Mayo 22 (Tiempo de reprogramar)

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No pidas amor hasta que estés listo para estar sanado lo suficiente para dar amor y recibirlo.
No pidas alegría hasta que estés listo para sentir tu dolor y liberarlo, para que puedas sentir alegría.
No pidas el éxito hasta que estés listo para conquistar las conductas con las que lo sabotearías.
¿No sería bueno que pudiéramos imaginarnos que tenemos o nos hemos convertido –y luego que hemos recibido de inmediato- en aquello que queríamos? Podemos tener y ser todo lo bueno que queramos. Todo lo bueno es nuestro si lo pedimos. Pero primero se debe sembrar el campo, hacer un trabajo de preparación.
Un jardinero no plantaría las semillas a menos que la tierra estuviera adecuadamente preparada para cobijar y alimentar esas semillas. Plantarlas sería un esfuerzo desperdiciado. Sería para nosotros un esfuerzo desperdiciado tener lo que queremos antes de estar listos para ello.
Primero necesitamos hacernos conscientes de nuestro deseo o necesidad. ¡Esto puede no ser fácil! Muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a callar la voz interior de nuestros deseos y necesidades. A veces, la vida tiene que trabajar muy duro para captar nuestra atención.
Luego dejamos ir nuestra vieja “programación”, las conductas y creencias que interfieren con fomentar y promover lo bueno. Muchos de nosotros tenemos fuertes programas de sabotaje, aprendidos desde la niñez, de los que necesitamos liberarnos. Podremos necesitar “actuar como si” durante un tiempo hasta que se vuelva realidad la creencia de que merecemos lo bueno.
Combinamos este proceso con mucho dejar ir, mientras nos está cambiando hasta la médula.
Hay una naturalidad en este proceso, pero puede ser intenso. Se lleva su tiempo. Las cosas buenas son nuestras si las pedimos, si estamos dispuestos a participar en la labor de preparar el campo. Trabaja y espera.
“Hoy, Dios mío, dame el valor para identificar el bien que quiero en mi vida y para pedirlo. Dame también la fe y la energía que necesito para llevar a cabo la labor de preparación que debo hacer primero.”

Mayo 22

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Me ha costado mucho aprender a disfrutar la vida y divertirme. Creo que es mucho más fácil aislarme y no tomar riesgos.

Cuando examino este defecto, me parece tener fallas increíbles. Cuando lo examino más de cerca, veo que es sólo temor.

En mi niñez, me avergonzaba de actuar de manera infantil y por no hacer nada de manera adecuada. Y empecé a tener miedo de hacer cualquier cosa. Era, y aún lo es, más fácil quedarme en casa llenar el vacío con comida, televisión y libros. Sin embargo, sé que si hago lo que siempre he hecho, obtendré lo que siempre he obtenido. Al-Anon me alienta a comportarme de otra manera y a confiar en los resultados. Puedo verdaderamente vivir mi vida, permitir que los demás vivan la suya y percibir el humor que se esconde en los problemas preguntándome: “¿Cuán importante es?” A través de la aplicación del programa, estoy aprendiendo que no tengo fallas y que la fuente de mi ser es el amor. Hay un Poder Superior que me ama. Si bien me aliento a dar pequeños pasos para superar mi temor de disfrutar la vida, sé que Dios me ama tal como soy: una obra en construcción.

Ahora tengo opciones a lo largo del día. Si empiezo a sentir vacío y vergüenza, sé que he recaído en el aislamiento. Cuando estoy dispuesta a volver amarme, lo único que necesito es practicar “Que empiece por mí” con el humor y la alegría ya presentes en mi vida.

Pensamiento del día

Anticipar la alegría es una buena manera de comenzar el día. Si pierdo el rumbo, recordaré que puedo comenzar el día de nuevo en cualquier momento.

”Por supuesto que no he tenido éxito en cambiar el pasado, pero el presente es promisorio y, sorprendentemente, estoy descubriendo que es divertido ser yo.”

                                                                 De la supervivencia a la recuperación, Pág. 186

Mayo 21 (Satisfagamos nuestras necesidades)

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Quiero cambiar de carrera… Necesito un amigo… Estoy listo para iniciar una relación…
Por lo regular, nos hacemos conscientes de nuestras necesidades.
Podemos necesitar un sillón nuevo, amor y apapachos, dinero o ayuda.
No tengas miedo de reconocer una necesidad o un deseo. El nacimiento de un deseo o necesidad, la frustración temporal al reconocer una necesidad antes de satisfacerla, es el principio del ciclo de recibir lo que queremos. Después de reconocerla, la dejamos ir y luego recibimos lo que queríamos o necesitábamos. Identificar nuestras necesidades es una preparación para las cosas buenas que están por venir.
Reconocer nuestras necesidades significa que se nos está preparando y se nos está llevando hacia aquello que las satisfará. Podemos tener fe y quedarnos en ese lugar mientras eso sucede.
Hoy dejaré ir mi creencia de que mis necesidades nunca serán satisfechas. Reconoceré mis deseos y necesidades, y luego se las entregaré a mi Poder Superior. A mi Poder Superior le importan a veces hasta las cosas más tontas y pequeñitas si me importan a mí.
Mis deseos y necesidades no son un accidente. Dios me creó a mí y a todos mis deseos.

Mayo 21

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Nuestro preámbulo para los Doce Pasos dice, en parte, “que un cambio de actitud puede ayudar a la recuperación”, y soy testigo de ello. Mi situación familiar ha mejorado en forma considerable porque he aprendido ocuparme de mis propios asuntos.

”Cuán importante es?”, me recuerda que mi opinión no tiene que ser, y a menudo no debería ser expresada a menos que se me pida. “Vive y deja vivir” me recuerda que mi vida no es la de mis hijos adultos y que cada uno de nosotros debe administrar su propia vida.

En el pasado, solo ocuparme de los asuntos de mis hijos. En general les ofrecía consejos, los quisieran o no. Ahora guardo mis comentarios para situaciones, problemas y conflictos que mis hijos comparten conmigo. Pero no logro mantener este nuevo comportamiento en todo momento; con frecuencia mi primera reacción es decirle como yo enfrentaría el problema.

Sin embargo, mi Poder Superior me ha demostrado que este comportamiento sólo los aleja. No obstante, cuando uno de ellos habla de una decisión que me afecta personalmente de forma negativa, digo lo que pienso y fijo límites.

He visto como de esta voluntad de cambiar de la aplicación del programa se desprenden recompensas objetivas. Mis hijos me dicen que valoran poder hablar conmigo sin que “intente arreglar sus problemas” o “decirles lo que tienen que hacer”. Que mis hijos compartan conmigo es testimonio del hecho de que el programa funciona. Cuanto más controlo mis opiniones y mis consejos, más comparten mis hijos conmigo sobre sus vidas y más abiertas y profundas se tornan nuestras relaciones.

Pensamiento del día

No es importante que haga comentarios sobre todo lo que escucho. Es importante que suelte las riendas y permita que los demás tomen sus propias decisiones.

“Al-Anon me ayudó a “dejar vivir” al enseñar acerca del desprendimiento y al ayudarme a ver que muchos de mis problemas se originaban en mi afán de entrometerme en los asuntos de los demás.”

                                                                                                   Valor para cambiar, Pág. 234