Mayo 29 (Impotencia e ingobernabilidad)

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La fuerza de voluntad no es la clave para lograr el modo de vida que estamos buscando. El sometimiento lo es.
“He pasado gran parte de mi vida tratando que la gente sea, haga o sienta algo que no es, que no quiere y que escoge no sentir. En ese proceso la he vuelto loca y me he vuelto loca yo misma”, dijo una mujer en recuperación.
“Me pasé la niñez tratando de hacer que un padre alcohólico que no se amaba a sí mismo fuera una persona normal que me amara. Luego me casé con un alcohólico y me pasé una década tratando de hacerlo dejar de beber.”
“Me he pasado años tratando de hacer presente para mí a gente que no está disponible emocionalmente.”
” Me he pasado mas años aún tratando de hacer felices a miembros de la familia, que están contentos sintiéndose desdichados. Lo que estoy diciendo es esto: me he pasado gran parte de mi vida tratando desesperadamente y en vano de hacer lo imposible y sintiéndome un fracaso al no haberlo podido hacer. Es como haber estado sembrando maíz y tratando de que de las semillas salgan chícharos. ¡No funcionará!” “Al someterme a la impotencia, gano inteligencia suficiente para dejar de seguir desperdiciando mi  tiempo y energía tratando de cambiar y de controlar lo que no puedo cambiar ni controlar. Esto me da permiso para dejar de estar tratando de hacer lo imposible y concentrarme en lo que sí es posible: ser como soy, amarme a mí misma, sentir lo que siento y hacer con mi vida lo que quiera”.
En la recuperación aprendemos a dejar de pelear contra los leones, simplemente porque no podemos ganar. También aprendemos que, cuanto más nos concentremos en controlar o en cambiar a los demás, más ingobernable se volverá nuestra vida. Cuanto más nos concentremos en vivir nuestra propia vida, más tendremos una vida por vivir y más gobernable se volverá nuestra vida.
“Hoy admitiré la impotencia donde no tengo poder para cambiar las cosas, y le permitiré a mi vida volverse gobernable.”

Mayo 29

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En una reunión reciente, el tema de debate era cómo saber distinguir la voluntad de Dios. Una señora compartió su idea de que si bien Dios sabe lo que más le conviene a ella y ofrece revelarle Su Voluntad, ella no tiene por qué aceptarlo. Puede decidir dejar de lado las buenas decisiones y seguir siendo infeliz

Para mí, este programa me brinda la posibilidad de escoger. Es la voluntad en mi Poder superior que yo tenga todos los días la opción de aceptar o rechazar el don de Al-Anon o de tratar de vivir la vida según mis propias condiciones. No obstante, mi experiencia es que mis condiciones no son tan buenas como las de Dios; no son tan llenas de amor, generosas, amables o indulgentes, ni tampoco están tan llenas de oportunidades.

Como a veces se dice, pensar de esa manera fue lo que me condujo a la situación en que me encontraba.

No vine a Alateen y luego a Al-Anon porque mi voluntad funcionaba la perfección ni porque estaba absolutamente feliz, serena y alegre. Vine aquí porque estaba tan enferma e infeliz que no podía percibir la voluntad de Dios para conmigo y porque chocaba constantemente contra obstáculos en el camino de la paz y la serenidad que tanto deseaba.

Hoy estoy aprendiendo tomar decisiones que se asemejen a la voluntad de Dios. Aunque todavía me resista en algunas ocasiones, muy a menudo me decido por el camino más simple e indulgente que Dios me ofrece. Al continuar seleccionando Su voluntad por sobre la mía, continúo mi progreso con salud, felicidad y paz espíritu.

Pensamiento del día

Mi Poder Superior cree que merezco lo mejor y desea que siempre lo obtenga, si solamente hago el esfuerzo y lo acepto.

”…Creo que mi Poder Superior espera que me dé cuenta de que necesito ayuda.”

                                                                         The Forum, noviembre de 1999, Pág. 30