Marzo 26 (Regalos, no lastres)

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Los niños son un regalo. Nuestros hijos, si tenemos hijos, son un regalo para nosotros. Nosotros, cuando niños, fuimos un regalo para nuestros padres.
Tristemente, muchos de nosotros no recibimos el mensaje de nuestros padres de que éramos un regalo para ellos y para el universo. Quizá nuestros padres estaban sufriendo; tal vez nuestros padres querían que nosotros fuéramos sus nanas; quizá llegamos en una época difícil en sus vidas; tal vez ellos tenían sus propios asuntos por resolver y simplemente no fueron capaces de disfrutarnos, de aceptarnos y de apreciarnos como regalos que éramos.
Muchos de nosotros tenemos una creencia profunda, a veces subconsciente, de que éramos, y somos, una carga para el mundo y para la gente que nos rodea. Esta creencia puede bloquear nuestra capacidad para disfrutar la vida y nuestras relaciones con los demás. Esta creencia puede llegar incluso a deteriorar nuestra relación con un Poder Superior: podemos creer que somos una carga para Dios.
Si tenemos esa creencia, ya es tiempo de abandonarla.
No somos un lastre. Nunca lo fuimos. Si recibimos ese mensaje de nuestros padres, ya es tiempo de reconocer que ése es un asunto que ellos deben resolver.
Tenemos derecho a tratarnos a nosotros mismos como a un regalo, para nosotros mismos, para los demás y para el universo.
“Hoy me trataré a mí mismo, y a los hijos que tenga, como si fuéramos un regalo. Dejaré ir todos las creencias que tengo de que soy un lastre, para mi Poder Superior, para mis amigos, para mi familia y para mí mismo.”

Marzo 25 (Deja ir la preocupación)

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¿Qué tal si supiéramos que todo aquello por lo que nos hemos preocupado hoy se va a solucionar de la mejor manera?
¿Qué tal si…. tuviéramos la garantía de que el problema que nos está molestando será resuelto de la forma más perfecta, y en el momento más adecuado posible? Y lo que es más, ¿ qué tal si supiéramos que dentro de tres años estaríamos agradecidos por ese problema y por su solución?
¿ Qué tal si… supiéramos que hasta el peor de nuestros miedos se resolverán para bien nuestro?
¿Qué tal si… tuviéramos la garantía de que todo lo que está ocurriendo y todo lo que ha ocurrido en nuestra vida ha tenido que pasar, ha sido planeado para cada uno de nosotros y es lo que más nos conviene?
¿Qué tal si… tuviéramos la garantía de que la gente que amamos está experimentando exactamente lo que necesita para convertirse en aquello que estaba destinada a convertirse? Y aún más, ¿qué tal si tuviéramos la garantía de que los otros pueden ser
responsables de ellos mismos y nosotros no tenemos que controlarnos ni asumir sus
responsabilidades?
¿Qué tal si… supiéramos que el futuro va a ser bueno y que vamos a tener abundancia de recursos y de guía para manejarlo que se nos venga?
¿Qué tal si… supiéramos que todo va a estar bien y que no tenemos que preocuparnos por nada? ¿Qué haríamos entonces?
Estaríamos libres para dejar ir la preocupación y disfrutar de la vida.
“Hoy sabré que no tengo que preocuparme por nada. Si me preocupo, lo haré en el entendimiento de que estoy eligiendo preocuparme, y que esto no es necesario.”

Marzo 24 (Apreciémonos a nosotros mismos)

