Rompimiento amoroso

PAG-rompimiento amoroso

 

Todos hemos pasado por un rompimiento. Alguien que ha sido parte importante de tu vida, de pronto ya no está. El proceso de ruptura suele ser mayor si tu ex llevaba muchos años junto a ti o cuando se estableció una relación que fue particularmente intensa, pero encerrarse como Bridget Jones, con una tableta gigante de chocolate, no hace que la situación mejore. Sólo una cosa ayuda en estas situaciones: mezclarse entre la gente y hacer la mayor cantidad de actividades posibles para mantenerte ocupada.

Quien se acaba de separar se hace con frecuencia innumerables reproches. “La persona suele sentirse como una casa a la que le han quitado las columnas, pareciera que el techo en cualquier momento se viene abajo”, comenta un especialista en relaciones. En esa situación de poco sirve pensar en los motivos de la ruptura. El contexto y las razones pueden ser evaluadas, pero primero es necesario descargar mucha energía, deshacerse de las tensiones y pensar lo máximo posible en otros asuntos.

Por lo general, los especialistas no recomiendan aplicar el “seamos buenos amigos” tras una separación, ya que muchos esperan que la amistad les permita recuperar la pareja, cuando en realidad es prácticamente imposible pasar sin transición de una relación amorosa a una relación de amistad. “Sería más bien como estar excarbando todo el tiempo en una herida”, comenta la psicóloga.

PAG-ruptura-amorosa

 La situación es algo más compleja si hay hijos de por medio, pero también en esos casos se recomienda pasar cierto tiempo sin contacto hasta que todo se asimile mejor.

Las parejas pueden ser nuestras “drogas” es como un alcohólico, drogadicto, es exactamente igual. Para los casos mas extremos te recomendamos asistir a un psicólogo pero sino tienes dinero para hacerlo, te recomendamos asistir a un grupo de Codependientes Anónimos, sino tienes uno cerca, puedes buscar uno por internet, así no tienes que salir de casa.

Mándanos un mail y te podemos ayudar a encontrar uno.

Lo más importante es que sepas que no estás solo y que hay remedio para todo!!!!

Te dejamos este interesantísimo artículo Walter Riso.

EL DUELO: UN SUFRIMIENTO ÚTIL-Walter Riso

Ni todo sufrimiento es malo, ni todo sufrimiento es bueno. Ni búsqueda desenfrenada de placer ni fanatismo masoquista. Hay aflicciones que son imprescindibles para el ser humano, y otras que sobran. Hay dolores productivos que nos hacen crecer y avanzar,  y otros que son un especie de via crucis rumbo a nada: el tormento por el tormento.

Viktor Frankl, un psicólogo que sobrevivió a los campos de concentración y exterminio nazi, hablaba de un sufrimiento con sentido y uno sin sentido. Al primero lo catalogaba de “noble” desdicha y al segundo de infelicidad “innoble”. Cuando el dolor está al servicio de fines saludables, es como una inyección de penicilina, duele, pero cura.

Un buen ejemplo de este sufrimiento justificado es el duelo. En situaciones de pérdida, como la muerte de un ser querido o la separación conyugal, la biología nos impone el principio de realidad. El duelo nos enseña que hay que saber perder y que, en determinados momentos, la esperanza puede llegar a ser un verdadero estorbo. Ante lo irremediable, la mejor opción es la humilde aceptación. Si no fuera así, el organismo se desgastaría tratando inútilmente de recuperar un imposible. Moriríamos en el intento. El reconocimiento de que “se acabó” y que “ya no hay nada que hacer”, nos libera de una estéril y dolorosa espera.

El duelo normal posee cuatro etapas. La primera es el embotamiento o entumecimiento de la sensibilidad, en la cual el sujeto se siente aturdido e incapaz de entender lo ocurrido; puede durar horas o semanas.

En una segunda etapa, de anhelo y búsqueda, la persona no acepta que la pérdida sea permanente. Aquí pueden aparecer manifestaciones como llanto, congoja, insomnio, pensamientos obsesivos, sensaciones de presencia del muerto (y obviamente visitas a videntes y brujos), cólera y rabia, en fín, en esta etapa se intenta restablecer inútilmente el vínculo que se ha roto. Es una etapa de ansiedad y desesperación; puede durar de dos a tres meses.

En la tercer fase, pese al dolor, se comienza a aceptar la pérdida y aparece una fase realista y depresiva; el tiempo promedio es de dos a tres meses.

Finalmente, se entra a la fase de reorganización, donde, ya sí, se comienza a renunciar definitivamente a la esperanza y el individuo recupera la iniciativa y las ganas de vivir.

Se calcula que un duelo bien elaborado puede durar de seis meses a un año, dependiendo de la cultura y la historia previa del sujeto. Algunas personas crean un duelo crónico, es decir, se quedan anclados en la tercera etapa (depresión). Otras, pueden permanecer en la primera etapa, y configuran lo que se llama ausencia de aflicción consciente. En ambos casos, el proceso se estanca y las remembranzas se transforman en calvario.

“Elaborar” adecuadamente un duelo afectivo implica que la mente y el organismo puedan procesar, aceptar, absorber, decodificar o asimilar la ausencia definitiva de la persona amada. Quiere decir que al pasar por las etapas mencionadas, el deudo admite y asume, así sea a regañadientes, el hecho de la pérdida. No significa insensibilidad ante la muerte, ni olvido inclemente, sino nostalgia de la buena. Recuerdos modulados por el amor en vez de angustia de separación. No hay ansiedad descontrolada, sino mansedumbre afectiva.

Se fue, pero quedan los años vividos, la dicha de haberlo tenido, la memoria teñida de momentos inolvidables y la añoranza limpia de toda ira. En un buen duelo no hay egoísmos, apropiaciones indebidas, posesiones a destiempo, ni celos retrospectivos. Aunque es recomendable llorar hasta el cansancio, no suele haber mártires, estancamientos suicidas o autolaceraciones.

Tarde que temprano, el vendaval del desconsuelo cede paso a una sosegada calma que surge desde adentro. Y es cuando comprendemos que todo ese sufrimiento, ese desgarrador padecimiento, cumplió su cometido. No fue en vano. Había que sufrir para empezar de nuevo. Así es la sana resignación del que sabe perder.

Y si te sigues sintiendo mal, pues aquí un video genial para superarlo!!!

Enero 2 (Límites sanos)

PAG-buenavoluntad

Los límites son vitales para la recuperación. Tener y fijar límites sanos es importante en todas las fases de la recuperación: en el aumento de la autoestima, en el manejo de sentimientos y en el aprender a amarnos y valorarnos realmente.
Los límites surgen desde lo profundo de nuestro ser. Tienen relación con el cese de los sentimientos de culpa y de vergüenza, y con el cambio de nuestra creencia respecto de lo que merecemos. A medida que se clarifican nuestros pensamientos acerca de todo esto, sucede lo mismo con nuestros límites.
Los límites también están conectados a un Tiempo Superior al nuestro. Fijaremos un límite sólo cuando estemos listos para hacerlo, ni un momento antes. Lo mismo harán los de más.
Hay algo mágico acerca de alcanzar el punto en que uno está listo para fijar un límite. Sabemos que hablamos en serio; los demás también nos toman en serio. Las cosas cambian, no porque estemos controlando a los demás, sino porque nosotros hemos
cambiado.
“Hoy confiaré en que aprenderé, en que creceré interiormente y en que fijaré a mi propio ritmo los límites que necesito en mi vida. Este ritmo debe ser el adecuado sólo para mí.”