Abril 7 (Aquellos sentimientos de los viejos tiempos)

PAG-OTRAVEZ

Todavía tengo días malos. Pero está bien. Antes solía tener años malos.
Anónimo
A veces se cuelan esos viejos sentimientos. Podemos sentirnos temerosos, avergonzados y desesperados. Podemos no sentirnos tan buenos, indignos de ser amados, victimados, desamparados y resentidos. Eso es codependencia, un estado que algunos describen como “enfermedad del alma”.
Muchos de nosotros nos sentíamos así cuando empezamos la recuperación. En ocasiones recaemos en esos sentimientos despues de haber comenzado la recuperación. A veces hay una razón para ello. Un evento puede disparar estas reacciones, como terminar una relación, el estrés, problemas en el trabajo, en casa o con los amigos.
También la enfermedad física.
Finalmente, estos sentimientos regresan sin motivo. Volver a sentir esos viejos sentimientos no significa que hayamos regresado al primer peldaño de nuestra recuperación. No significa que hayamos fracasado en nuestra recuperación. No significa que ahora nos toque una larga, dolorosa sesión de sentirnos fatal.
Simplemente están ahí.
La solución es la misma: practicar lo básico. Algo de lo básico es amarnos y confiar en nosotros mismos, desapegarnos, manejar los sentimientos, dar y recibir apoyo en la comunidad de recuperación, usar nuestras afirmaciones y divertirnos.
Otro aspecto básico es practicar los pasos. A menudo, el trabajar los Pasos es lo que nos da la fuerza y nos capacita para practicar los otros aspectos básicos, tales como el desapego y el amor a uno mismo.
Si regresan los viejos sentimientos, da por seguro que hay una forma de salir de ellos que funcionará.
“Hoy si me encuentro en el oscuro abismo de la codependencia, practicaré un paso para ayudarme a salir de él.”

Abril 6 (Paciencia)

PAG-paciencia

Qué hartos y fastidiados nos sentimos cuando la gente nos dice que seamos pacientes o que aprendamos a tener paciencia. Cuán frustrante puede ser querer tener finalmente algo, o ir hacia delante, y que luego eso no suceda.
Qué irritante que alguien nos diga que esperemos cuando nuestras necesidades no han sido satisfechas y nosotros estamos en medio de la ansiedad, de la frustración y de la inacción.
No confundas la sugerencia de ser paciente con aquella vieja regla de no tener sentimientos.
¡Ser paciente no significa que atravesamos el proceso a veces abrumador de la vida y de la recuperación sin experimentar sentimientos! Siente la frustración. Siente la impaciencia. Enójate cuanto sea necesario porque tus necesidades no están satisfechas.
Siente tu miedo.
¡Controlar tus sentimientos no hará que controles el proceso! Descubrimos la paciencia sometiéndonos a nuestros sentimientos. A la paciencia no se le puede forzar. Es un don que sigue de cerca a la aceptación y a la gratitud. Cuando manejemos nuestros sentimientos para aceptar totalmente lo que somos y lo que tenemos, estaremos listos para ser y tener más.
“Hoy me dejaré experimentar mis sentimientos mientras practico la paciencia.”