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Nosotros somos lo más grande que alguna vez pueda sucedernos.
Créelo. Esto hace la vida mucho más fácil.
Ya no seas codependiente.
Ya es tiempo de parar esa tontería de andar por ahí criticándonos a nosotros mismos.
Quizá hayamos caminado la mayor parte de nuestra vida pidiendo disculpas directa o indirectamente, sintiéndonos menos valiosos que los otros, creyendo que ellos saben más que nosotros y creyendo quede alguna manera los otros tienen derecho a estar a
quí y nosotros no.
Tenemos derecho a estar aquí.
Tenemos derecho a ser nosotros mismos.
Estamos aquí. Hay un propósito, una razón, una intención para nuestra vida. No tenemos por qué disculparnos por estar aquí o por ser lo que somos.
Somos suficientemente buenos y merecedores.
Los otros no tienen nuestra magia. Nosotros la tenemos. Está en nuestro interior. No importa lo que hayamos hecho en el pasado. Todos tenemos un pasado, entretejido de errores, éxitos y experiencias de aprendizaje. Tenemos derecho a nuestro pasado. Es nuestro. Ha trabajado para moldearnos y para formarnos. A medida que progresemos
en este viaje, veremos cómo cada una de nuestras experiencias se volteará y será usada para nuestro bien.
Ya hemos pasado demasiado tiempo sintiéndonos avergonzados, disculpándonos y dudando de nuestra belleza interior. Hay que acabar con eso. Dejarlo ir. Es un lastre innecesario. Los otros tienen derecho, pero nosotros también. No somos ni más ni menos que ellos.
Somos iguales. Somos quienes somos. Para eso fuimos creados, y eso era lo que debíamos ser.
Eso, mi amigo, es un regalo maravilloso.
“Dios mío, ayúdame a adueñarme de mi poder para amarme y apreciarme a mí mismo. Ayúdame a valorarme en vez de buscar que los otros lo hagan.”

Marzo 23 (Las reacciones de los demás cuando fijamos límites)

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Necesitamos saber cuán lejos iremos, y cuán lejos le permitiremos ir a los demás con nosotros. Una vez que entendamos esto, podemos ir dondequiera.
Mas allá de la codependencia
Cuando nos adueñamos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos –fijar un límite, decir “no”, cambiar un antiguo patrón de conducta- podremos obtener una reacción airada por parte de algunas personas. Eso está bien. No tenemos por qué dejar que sus reacciones nos controlen, nos detengan o influyan sobre nuestra decisión de cuidar de nosotros mismos.
No tenemos por qué controlar sus reacciones ante nuestro proceso de autocuidado. Esa no es nuestra responsabilidad. Tampoco tenemos porqué esperar que ellos no reaccionen.
La gente reaccionará cuando hagamos las cosas de distinta manera o cuando tomamos una acción asertiva para cuidar de nosotros mismos, particularmente si nuestra decisión les afecta de alguna manera.
Déjalos que sientan lo que quieran. Pero sigue tu camino, de todos modos.
Si la gente está acostumbrada a que nos comportemos de cierta forma, intentará convencernos de seguir siendo así para evitar que el sistema cambie. Si la gente está acostumbrada a que nosotros digamos “si” todo el tiempo, puede empezar a murmurar y a refunfuñar cuando digamos “no”. Si la gente está acostumbrada a que nosotros asumamos sus responsabilidades, sentimientos y problemas, podrían reaccionar airadamente cuando dejemos de hacerlo. Eso es normal. Podemos aprender a vivir con un poco de reacciones adversas en nombre de nuestra salud mental. No con abuso, acuérdate, con reacciones adversas.
Si la gente está acostumbrada a controlarnos a través de la culpa, de la bravata y de fastidiar, puede intensificar sus esfuerzos cuando cambiamos y nos rehusamos a que nos controlen. Eso está bien. Eso también es una reacción airada. No tenemos por qué dejar que las reacciones adversas nos hagan volver a los viejos procederes si hemos decidido que queremos y necesitamos cambiar. No tenemos por qué reaccionar a las reacciones
airadas ni prestarles demasiada atención. No la merecen. Irán muriendo solas.
“Hoy no haré caso a ninguna reacción adversa que reciba por estar cambiando mi comportamiento o por estar haciendo otros esfuerzos por ser yo mismo.”

Marzo 22 (Deja el papel de víctima)

