Liberación

 

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Nuestra compañera Adela nos regala éste breve relato acerca de su experiencia con el desapego…

A propósito de este despertar de consciencia relataré sucintamente, lo que experimenté hace tres días.

La casa donde habito la tengo ofrecida en un sitio de Internet llamado AirB&B, para quienes deseen visitar el pueblo o alguna otra ciudad aledaños, aquí encuentran un lugar sencillo, cómodo y amoroso donde alojarse.

Ese día en cuestión llego un fotógrafo vía Airb&b venía a realizar su trabajo, sacar fotografías a un matrimonio. Llegó justo al almuerzo, compartimos un budín acompañado de arroz, juguito y ensaladas. El asunto, que se me presentó un viaje a Chillan ciudad distante 30 kms aproximadamente. Hablé con éste señor, le dije: no se incomoda que se quede en casa porque tengo que ir a Chillan, le dejo las llaves para que se mueva sin problemas- .

Él me mira sorprendido y responde que sí, que no habría problemas, jajajaja, bueno esa acción de dejar a una persona totalmente desconocida en casa, todo abierto, nada protegido, un “SER” que nunca antes le había visto, apenas sabia su nombre “Moisés”, me regaló una Paz increíble, sentí el desapego de las cosas materiales, de la casa. No lo vi más, porque esa tarde noche me fuí a una cena y Moisés me relató en un WhatsApp que se encontró con un amigo en la boda, y que había ido a casa a buscar sus cosas así que se despidió por WhatsApp. Quise compartirles esto queridos hermanos, porque lo encontré de una liberación increíble.

Abrazos de luz hermanitos

Adela Ananda

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Febrero 6 (Para la victimización)

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Antes de la recuperación, muchos de nosotros carecíamos de un marco de referencia para poder nombrar la victimización y el abuso en nuestras vidas. Pudimos haber pensado, que era normal que la gente nos maltratara o haber creído que merecíamos el maltrato; pudimos haber sido atraídos por gente que nos maltrataba.
Necesitamos dejar ir todo eso, nuestra necesidad de ser victimados y de ser víctimas. Necesitamos dejar ir nuestra necesidad de estar en relaciones y sistemas disfuncionales en el trabajo, en el amor, en las relaciones familiares, en la amistad. Merecemos algo mejor, o mejor dicho; algo mucho mejor. Es nuestro derecho.
Cuando creamos en nuestro derecho a la felicidad, tendremos felicidad.
Lucharemos por ese derecho, y la lucha surgirá de nuestras almas.
Nos liberaremos de la opresión y de la victimización.
“Hoy me libraré a mí mismo, dejando ir mi necesidad de ser víctima, y exploraré mi libertad para cuidar de mí mismo. Esa liberación no me apartará de la gente que amo. Me acercará más a la gente y estaré más en armonía con el plan de Dios para mi vida.”

Febrero 5 (Responsabilidad económica)

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Somos económicamente responsables de nosotros mismos.
Qué sentimiento tan atemorizante, tan de adulto, es ése para muchos de nosotros, asumir la responsabilidad del dinero y de nuestros asuntos económicos. Para muchos de nosotros, ceder a otros la responsabilidad de nuestros asuntos de dinero ha sido parte de
nuestro toma y daca codependiente de nuestras relaciones.
Algo de nuestra dependencia emocional hacia los demás, de esa estrecha liga que nos ata a los otros, no por amor, sino por necesidad y desesperación, se relaciona directamente con la dependencia económica. Nuestros miedos y nuestra renuencia a asumir la responsabilidad por nuestros asuntos económicos puede ser una barrera para la libertad buscada en la recuperación.
La responsabilidad económica es una actitud. El dinero sale para pagar necesidades y lujos. El dinero debe entrar para poder salir.
¿Cuánto necesita entrar para igualar la cantidad que sale?
Impuestos… planes de ahorro…. hábitos de gastar adecuados que demuestren una actitud de responsabilidad económica… Parte de estar vivos significa aprender a manejar el dinero.
Incluso aunque tengamos un sano contrato con alguien que nos permita depender de su dinero, seguimos teniendo la necesidad de entender cómo funciona el dinero. Seguimos teniendo la necesidad de adoptar una actitud de responsabilidad económica. Incluso aunque en el contrato esa persona cubra nuestras necesidades económicas, necesitamos
entender cómo funciona el dinero que ganamos y que gastamos en nuestra vida.
La autoestima se incrementará cuando incrementamos nuestro sentido de que somos económicamente responsables de nosotros mismos. Podemos empezar en donde estamos, y con lo que tenemos hoy.
“Dios mío, ayúdame a estar dispuesto a dejar mis miedos y mi renuencia a enfrentar la parte necesaria del manejo responsable del dinero en mi vida. Enséñame las lecciones que debo aprender acerca del dinero.”

