Mayo 25

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Un día tuve que bajar una caja pesada del desván. Mientras la bajaba trabajosamente por la escalera sentí, sentí que perdía el control. Con pánico le dije a mi novio que temía que la caja se me cayera. De repente él la alcanzó y pudo sostenerla. La lucha había terminado.

Mi trabajo con la fe ha sido una experiencia similar. Crecí con un padre alcohólico que se consideraba ateo. Adopté su forma de ver las cosas y me convertí en un escéptico. Al final me invadió la desesperación. La vida parecía no tener sentido.

Aplicar los tres primeros Pasos en Al-Anon me permitió descubrir una fe propia. Escuché a los miembros hablar sobre su Poder Superior, que dentro del grupo de Al-Anon iba desde una deidad feminina hasta una figura masculina más convencional.

Percibí que algunos miembros habían adoptados opiniones ajenas y luego habían decidido que estás no les convenían. Algunos hablaron de atravesar todo un proceso en la construcción de una relación con Dios, el cual a menudo se describe como un proceso similar experimentamos al desarrollar una amistad. Esto incluye hablar (orar), escuchar (meditar) y aprender a confiar, con el tiempo, en que el amigo estará siempre a nuestro lado.

Éstas analogías me impresionaron. Ya tenía varios amigos de mucha confianza. Al examinar mi papel en el desarrollo de estas relaciones, recibí que vinculo común era el contacto asiduo.

Poco a poco intenté el mismo método con mi Poder Superior.

A lo largo de la oración y la meditación constantes, Dios se ha convertido en mi mejor amigo. Ahora puedo orar y pedirle Su ayuda en las situaciones difíciles y yo he sentido la mano de mi Poder Superior que me sostiene.

Pensamiento del día

Los Pasos hablan de un Dios de mi entendimiento ¿Estoy teniendo el comportamiento necesario para llegar ese entendimiento?

”….mi vida ha cambiado por completo al intentar un desarrollo espiritual y recurrir a un Poder Superior en busca de ayuda.”

                      Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos, Pág.172

Mayo 24

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He encontrado muchas frases útiles y la Bienvenida en la Clausura sugeridas para nuestras reuniones, pero la que más me ha ayudado es “que no haya chismes entre nosotros…” Cuando tomo este pensamiento y lo aplico a toda la gente que conozco, no sólo mis amigos de Al-Anon, permanezco más concentrada en mi vida, mis responsabilidades y en mí misma. Como resultado de ello, mi relación con mi familia se ha tornado más afectuosa.

Al imponerme límites, he decidido que ya no hablaré de ninguna persona que no esté presente en el lugar donde yo esté. Los “boletines informativos”, tales como, mi hermano va a comprar una casa nueva o mi hermana va a continuar sus estudios, están permitidos. Sin embargo, no me permito juzgar sus decisiones o especular sobre sus motivos o los resultados de sus decisiones.

Mi madre entendió con rapidez este comportamiento. Ahora discutimos nuestros sentimientos acerca de temas que se refiere sólo a nosotros. Cuando estuve gravemente enferma, hablamos sobre la muerte. Ahora que estoy bien, hablamos de nuestro Poder Superior, de hermosos recuerdos familiares y sobre nuestras esperanzas y sueños para el futuro. Abstenernos de chismes y críticas me mantiene concentrada en mi misma y anclada firmemente en la realidad, lo que me gusta mucho más que criticar la vida de mis familiares.

Pensamiento del día

Cualquier cosa en la que me concentre se convertirá en un elemento central de mi vida.

”No sólo evitamos concentrarnos en nosotros mismos cuando chismorreamos, sino que nuestra falta de respeto por otros robustece actitudes negativas en las relaciones.”

