Mayo 28 (Deja ir las dudas acerca de ti mismo)

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Una mujer casada que recientemente se unió a Al-Anon me llamó una tarde. Trabajaba medio tiempo como enfermera, había asumido todas las responsabilidades de la crianza de sus dos hijos y hacía todos los quehaceres domésticos, incluyendo reparaciones y finanzas.
“Quiero separarme de mi marido”, sollozó.” Ya no lo soporto más a él ni a su abuso. Pero dime, por favor dime”, me dijo, ¿crees que puedo cuidarme sola?”.
Ya no seas codependiente.
No solo esta bien que cuidemos de nosotros mismos, sino que podemos cuidarnos muy bien.
Muchos de nosotros confiamos en nuestra capacidad para cuidar de los demás, pero dudamos de nuestra fuerza inherente para cuidar de nosotros mismos. Hemos llegado a creer, a partir de nuestras circunstancias pasadas o presentes, que necesitamos cuidar a los demás y necesitamos que los demás nos cuiden. Esa es la más acabada creencia codependiente.
No importa dónde nació esta creencia autoderrotista, podemos liberarnos de ella y remplazarla por otra mejor, otra más sana, más adecuada.
Podemos cuidar de nosotros mismos, estemos dentro de una relación o no. Se nos proveerá de todo lo que necesitemos. Tendremos seres queridos, amigos y a nuestro Poder Superior para ayudarnos.
Saber que podemos cuidarnos solos no significa que a veces no tengamos sentimientos de miedo, incomodidad, duda, ira y fragilidad.
Significa que debemos practicar la “valiente vulnerabilidad”, como la llamo Colette Dowling en El complejo de Cenicienta. Podremos sentirnos asustados, pero lo hacemos de todas maneras.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que me puedo cuidar solo.”

Mayo 28

PAG-estardispuesta

La serenidad a menudo viene y se va de mi vida en dependencia de mis esfuerzos por acogerla o rechazarla. No puedo decidir la serenidad pero puedo crear un medio en el que sea más factible su evolución.

A veces recaigo en mis defectos de carácter. Con frecuencia estos ataques se desencadenan porque me he permitido tener demasiada hambre, ira, soledad o cansancio. Durante estos momentos es más probable que rechace la serenidad. Puedo faltar a algunas reuniones u olvidarme de llamar a mi Padrino. Tal vez vuelva relacionarme con gente que propicia mis actitudes derrotistas.

Otras veces hago lo necesario para invitar la serenidad a mi vida. Duermo bien, leo las publicaciones de Al-Anon por la mañana, me ejercito, como bien, trabajo de forma responsable, voy a una reunión y llamo a alguien del programa. También sigo aplicando los Pasos, en especial del Cuarto al Noveno.

Continúo haciendo las pases con mi pasado y mantengo la tranquilidad practicando el Décimo Paso. Me siento más receptivo para sentir la serenidad.

¿Qué es entonces lo que me hace oscilar entre las dos actitudes? Es mi voluntad de rendirme. A veces tengo días en que simplemente no tengo ganas de hacerlo. Actúo de manera infantil y rechazo con desprecio a mi Poder Superior rehusando rendirme a Su voluntad. En otras oportunidades la rendición es fácil.

Antes pensaba que era incapaz ante mi voluntad. Luego me di cuenta de que es a mí a quien corresponde decidir. Cuando no estoy dispuesto a rendirme ¡también puedo rendirme a esa idea! Ahora una de mis plegarias preferidas es: “Dios, por favor ayúdame a estar dispuesto para estar dispuesto.”

Pensamiento del día

Mi recuperación comienza o termina en dependencia de mi nivel de voluntad.

”A través de nuestra voluntad. Le hacemos lugar a un Poder Superior a nosotros…”

                    Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos, Pág. 106