Junio 1

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Al aplicar el Cuarto Paso, me percaté de que un importante defecto de carácter invadía mi vida. Tenía la costumbre de actuar impulsada por “apúrate y termínalo cuanto antes.” Esta frase demuestra la falta de paz con la que vivo cuando me concentro en mi destino en lugar de en mi viaje.

Cuando vivo para obtener resultados, coloco mi progreso, mis realizaciones y mi fe en el futuro más que más que en el presente.

Pierdo los dones que me ofrece presente, como son la tremenda belleza de un cielo tormentoso, la calidad espontánea del abrazo de un niño, el respeto a mí mismo que se experimenta al reparar el mal ocasionado a los demás y la alegría que se siente al alentar a un apadrinado.

Por otro lado, cuando me concentro en mi viaje de recuperación, honro mis pensamientos y sentimientos y presto atención a lo que los mismos me indican respecto a mi camino. Me ocupo del significado espiritual arraigado en los pequeños detalles de mi vida. Cuando observo con atención los cambios que experimento al progresar espiritualmente mediante la utilización de un lema, Paso o Tradición, vivo en el presente.

Pensamiento del día

Vivir un día la vez, concentrándome en mis mejores esfuerzos y no en los resultados, me ofrece un marco de vida más saludable.

“Haré que cada momento de este día sea muy preciado e importante.”

 

 

Valor para cambiar, Pag. 257

 

Junio 1 (La gente directa)

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Nos sentimos seguros con las personas directas, honestas. Hablan claro y sabemos dónde estamos parados con ellas. En la gente indirecta, en la gente a la que le da miedo decir quién es, qué quiere y qué está sintiendo, no se puede confiar. De alguna manera actuarán conforme a su verdad aunque no lo digan. Y puede pescar a todo el mundo por sorpresa.
Ser directos ahorra tiempo y energía. Nos aparta del papel de víctimas. Nos exime del martirio y de los juegos. Nos ayuda a adueñarnos de nuestro poder. Crea relaciones de respeto.
Se siente uno seguro al tratar con gente directa, honesta. Sé una de ellas.
“Hoy me adueñaré de mi poder para ser directo. No tengo por qué ser pasivo, ni necesito ser agresivo. Me sentiré cómodo con mi propia verdad, para que los que me rodean se sientan cómodos conmigo.”

Mayo 31

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Crecí creyendo que mi comportamiento tenía que ser perfecto y odiándome cuando no lo era. Nadie me dijo en realidad que tenía que ser perfecto pero eso era lo que yo creía. Mi autoestima disminuía cada vez que cometía un error, o no sabía algo que debía hacer, o me equivocaba, o cuando algo que hacía o decía sin intención lastimaba a alguien. Pensaba que mis errores eran la prueba de mi fracaso en lo único que según yo debía lograr: La perfección.

Después de un tiempo en Al-Anon, sentía que necesitaba aplicar el Cuarto Paso, “un sincero y minucioso examen de conciencia” de mí mismo. Temía abordar este Paso y me avergonzaba de cada imperfección por la cual tendría que asumir la responsabilidad. Creía que este examen era una enumeración de lo “bueno” y lo “malo” que pronto demostraría a Dios, a mí mismo y a los demás que yo era un fracasado.

Después de estudiar a fondo este paso en las publicaciones del grupo y hablar con mi Padrino, decidí cambiar mi actitud.

Humildad, no humillación, es el objetivo a largo plazo del examen del Cuarto Paso. El examen de conciencia no tiene como meta ser un tablero de resultados o un boletín de notas. Hay muchas cosas en mi vida que lo puedo controlar pero puedo escoger mis actitudes y comportamientos. El verdadero propósito del examen del Cuarto Paso es ayudarme a desarrollar una lista de cosas que puedo cambiar para que mi vida sea más espiritual, más sana, más satisfactoria y serena en este contexto, la perfección no tiene cabida.

Pensamiento del día

Hacer el examen de conciencia del Cuarto Paso esclarece las cosas sobre las cuales si tengo poder.

”Puede exigir valor y autodisciplina, pero al reconocer libremente lo que hemos sido, podemos introducir cambios positivos en lo que seremos.”

                                                                                                        Valor para cambiar, Pág. 158

Mayo 31 (¿Qué tal si?)