                             Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos. Pág. 97

Mayo 26 (Los chismes)

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La intimidad es el cálido don de sentirnos conectados a otros y de disfrutar nuestra conexión con ellos.
A medida que crecemos dentro de la recuperación, encontramos ese don en muchos lugares, a veces sorprendentes. Podemos descubrir que hemos desarrollado relaciones de intimidad con gente en el trabajo, con amigos, con gente de nuestros grupos de apoyo,
a veces con miembros de la familia. Muchos de nosotros estamos descubriendo la intimidad en una relación amorosa especial.
La intimidad no es sexo, aunque el sexo puede ser íntimo. La intimidad significa tener una relación mutuamente honesta, cálida, solícita, segura –una relación donde la otra persona puede ser como es y nosotros podemos ser como somos- y ambas personas se valoran.
A veces hay conflictos. El conflicto es inevitable.
A veces hay sentimientos molestos que superar. A veces cambian los límites o parámetros de una relación. Pero hay un vínculo de amor y confianza.
Hay muchos obstáculos para la intimidad y para las relaciones de intimidad. Las adicciones y el abuso bloquean la intimidad. Los asuntos de la familia de origen no resueltos impiden la intimidad.
El control inhibe la intimidad. Las relaciones desequilibradas, donde hay una discrepancia de poder demasiado grande, previenen la intimidad. El fastidiar, aislarse y quedarse callado puede perjudicar la intimidad. Lo mismo ocurre con una conducta tan simple como el chisme, por ejemplo, chismear acerca de otro para menospreciarlo y así sentirnos superiores o para juzgar a esa persona. Discutir los asuntos de otra persona, sus defectos o sus fallas con alguien más tendrá un predecible impacto negativo sobre la relación.
Nos merecemos disfrutar de la intimidad en la mayoría de nuestras relaciones, siempre que esto sea posible. Nos merecemos relaciones que no hayan sido saboteadas.
Eso no significa que debamos caminar con la cabeza en las nubes; significa que debemos luchar porque nuestra motivación sea pura cuando hablamos acerca de otras personas.
Si tenemos un asunto serio con alguien, la mejor manera de resolverlo es hablar de ese asunto con esa persona.
Una conversación directa, limpia, despeja la atmósfera y pavimenta el camino hacia la intimidad, hacia los sentimientos agradables
acerca de nosotros mismos y de nuestras relaciones con los demás.
“Hoy, Dios mío ayúdame a dejar ir mi miedo a la intimidad. Ayúdame a luchar para mantener limpia mi comunicación con los demás y libre de chismes maliciosos. Ayúdame a trabajar hacia la intimidad en mis relaciones. Ayúdame a lidiar con mis sentimientos tan directamente como sea posible.”

Mayo 23

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Después de una reunión de Al-Anon reciente, dos personas comentaron que mi voz era tan débil que no podían oír lo que decía. Me sentí bastante asombrada de que se preocuparan tanto como para mencionarlo.

Durante días me pregunté lo que Dios estaba tratando de decirme. Los pensamientos de mi crianza alcohólica salieron a la superficie. Parecía que mis padres y yo nunca nos entendíamos bien. No entendían lo que yo trataba de decir o entendían pero no les gustaba lo que yo decía. Aprendí a mantenerme callada o a hablar en voz baja. Así me protegía. Al final me convencí de que no tenía nada importante que decir.

Al-Anon está lleno de bondad. Podía haber permanecido en silencio durante mucho tiempo en las reuniones. Nadie me obligó a participar en las mismas o a dar una lección como un maestro a un alumno. Si no hubiera sido por los comentarios de estas dos personas, habría sido fácil continuar absorbiendo los aportes y no dar nunca nada a cambio.

Otro aspecto que evidencia la generosidad del programa de Al-Anon es que la opción de compartir siempre está presente.

Comencé a ver a esas dos personas como los portadores de una invitación para permitir que Dios hablara a través de mí. Para ello debía creer que lo que tenía que decir valía la pena. Con frecuencia tenía que seguir adelante y hablar, aunque dudaba del valor de mis palabras. Poco a poco, otros miembros me dijeron que agradecían que compartiera mis pensamientos y sentimientos, y que hasta se identificaban con ellos. La voluntad de crear nuevos comportamientos me ayudó a reafirmar tanto mi voz como mi autoestima. Gracias, Al-Anon, por esas dos personas especiales que me lanzaron ese desafío para que pudiera crecer.

Pensamiento del día

Hablar muy poco puede ser tan perjudicial como hablar demasiado.

“La gente insiste en decirme que soy una persona de mérito. Quizá este es el momento de que empiece a creerles.”

                                                                                                    Alateen, un día a la vez, Pág. 88