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Está bien tener un buen día. Realmente está bien.
Está bien que te esté yendo bien y que sientas que tu vida es gobernable y que vas por buen camino.
Muchos de nosotros hemos aprendido, como parte de nuestra conducta de supervivencia, que la manera de obtener la atención y la aprobación que queremos es siendo víctimas. Si la vida es espantosa, difícil, ingobernable, demasiado dura, injusta, entonces, pensamos, los otros nos aceptarán, les agradaremos, nos aprobarán.
Podemos haber aprendido esto por haber vivido y habernos relacionado con gente que también aprendió a sobrevivir siendo víctima.
Nosotros no somos víctimas. No necesitamos ser victimados. No necesitamos estar desvalidos y fuera de control para obtener la atención y el amor que anhelamos. De hecho, el tipo de amor que buscamos no se puede obtener de otra manera.
Podemos conseguir el amor que realmente queremos y necesitamos sólo cuando nos adueñamos de nuestro poder. Aprendemos que podemos pararnos sobre nuestros pies, aunque a veces nos sintamos bien al apoyarnos un poquito. Aprendemos que la gente en quien nos estamos apoyando no nos está deteniendo. Está parada junto a nosotros.
Todos tenemos días malos, días en que las cosas no van como nos gustaría, días en que sentimos tristeza y miedo. Pero podemos lidiar con nuestros días malos y con nuestros sentimientos más oscuros de manera que reflejan responsabilidad por uno mismo más que victimización.
También está bien tener días buenos. Quizá no tengamos tanto de qué hablar, pero tendremos más qué disfrutar.
“Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser la victima. Ayúdame a dejar ir mi creencia de que para ser amado y captar la atención necesito ser una victima. Rodéame de gente que me ame cuando me adueñe de mi poder. Ayúdame a empezar a tener días buenos y a disfrutar.”

Marzo 21 (Consideremos los compromisos)

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Presta atención a tus compromisos.
Aunque muchos de nosotros le tememos al compromiso, es bueno sopesar el costo de cualquier compromiso que estemos considerando.
Necesitamos sentirnos permanentemente de acuerdo en que ese compromiso sea adecuado para nosotros.
Muchos de nosotros tenemos una historia de brincar -de echarnos de cabeza- a compromisos sin sopesar el costo y las posibles consecuencias de ese compromiso en particular. Cuando nos lo echamos encima, nos damos cuenta de que en realidad no queremos ese compromiso y nos sentimos atrapados.
Algunos de nosotros nos puede llegar a asustar perder una oportunidad en particular si no nos comprometemos.
Es cierto que perderemos determinadas oportunidades si no estamos dispuestos a comprometernos. Pero seguimos teniendo la necesidad de sopesar el compromiso. Seguimos teniendo necesidad de tener bien claro si ese compromiso nos parece adecuado para nosotros. Si no lo es, necesitamos ser directos y honestos con nosotros mi
smos y con los demás.
Se paciente. Escudríña en tu alma. Espera hasta tener una clara respuesta. No necesitamos echarnos encima compromisos en un estado de urgencia o de pánico, sino con la callada confianza de que aquello a lo que nos estamos comprometiendo es adec
uado para nosotros.
Si algo en nuestro interior dice “no”, encuentra valor para confiar en esa voz.
Esta no es nuestra última oportunidad. No es la única oportunidad que vamos a tener. Que no te entre el pánico. No tenemos que comprometernos a lo que no nos parezca bien, aunque tratemos de decirnos a nosotros mismos que debería estar bien y que deberíamos comprometernos a ello.
Con frecuencia, en cuanto los compromisos, podemos confiar más en nuestra intuición que en nuestro intelecto.
En la emoción de establecer un compromiso y un comienzo podemos pasar por alto las realidades de en medio. Eso es lo que necesitamos considerar.
No tenemos por qué comprometernos por una sensación de urgencia, por impulsividad o por miedo. Tenemos derecho a preguntar, ¿será esto bueno para mi? Tenemos derecho a preguntar si ese compromiso nos parece bien.
“Hoy, Dios mío, guíame al establecer compromisos. Ayúdame a decir “si” a lo que más me conviene y “no” a lo que no. Lo consideraré seriamente antes de comprometerme con cualquier actividad o persona. Me tomaré tiempo para considerar si ese compromiso es realmente lo que quiero.”

Marzo 20 (Liberar)

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Deja que se vayan los miedos.
Deja ir también cualquier creencia negativa, limitante, autodestructiva que esté enterrada en tu subconsciente.
Estas creencias pueden ser acerca de la vida, del amor o de ti mismo. Las creencias crean la realidad.
Déjalos ir. Por profundos que estén enterrados tus miedos, resentimientos y creencias negativas, déjalos ir todos. Deja que aflore la creencia o el sentimiento. Acéptalos; ríndete ante ellos.
Siente la incomodidad o el desasosiego. Luego, déjalos ir. Deja que las nuevas creencias reemplacen a las viejas. Deja que la paz y la alegría reemplacen el miedo.
Date a ti mismo y a tu cuerpo permiso de dejar ir los miedos, resentimientos y creencias negativas. Libera todo aquello que ya no te resulta útil. Confía en que estás siendo curado y preparado para recibir lo bueno.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a disponerme a dejar ir los viejos sentimientos y creencias que me puedan estar lastimando. Suavemente apártalos de mí y reemplázalos con creencias y sentimientos nuevos.
Me merezco lo mejor que la vida y el amor pueden ofrecer. Ayúdame a creerlo.”