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Un día estaba hablando con una amiga acerca de algo que había planeado hacer. De hecho, me estaba preocupando de cómo reaccionaría una persona en particular hacia lo que yo tenía intención de hacer.
“¿Qué tal si no lo sabe manejar muy bien?, le pregunté. “Entonces”, me dijo mi amiga, “serás tú la que tendrás que manejarlo bien.”
Los “qué tal si” nos pueden volver locos. Ponen el control sobre nuestra vida en las manos de otro. Los “qué tal si” son una señal de que hemos regresado a pensar que la gente tiene que reaccionar de una manera particular para que nosotros podamos seguir nuestro curso.
Los “qué tal si” son también una clave de que podemos estar pensando si podemos confiar en nosotros mismos y en nuestro Poder Superior para hacer lo que mejor nos conviene. Estos son retazos de maneras codependientes de pensar, de sentir y de comportarse, y son señales de miedo.
Las reacciones, sentimientos, gustos o desagrados de otros no tienen por qué controlar nuestras conductas, sentimientos y dirección. No necesitamos controlar la forma como los otros reaccionan ante lo que hemos elegido. Podemos confiar en que nosotros , con la ayuda de un Poder Superior, manejaremos cualquier resultado, aun el más incómodo. Y, amigo mío, podemos confiar en que lo manejaremos bien.
“Hoy no me preocuparé de las reacciones de los demás o de los eventos que están fuera de mi control. Mejor me concentraré en mis reacciones. Manejaré bien mi vida hoy y confiaré en que, mañana, podré hacer lo mismo.”

Mayo 30

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Agradezco las muchas bendiciones que he recibido desde que llegué a Al-Anon. Mi gratitud se refleja hoy en mi actitud hacia la vida. En realidad, me siento muy bien y muy alegre. En una reunión reciente cuyo tema era la gratitud, indiqué: “Me gustaría realmente saber por qué la palabra gratitud se deletrea de esta manera, porque me siento de verdad completamente agradecido.” Muchos de los presentes asintieron.

No importa donde vaya, el mensaje de esperanza de Al-Anon siempre estará ahí. He vivido en dos partes distintas del país y en las dos asistí al mejor grupo del mundo. Mis estantes están llenos de la literatura aprobada por la Conferencia. Tengo Madrinas y Padrinos que me ayudan en la recuperación y en el servicio que son tanto afectuosos como rigurosos, en otras palabras magníficos.

Mi matrimonio ha sobrevivido a muchas temporadas de recuperación. Mi relación con mis padres es ahora mejor que nunca. Tengo amigos, los amigos queridos que anhelaba en mi niñez.

Ahora tengo pleno conocimiento de su amor y respeto hacia mí.

Todo esto ha sido tenido lugar gracias a Al-Anon .

¿Sentía agradecimiento en los primeros días cuando venía con los brazos caídos a las reuniones? No ¿Sentía agradecimiento por la epidemia de esta enfermedad astuta, poderosa y desconcertante mi familia? No. Sin embargo, he sobrevivido y me he desarrollado. Agradezco haber hecho lo que hice para llegar dónde estoy y para ser lo que soy hoy.

Pensamiento del día

Siempre agradeceré a los alcohólicos que forman parte de mi vida y al alcoholismo. Soy quien soy, gracias a esta enfermedad familiar y a mi recuperación.

”…Quiero agradecer a mi Poder Superior que me haya dado la oportunidad de vivir con un alcohólico y la oportunidad de haber llegado una sala de Al-Anon.

                                                                           Having Had a Spiritual Awaking, Pág. 164

 

 

Mayo 30 (Compromiso)

