

Leemos artículos acerca de cómo disfrutar las vacaciones, leemos acerca de la depresión de Navidad, pero muchos de nosotros aún no podemos figurarnos cómo atravesar la temporada navideña. No sabemos cómo es y cómo se siente tener una Navidad alegre.

Muchos de nosotros estamos divididos entre lo que queremos hacer en las festividades navideñas y lo que sentimos que tenemos que hacer.

Podemos sentirnos culpables porque no queremos estar con nuestras familias. Podemos experimentar una sensación de pérdida porque no tenemos el tipo de familia con la que querríamos estar. Muchos de nosotros, año tras año, entramos al mismo comedor en el mismo día festivo, esperando que este año sea diferente. Luego nos marchamos, año tras año, sintiendo que nos han fallado, sintiéndonos decepcionados y confundidos por todo ello.

Muchos de nosotros tenemos viejos recuerdos dolorosos que los días festivos disparan. Muchos de nosotros sentimos un gran alivio cuando terminan los días festivos.

Uno de los más grandes regalos de la recuperación es aprender que no estamos solos. Probablemente hay tantos de nosotros que se sienten en conflicto durante los días festivos como tantos que se sienten en paz. Estamos aprendiendo, por medio de ensayo y error, a cuidar un poco mejor de nosotros cada época navideña.

Nuestra primera tarea de recuperación durante las festividades navideñas, es aceptarnos a nosotros mismos, nuestra situación y nuestros sentimientos acerca de la situación. Aceptamos nuestro sentimiento de culpa, nuestra ira y nuestra sensación de pérdida.

Todo está bien. No hay una manera perfecta o correcta de manejar las festividades.

Podemos encontrar nuestra fortaleza haciendo las cosas lo mejor que podamos, un año a la vez.

“Esta temporada navideña, me daré permiso para cuidarme a mí mismo.”

Diciembre 23 (Recuerdos de Navidad)

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                  Hoy que tu no puedes, yo camino por ti (23-12-17)

 

Un año, cuando era niña, mi padre se emborrachó y se puso violento en Navidad. Yo acababa de desenvolver un regalo, una loción de crema para las manos, cuando él explotó con la rabia del alcohólico.

Nuestra Navidad se interrumpió. Fue terrible. Fue atemorizador para toda la familia. Ahora, treinta y cinco años después, cada vez que huelo crema para las manos, inmediatamente experimento todos los sentimientos que viví entonces: el miedo, la decepción, el dolor decorazón, la impotencia y un deseo instintivo de controlar.

Anónimo

Hay muchos recuerdos positivos que nos hacen rememorar la Navidad: la nieve, la decoración, los villancicos, los paquetes envueltos, el nacimiento, medias que cuelgan de la chimenea. Estos recuerdos pueden evocar en nosotros sentimientos cálidos de nostalgia de la celebración de la Navidad.

Nuestra mente es como una poderosa computadora. Relaciona la vista, el sonido, el olfato, el tacto y el gusto con sentimientos, pensamientos y recuerdos. Vincula nuestros sentidos, y nosotros recordamos.

A veces, el incidente más inocuo, más pequeño, puede hacer que se disparen recuerdos. No todos nuestros recuerdos son placenteros, especialmente si crecimos en un ambiente alcohólico, disfuncional.

Podemos no comprender por qué súbitamente nos sentimos atemorizados, deprimidos, ansiosos. Podemos no entender qué ha disparado nuestras conductas codependientes para hacer frente a este entorno, la baja autoestima, la necesidad de controlar, la necesidad de descuidarnos a nosotros mismos. Cuando eso suceda, necesitamos entender que algún evento inocuo puede estar disparando memorias que están grabadas profundamente en nuestro interior.

Si hay algo, inclusive algo que no comprendemos, que dispare recuerdos dolorosos, podemos volver a ponernos en el presente cuidando de nosotros mismos: reconociendo nuestros sentimientos, desapegándonos, trabajando los Pasos y afirmándonos a nosotros mismos. Podemos tomar acción para sentirnos bien. Podemos ayudarnos a sentirnos mejor cada Navidad. No importa qué haya ocurrido en el pasado, podemos poner eso en perspectiva y crear hoy unas fiestas más placenteras.

“Hoy trabajaré suavemente con mis recuerdos en esta temporada de fiestas. Aceptaré mis sentimientos aunque los considere distintos a los que están experimentando los demás estas fiestas. Dios mío, ayúdame a curarme, a liberarme y a dejar ir esos recuerdos dolorosos en relación con las festividades. Ayúdame a terminar mis asuntos con el pasado para que pueda crear unas festividades a mi gusto.”