Febrero 4 (Disfruta de la recuperación)

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¡Vaya viaje!
Este proceso de crecimiento y de cambio nos lleva por un sendero siempre cambiante. A veces, el camino es duro y escarpado; otras, subimos montañas. Algunas más nos deslizamos del otro lado por un tobogán.
A veces descansamos.
A veces andamos a tientas en la oscuridad. A veces, la luz del sol nos deslumbra.
En ocasiones pueden caminar muchos junto con nosotros en el camino; a veces nos sentimos casi solos.
Siempre cambiante, siempre interesante, llevándonos siempre a un lugar mejor, a un lugar bueno.
¡Vaya viaje!
“Hoy, Dios mío, ayúdame a relajarme y a disfrutar del paisaje. Ayúdame a saber que estoy justamente donde debería estar en mi viaje.”

Febrero 3 (Rechazo a la vergüenza)

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La libertad es lo más maravilloso de la humanidad.
La vergüenza puede ser una fuerza poderosa en nuestra vida. Es la marca de fábrica de las familias disfuncionales.
El legítimo, auténtico sentimiento de culpa es sentir o pensar que lo que hicimos no estuvo bien. Nos indica que necesitamos cambiar o alterar nuestra conducta, o que necesitamos reparar un daño.
La vergüenza es la agobiante sensación negativa de que no está bien ser lo que somos. La vergüenza es una situación en la que no hay forma de ganar. Podemos cambiar nuestros comportamientos, pero no podemos cambiar lo que somos. La vergüenza nos puede hundir en conductas contraproducentes y, a veces, autodestructivas.
¿Cuáles son las cosas que nos hacen sentir vergüenza?
Podemos sentirnos avergonzados cuando tenemos un problema o cuando el que lo tiene es alguien a quien amamos. Podemos sentir vergüenza por haber cometido errores o por haber tenido éxito. Podemos sentirnos avergonzados por ciertos sentimientos o pensamientos.
Podemos sentirnos avergonzados cuando nos divertimos, cuando nos sentimos bien, o cuando somos suficientemente vulnerables para mostrarnos a los demás.
Algunos de nosotros nos sentimos avergonzados por el simple hecho de ser.
La vergüenza es un hechizo que otros nos echan encima para controlarnos, para que sigamos desempeñando nuestro papel en sus sistemas disfuncionales. Es un hechizo que muchos de nosotros hemos aprendido a echarnos encima solos.
Aprender a rechazar la vergüenza puede cambiar tu calidad de vida.
Está bien que seamos lo que somos. Somos suficientemente buenos.
Nuestros sentimientos están bien. Está bien nuestro pasado. Está bien tener problemas, cometer errores y batallar para encontrar nuestro camino. Está bien ser humanos y apreciar nuestra humanidad.
Aceptarnos a nosotros mismos es el primer paso hacia la recuperación. Dejar ir la vergüenza acerca de quienes somos es el siguiente paso importante.
“Hoy vigilaré las señales que me indican que he caído en la trampa de la vergüenza. Si me hundo en la vergüenza, saldré aceptándome a mí mismo y afirmando que está bien ser como soy.”