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Al caminar por la vida, hay muchas cosas y personas que podemos perder, o perdernos, si no estamos dispuestos a comprometernos.
Necesitamos hacer un compromiso para que las relaciones crezcan más allá de la etapa de las primeras citas, para tener la casa o el apartamento que queremos, el empleo que queremos o el coche que deseamos.
Debemos comprometernos, a niveles profundos, con nuestras carreras –con nuestras metas- con la familia, los amigos, la recuperación.
Probar algo no nos capacitará para tener éxito en ello. El compromiso sí.
Y sin embargo, nunca necesitamos comprometernos hasta que no estemos listos para hacerlo.
A veces, nuestro miedo al compromiso nos está diciendo algo. Quizá no queramos comprometernos con una relación, una compra o una carrera en particular. Otras, es porque nuestros miedos están aflorando. Espera, entonces. Espera hasta que el asunto esté claro.
Confía en ti mismo. Pídele a tu Poder Superior que te quite el miedo al compromiso. Pídele a Dios que retire los bloques que tienes para el compromiso. Pídele a Dios Su guía.
Pregúntate si estás dispuesto a perder aquello con lo que no te quieres comprometer. Luego, escucha en silencio. Y espera que la decisión parezca firmemente cómoda y correcta.
Necesitamos ser capaces de comprometernos, pero no necesitamos comprometernos nunca hasta que estemos listos.
Confía en que te comprometerás cuando quieras hacerlo.
“Dios mío, guíame al hacer compromisos. Dame el valor de cumplir aquellos que me convienen, la sabiduría para no comprometerme con lo que no me parezca bien y la paciencia para esperar hasta que lo sepa.”

Mayo 29 (Impotencia e ingobernabilidad)

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La fuerza de voluntad no es la clave para lograr el modo de vida que estamos buscando. El sometimiento lo es.
“He pasado gran parte de mi vida tratando que la gente sea, haga o sienta algo que no es, que no quiere y que escoge no sentir. En ese proceso la he vuelto loca y me he vuelto loca yo misma”, dijo una mujer en recuperación.
“Me pasé la niñez tratando de hacer que un padre alcohólico que no se amaba a sí mismo fuera una persona normal que me amara. Luego me casé con un alcohólico y me pasé una década tratando de hacerlo dejar de beber.”
“Me he pasado años tratando de hacer presente para mí a gente que no está disponible emocionalmente.”
” Me he pasado mas años aún tratando de hacer felices a miembros de la familia, que están contentos sintiéndose desdichados. Lo que estoy diciendo es esto: me he pasado gran parte de mi vida tratando desesperadamente y en vano de hacer lo imposible y sintiéndome un fracaso al no haberlo podido hacer. Es como haber estado sembrando maíz y tratando de que de las semillas salgan chícharos. ¡No funcionará!” “Al someterme a la impotencia, gano inteligencia suficiente para dejar de seguir desperdiciando mi  tiempo y energía tratando de cambiar y de controlar lo que no puedo cambiar ni controlar. Esto me da permiso para dejar de estar tratando de hacer lo imposible y concentrarme en lo que sí es posible: ser como soy, amarme a mí misma, sentir lo que siento y hacer con mi vida lo que quiera”.
En la recuperación aprendemos a dejar de pelear contra los leones, simplemente porque no podemos ganar. También aprendemos que, cuanto más nos concentremos en controlar o en cambiar a los demás, más ingobernable se volverá nuestra vida. Cuanto más nos concentremos en vivir nuestra propia vida, más tendremos una vida por vivir y más gobernable se volverá nuestra vida.
“Hoy admitiré la impotencia donde no tengo poder para cambiar las cosas, y le permitiré a mi vida volverse gobernable.”

Mayo 29

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En una reunión reciente, el tema de debate era cómo saber distinguir la voluntad de Dios. Una señora compartió su idea de que si bien Dios sabe lo que más le conviene a ella y ofrece revelarle Su Voluntad, ella no tiene por qué aceptarlo. Puede decidir dejar de lado las buenas decisiones y seguir siendo infeliz

Para mí, este programa me brinda la posibilidad de escoger. Es la voluntad en mi Poder superior que yo tenga todos los días la opción de aceptar o rechazar el don de Al-Anon o de tratar de vivir la vida según mis propias condiciones. No obstante, mi experiencia es que mis condiciones no son tan buenas como las de Dios; no son tan llenas de amor, generosas, amables o indulgentes, ni tampoco están tan llenas de oportunidades.

Como a veces se dice, pensar de esa manera fue lo que me condujo a la situación en que me encontraba.

No vine a Alateen y luego a Al-Anon porque mi voluntad funcionaba la perfección ni porque estaba absolutamente feliz, serena y alegre. Vine aquí porque estaba tan enferma e infeliz que no podía percibir la voluntad de Dios para conmigo y porque chocaba constantemente contra obstáculos en el camino de la paz y la serenidad que tanto deseaba.

