Febrero 1 (Paso Dos)

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Llegamos al convencimiento de que un Poder Superior podría devolvernos al sano juicio.
Paso Dos de Al-Anón
Llegamos a creer en una vida mejor a través del enorme regalo de otras personas de escucharlas, de observarlas, de ver cómo funciona en sus vidas el regalo de la recuperación.
Hay un Poder Superior a nosotros mismos. Hay una verdadera esperanza de que ahora las cosas serán diferentes y mejores para nosotros y para nuestra vida.
No estamos dentro de un programa de “hágalo usted mismo”. No tenemos que hacer uso de nuestra fuerza de voluntad para cambiar. No tenemos que forzar a que ocurra nuestra recuperación. No tenemos que obligarnos a salir del estado en que nos encontramos, ya que creemos que hay un Poder que es Superior a nosotros mismos y que este poder es el que obrará en nuestra vida. Este poder hará por nosotros lo que nuestros mayores y más diligentes esfuerzos no pueden conseguir.
Nuestro Poder Superior nos restaurará a una vida sana y beneficiosa.
Lo único que hacemos nosotros es creer en él. Mira. Observa. Ve a la gente que te rodea. Ve cómo se ha curado. Y luego, descubre tu propia fe. Tu propia creencia, tu propia curación.
“Hoy, a pesar de mis circunstancias, creeré hasta donde soy capaz que un Poder Superior a mí mismo puede restaurarme a una forma sana de vivir en paz, y que así lo hará. Luego, me relajaré y permitiré que Él lo haga.”

Enero 31 (Pidamos lo que necesitamos)

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Una noche estaba yo sola, harta y exhausta. Había estado viajando sin cesar, lejos de mis amigos y de mi familia. Había volado de regreso a casa esa noche, pero parecía que nadie se había dado cuenta. La gente estaba acostumbrada a verme en casa.
Ya era tarde y empecé a discutir con Dios.
“He estado fuera trabajando duro. Me siento sola. Necesito saber que alguien me quiere. Tú me has dicho que Te diga lo que necesito, y esta noche, Dios mío, necesito particularmente la presencia de energía masculina. Necesito un amigo, alguien en quien yo confíe que le guste estar conmigo en una forma no sexual. Necesito que me abracen. Pero, ¿dónde estás? Me recosté en el sillón y cerré los ojos. Estaba demasiado cansada
para hacer cualquier otra cosa que no fuera dejar ir lo que sentía.
El teléfono sonó unos minutos después. Era un antiguo colega que se había convertido en mi amigo. “Hola, chica”, me dijo. “Te oyes muy cansada y con necesidad de hablar. Quédate exactamente donde estás.
Voy para allá a darte un masaje en los pies. Me parece que eso es exactamente lo que necesitas”.
Media hora después tocó mi puerta. Trajo una pequeña botella con aceite y suavemente me dio masaje en los pies, me abrazó, me dijo cuánto me quería y luego se fue.
Sonreí. Había recibido exactamente lo que había pedido.
Es seguro confiar en Dios.
“Hoy recordaré que a Dios le importa lo que yo necesito, especialmente si me importa a mí.”

Enero 30 (Libertad religiosa)

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“…. un Poder Superior a nosotros mismos….” “Dios, según lo concebimos” Estás palabras nos introducen a la espiritualidad en los Doce Pasos. Son las primeras dos referencias a Dios, y en ellas se usan esas palabras por una razón.
Cada uno de nosotros tiene la libertad de definir y de concebir a nuestro Poder Superior -Dios- como quiera.
Esto significa que no traemos nuestra afiliación religiosa a nuestros grupos de recuperación. Significa que no tratemos de imponer nuestras creencias religiosas, ni lo que nosotros entendemos por Dios, a nadie. No usamos a nuestros grupos de apoyo ni a
nuestras reuniones para ganar conversos. No tratamos de forzar los detalles particulares de nuestras creencias religiosas en los demás.
Nos damos a nosotros mismos, y a todos los demás, el derecho a concebir personalmente a ese Poder Superior.
“Hoy respetaré la concepción que las otras personas tienen acerca de Dios, así como la mía propia. No permitiré que los juicios de los otros acerca de mis creencias me causen angustia y ansiedad. Buscaré crecer espiritualmente en la recuperación, con o sin la ayuda de una religión o una denominación en particular.”

Enero 29 (Asiste a las reuniones)

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Aún me sorprende, después de haber estado años en recuperación, lo fácil que me resulta convencerme a mí mismo de no asistir a las reuniones. También me sigue sorprendiendo lo bien que me siento cuando sí voy .
Anónimo.
No tenemos por qué quedarnos atascados en nuestra aflicción y malestar. Tenemos una alternativa inmediata que nos ayudará a sentirnos mejor: asistir a una reunión, a un grupo de apoyo de Doce Pasos.
¿Por qué resistirnos a lo que puede ayudarnos a sentirnos mejor?
¿Por qué quedarnos con nuestra obsesión o depresión cuando asistir a una reunión -aunque ésta sea una reunión adicional- nos ayudará a sentirnos mejor?
¿Acaso estamos demasiado ocupados?
Cada semana tiene 168 horas. Destinar una o dos horas a una reunión puede maximizar nuestro potencial para las otras. Si nos quedamos en nuestro “rollo codependiente”, fácilmente nos podemos pasar la mayoría de nuestras horas de vigilia obsesionados,
quedándonos sentados sin hacer nada, echados en la cama sintiéndonos deprimidos, o satisfaciendo las necesidades de otra gente. No dedicar esas dos horas a asistir a una reunión puede hacer que desperdiciemos las otras horas que nos quedan.
¿Demasiado cansado? No hay nada tan revigorizante como volver a tomar el paso.
Asistir a una reunión puede lograr que lo retomemos.
“Hoy me acordaré de asistir a las reuniones de ayuda.”

Enero 28 (Estoy en el momento presente)

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A menudo, una de nuestras mayores preguntas es: “¿qué sucederá?”
Podemos preguntarnos esto acerca de nuestras relaciones, de nuestro trabajo, de nuestra recuperación, de nuestra vida.
Es fácil enredarnos en pensamientos preocupantes. El preocuparnos acerca de lo que va a pasar nos impide funcionar hoy de manera efectiva. Nos impide hacer hoy nuestro me
jor esfuerzo. Nos impide aprender y dominar las lecciones de hoy. Permanecer en el presente, hacer nuestro mejor esfuerzo y participar plenamente el día de hoy es todo lo que necesitamos para asegurarnos de que lo que va a suceder mañana será lo mejor.
Preocuparse acerca de lo que ocurrirá mañana es hacer una contribución negativa al futuro. Vivir en el aquí y en el ahora es, con mucho, lo mejor que podemos hacer, no nada más para el hoy, sino para el mañana. Esto ayuda a nuestras relaciones, a nuestra carrera, a nuestra recuperación y a nuestra vida.
Las cosas saldrán bien si las dejamos. Si necesitamos concentrarnos en otro futuro que no sea planear, lo único que necesitamos es afirmar que éste será bueno.
Rezo pidiendo fe en que mi futuro será bueno si vivo el hoy bien y en paz. Recordaré que quedarme en el presente es lo mejor que puedo hacer para mi futuro. Me concentraré en lo que está sucediendo hoy en vez de en lo que va a ocurrir mañana.