Abril 13 (Disfrute)

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Una de las prohibiciones que muchos de nosotros aprendimos en la niñez es la tácita regla “No te diviertas ni disfrutes de la vida”.
Esta regla crea mártires, gente que no se permite aceptar los placeres de la vida cotidiana.
Muchos de nosotros asociábamos el sufrimiento con alguna especie de santidad. Ahora, lo asociamos con la codependencia.
Podemos ir viviendo el día haciéndonos sentir ansiosos, culpables, desgraciados y privados. O podemos permitirnos vivir ese mismo día sintiéndonos bien. En la recuperación, eventualmente aprendemos que la elección es nuestra.
Hay mucho de qué disfrutar cada día, y está bien sentirse bien. Podemos permitirnos disfrutar nuestras tareas. Podemos aprender a relajarnos sin sentimientos de culpa. Podemos aprender incluso a divertirnos.
Trabaja para aprender a divertirte. Aplícate con dedicación a aprender a disfrutar. Trabaja tan duro para aprender a divertirte como lo hiciste para sentirte desgraciado.
Nuestro trabajo se verá recompensado. Lo divertido se volverá divertido. La vida se convertirá en algo que vale la pena vivir. Y cada día encontraremos muchos placeres que disfrutar.
“Hoy me permitiré disfrutar de la vida al ir viviendo el día.”

Abril 12 (Deja ir el miedo)

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Imagínate nadando –flotando- plácidamente en un suave arroyo. Lo único que necesitas hacer es respirar, relajarte y dejarte ir con la corriente.
Súbitamente, te vuelves consciente de tu situación.
Asustado, abrumado con los “¿qué tal si…?”, tu cuerpo se tensa. Empiezas a chapotear, buscando frenéticamente algo de dónde asirte.
Te da tanto pánico que empiezas a hundirte. Y luego te acuerdas, estás trabajando muy duro en esto. No necesitas llenarte de pánico.
Lo único que necesitas es respirar, relajarte y dejarte ir con la corriente. No te ahogarás. El pánico es nuestro gran enemigo.
No es necesario que nos sintamos desesperados. Si aparecen en nuestra vida problemas abrumadores, necesitamos dejar de luchar. Podemos chapotear un poco hasta que vuelva nuestro equilibrio. Luego podemos seguir flotando plácidamente en el suave arroyo. Es nuestro arroyo.
Es un arroyo seguro. Nuestro rumbo ha sido trazado.Todo está bien.
“Hoy me relajaré, respiraré y me dejare ir con la corriente.”

Abril 11 (Metas económicas)

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Al asumir la responsabilidad de nuestras cuestiones económicas mejorará nuestra autoestima y disminuirá nuestra ansiedad.
Cada uno de nosotros, hoy, tiene una serie de circunstancias económicas. Tenemos disponible cierta cantidad de dinero, y dinero por cobrar que se nos debe. Tenemos un montón de cuentas que debemos pagar. Tenemos que pagar impuestos. Esas son nuestras circunstancias económicas actuales. No importa cuáles sean los detalles de las mismas, la aceptación, la gratitud y la autorresponsabilidad disminuirán el estrés.
Cada uno de nosotros, hoy, tiene un futuro económico. Hay pocos aspectos futuros de nuestra vida que podemos controlar, pero un papel que podemos jugar para ayudar a nuestro futuro es fijar metas.
No tenemos por qué obsesionarnos acerca de nuestras metas.
No tenemos que estar vigilando y marcando constantemente nuestro progreso hacia su consecución. Pero es beneficioso pensar acerca de nuestras metas y escribirlas. ¿Qué queremos que suceda en nuestro futuro económico? ¿Qué problemas financieros nos gu
staría resolver?
¿De qué cuentas por pagar nos gustaría deshacernos? ¿Cuánto te gustaría estar ganando a fines de este año? ¿A fines del año próximo? ¿Dentro de cinco años?
¿Estamos dispuestos a trabajar por nuestras metas ya confiar en que nuestro Poder Superior nos guía?
Paga tus cuentas a tiempo. Ponte en contacto con tus acreedores. Llega a un arreglo con ellos. Haz hoy lo mejor que puedas para asumir tus responsabilidades económicas. Fija metas para el futuro.
Luego, olvídate del dinero y concéntrate en vivir.
Asumir la responsabilidad de nuestros asuntos financieros no significa concentrar nuestra atención en el dinero. Asumir la responsabilidad de nuestra economía nos capacita para quitar nuestra atención del dinero. Nos libera para cumplir con nuestro trabajo y vivir la vida que queremos.
Merecemos tener la autoestima y la paz que acompañan a la responsabilidad económica.
“Hoy me tomaré el tiempo necesario para ser responsable de mí mismo en el aspecto económico. Si es tiempo de pagar mis cuentas pendientes y hablar con mis acreedores, lo haré. Si es tiempo de fijar metas, las fijaré. Una vez haya hecho mi parte, me olvidaré del resto.”

Abril 10 (No usemos a los demás para detener nuestro dolor)

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Nuestra felicidad no es un regalo que otra persona lleve en sus manos. Nuestro bienestar no lo guarda otro que nos lo da o nos lo quita a capricho. Si salimos y tratamos de forzar a alguien a que nos dé lo que creemos que guarda, nos decepcionaremos. Descubriremos que eso es una ilusión. La persona no lo tenía. Nunca lo tendrá. Esa caja bellamente envuelta con un listón que creíamos que contenía nuestra felicidad y que alguien llevaba en sus manos, ¡es una ilusión!
En aquellos momentos en que estamos tratando de salir y de forzar a alguien a que cese nuestro dolor y cree nuestra felicidad, si nos armamos de valor para dejar de andar por ahí azotándonos y nos ponemos de pie y manejamos nuestros asuntos, encontraremos nuestra felicidad.
Es cierto que si alguien nos pisa el pie, esa persona nos está lastimando y por lo tanto tiene el poder de hacer que cese nuestro dolor quitando su pie de encima. Pero el dolor sigue siendo nuestro.
Y también lo es la responsabilidad de decirle a alguien que deje de pisarnos los pies.
La curación vendrá cuando estemos conscientes de cómo intentamos utilizar a los demás para que hagan cesar nuestro dolor y creen nuestra felicidad. Nos curaremos del pasado. Recibiremos percepciones que pueden cambiar el curso de nuestras relaciones. Veremos que, todo el tiempo, nuestra felicidad y nuestro bienestar han estado en nuestras manos. Nosotros hemos guardado esa caja. A nosotros nos toca abrirla y tener el contenido.
“Dios mío, ayúdame a recordar que yo tengo la llave de mi propiafelicidad. Dame el valor para ponerme de pie y lidiar con mis propios sentimientos. Dame las percepciones que necesito para mejorar mis relaciones. Ayúdame a dejar de bailar el baile codependiente y a empezar a bailar el baile de la recuperación.”