Hoy estoy aprendiendo tomar decisiones que se asemejen a la voluntad de Dios. Aunque todavía me resista en algunas ocasiones, muy a menudo me decido por el camino más simple e indulgente que Dios me ofrece. Al continuar seleccionando Su voluntad por sobre la mía, continúo mi progreso con salud, felicidad y paz espíritu.

Pensamiento del día

Mi Poder Superior cree que merezco lo mejor y desea que siempre lo obtenga, si solamente hago el esfuerzo y lo acepto.

”…Creo que mi Poder Superior espera que me dé cuenta de que necesito ayuda.”

                                                                         The Forum, noviembre de 1999, Pág. 30

 

Mayo 28 (Deja ir las dudas acerca de ti mismo)

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Una mujer casada que recientemente se unió a Al-Anon me llamó una tarde. Trabajaba medio tiempo como enfermera, había asumido todas las responsabilidades de la crianza de sus dos hijos y hacía todos los quehaceres domésticos, incluyendo reparaciones y finanzas.
“Quiero separarme de mi marido”, sollozó.” Ya no lo soporto más a él ni a su abuso. Pero dime, por favor dime”, me dijo, ¿crees que puedo cuidarme sola?”.
Ya no seas codependiente.
No solo esta bien que cuidemos de nosotros mismos, sino que podemos cuidarnos muy bien.
Muchos de nosotros confiamos en nuestra capacidad para cuidar de los demás, pero dudamos de nuestra fuerza inherente para cuidar de nosotros mismos. Hemos llegado a creer, a partir de nuestras circunstancias pasadas o presentes, que necesitamos cuidar a los demás y necesitamos que los demás nos cuiden. Esa es la más acabada creencia codependiente.
No importa dónde nació esta creencia autoderrotista, podemos liberarnos de ella y remplazarla por otra mejor, otra más sana, más adecuada.
Podemos cuidar de nosotros mismos, estemos dentro de una relación o no. Se nos proveerá de todo lo que necesitemos. Tendremos seres queridos, amigos y a nuestro Poder Superior para ayudarnos.
Saber que podemos cuidarnos solos no significa que a veces no tengamos sentimientos de miedo, incomodidad, duda, ira y fragilidad.
Significa que debemos practicar la “valiente vulnerabilidad”, como la llamo Colette Dowling en El complejo de Cenicienta. Podremos sentirnos asustados, pero lo hacemos de todas maneras.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que me puedo cuidar solo.”

Mayo 28

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La serenidad a menudo viene y se va de mi vida en dependencia de mis esfuerzos por acogerla o rechazarla. No puedo decidir la serenidad pero puedo crear un medio en el que sea más factible su evolución.

A veces recaigo en mis defectos de carácter. Con frecuencia estos ataques se desencadenan porque me he permitido tener demasiada hambre, ira, soledad o cansancio. Durante estos momentos es más probable que rechace la serenidad. Puedo faltar a algunas reuniones u olvidarme de llamar a mi Padrino. Tal vez vuelva relacionarme con gente que propicia mis actitudes derrotistas.

Otras veces hago lo necesario para invitar la serenidad a mi vida. Duermo bien, leo las publicaciones de Al-Anon por la mañana, me ejercito, como bien, trabajo de forma responsable, voy a una reunión y llamo a alguien del programa. También sigo aplicando los Pasos, en especial del Cuarto al Noveno.

Continúo haciendo las pases con mi pasado y mantengo la tranquilidad practicando el Décimo Paso. Me siento más receptivo para sentir la serenidad.

¿Qué es entonces lo que me hace oscilar entre las dos actitudes? Es mi voluntad de rendirme. A veces tengo días en que simplemente no tengo ganas de hacerlo. Actúo de manera infantil y rechazo con desprecio a mi Poder Superior rehusando rendirme a Su voluntad. En otras oportunidades la rendición es fácil.

Antes pensaba que era incapaz ante mi voluntad. Luego me di cuenta de que es a mí a quien corresponde decidir. Cuando no estoy dispuesto a rendirme ¡también puedo rendirme a esa idea! Ahora una de mis plegarias preferidas es: “Dios, por favor ayúdame a estar dispuesto para estar dispuesto.”

Pensamiento del día

Mi recuperación comienza o termina en dependencia de mi nivel de voluntad.

”A través de nuestra voluntad. Le hacemos lugar a un Poder Superior a nosotros…”

                    Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos, Pág. 106