Junio 5

PAG-Confianza

Cuando no encontraba solución a un problema entonces oraba así: “Querido Dios, por favor asegúrate de que no sea cierto”, o “Ayúdame a encontrar las llaves.” Luego yo me ocupaba del resto. No le exigía demasiado a Dios innecesariamente porque me sentía una persona capaz y no pensaba que Él pudiera lograr nada mejor. La posibilidad de que Él pudiera dedicar tiempo a mis problemas que la inimaginable. Estaba convencido de que la respuesta sería: “Puedes hacerlo tú mismo” o “Es tu culpa, así que acepta las consecuencias.”

Después de algunos años en Al-Anon, llegué a aceptar mi incapacidad ante el alcohólico que formaba parte de mi vida. Sin embargo, debido a que no pude tolerar esa incapacidad durante mucho tiempo, busqué ayuda en el Segundo Paso. En ese momento tome conciencia de que percibía a Dios como un ser frío e implacable que no tenía tiempo para ayudar a nadie tan inútil como yo.

Escuché que algunos miembros hablaban de un Dios amable, bondadoso y proveedor de apoyo. ¿Podía ser cierto? El Tercer Paso me pedía que hiciera algo nuevo, que confiara el control de mi voluntad y mi vida, sin saber con precisión quién era ese Dios o si Él me ayudaría. En esa época de mi vida, me ahogaba en mis problemas. Me imaginaba que Dios no podía abarcar tanto en un solo día. Intenté el Tercer Paso y le dediqué por completo las primeras 24 horas. Presté atención especial a cómo me sentía esa noche. Me sentí bien, así que Le confié mi voluntad y mi vida 24 horas más. Cada día me confío al cuidado de Dios porque lo que Él hace está bien.

Pensamiento del día

Sólo tengo que confiar un minuto, una hora, un día la vez.

”Empecé a confiarle mi vida a Dios cinco minutos cada vez y a observarlo con mucho cuidado para ver que sucedía.”

                                                                             De la supervivencia de recuperación, Pág 34

 

Junio 5 (Combatamos la vergüenza)

PAG-verguenza

La vergüenza puede refrenarnos, oprimirnos y mantenernos mirándonos los pies.
Más allá de la codependencia.
Cuidado con la vergüenza.
Muchos sistemas y mucha gente destilan vergüenza. Son controlados por la vergüenza y pueden querer que nosotros les hagamos el juego.
Pueden tener la esperanza de engancharnos y controlarnos por medio de la vergüenza.
No tenemos por qué caer en su vergüenza. En vez de ello, tomaremos los sentimientos agradables: autoaceptación, amor y solicitud.
Las conductas compulsivas, las conductas sexualmente adictivas, el comer en exceso, el abuso de sustancias químicas y la conducta adictiva de apostar son conductas basadas en la vergüenza. Si participamos en ellas, nos sentiremos avergonzados.
Es inevitable.
Necesitamos vigilar las conductas adictivas y otras conductas compulsivas porque nos sumergen en la vergüenza.
Nuestro pasado, y el lavado de cerebro que podemos haber sufrido y que nos impuso esa “vergüenza original”, pueden tratar de avergonzarnos. Esto puede suceder cuando estemos completamente solos, al ir caminado por el supermercado o cuando estemos viviendo nuestra vida calladamente. No pienses…No sientas.
..No cambies ni crezcas… No estés vivo.. No vivas la vida.. ¡Avergüénzate!.
Acaba ya con la vergüenza. Atácala. Declárale la guerra.
Aprende a reconocerla y a evitarla como a una plaga.
“Hoy rehusaré deliberadamente quedar atrapado en la vergüenza que va flotando por el mundo. Si no puedo resistirla, la sentiré, la aceptaré y luego la desecharé tan pronto como sea posible. Dios mío, ayúdame a saber que esta bien que me ame a mí mismo y ayúdame a rehusar someterme a la vergüenza. Si me salgo de mi curso, ayúdame a aprender a cambiar la vergüenza por sentimientos de culpa, a corregir la conducta y a seguir adelante con mi vida en un estado inmediato de amor propio.”