Marzo 19 (Quítate de en medio)

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“No quisiera estar en el medio, pero…” es señal de que nos hemos puesto justo en medio en una situación.
No tenemos por qué vernos en medio de los asuntos, problemas o comunicación de otras personas. Podemos dejar que los demás asuman su responsabilidad hacia sí mismos en sus relaciones. Podemos dejar que resuelvan solos los asuntos entre sí.
Ser un pacificador no significa que nos pongamos en medio. Somos portadores de paz, permaneciendo en paz con nosotros mismos y no armando alborotos. Somos pacificadores cuando no causamos el caos adicional que se crea al ponernos en medio de los asuntos y lasrelaciones de otras personas.
No te pongas en medio a menos que quieras estar ahí.
“Hoy me negaré a aceptar cualquier invitación a ponerme en medio de los asuntos, circunstancias y relaciones de otras personas. Confiaré en que ellas solucionarán sus propios asuntos, incluyendo las ideas y sentimientos que quieran comunicarse entre sí.”

Marzo 18 (Seguridad)

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Uno de los efectos a largo plazo de haber vivido en el seno de una familia disfuncional –de niños o de adultos- es que no nos sentimos seguros.
Mucho de lo que llamamos codependencia ocurre porque no nos sentimos seguros en nuestras relaciones. Esto puede hacer que controlemos a otra persona, nos obsesionemos con ella o nos concentremos en la otra persona, al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos o nos cerramos a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a sentirnos seguros y cómodos como parte de una actitud amorosa, cuidadosa, hacia nosotros mismos.
 Con frecuencia empezamos a sentir una sensación de seguridad y comodidad cuando nos decidimos a asistir a las reuniones de los grupos de Doce Pasos de grupos de apoyo. Estar con un amigo o amiga, o hacer algo bueno por nosotros mismos nos ayuda a sentirnos amados y protegidos. A veces, buscar a otra persona nos ayuda a sentirnos seguros. La plegaria y la meditación nos ayuda a afirmar que nuestro Poder Superior cuida de nosotros.
Ahora estamos a salvo. Podemos relajarnos . Quizá otros no hayan estado ahí para apoyarnos de una manera consistente, que valga la pena, pero estamos aprendiendo a apoyarnos a nosotros mismos.
“Hoy me concentraré en hacerme sentir a mí mismo seguro y cómodo.”

Marzo 16 (Energía positiva)

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Tranforma mis ideas Poder Superior ¡somos uno!
Es fácil observar a nuestro alrededor y darnos cuenta de lo que está mal.
Observar qué está bien lleva su práctica.
Muchos de nosotros hemos vivido rodeados de negatividad durante años. Nos hemos vuelto expertos en señalar qué está mal en los demás, en nuestra vida, en nuestro trabajo, en nuestro día, en nuestras relaciones, con nosotros mismos, con nuestra conducta, con nuestra recuperación.
Queremos ser realistas, y nuestra meta es identificar la realidad y aceptarla. Sin embargo, a menudo no podemos evitar practicar la negatividad. El propósito de la negatividad suele ser la aniquilación.
El pensamiento negativo acrecienta el problema. Nos aleja de la armonía. La energía negativa sabotea y destruye. Tiene una poderosa vida propia.
Y también la tiene la energía positiva. Cada día, podemos preguntarnos qué está bien, qué es bueno, acerca de otras personas, de nuestra vida, de nuestro trabajo, de nuestro día, de nuestras relaciones, de nosotros mismos, de nuestra conducta, de nuestra recuperación.
La energía positiva cura, es conducto del amor y transforma. Escoge la energía positiva.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir la negatividad. Transforma mis creencias y mi pensamiento, desde su núcleo, de negativo a positivo. Ponme en armonía con el bien.”