Junio 14

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Cuando empecé a asistir a la reuniones de Al-Anon , la frase “llegamos a creer” no me pareció nada nuevo. Toda la vida me habían enseñado a creer en Dios y siempre lo había hecho. Sin embargo, actuar según mi fe era una cuestión completamente diferente. Cuando en el Tercer Paso se pide que decida confiar mi voluntad y mi vida al cuidado de Dios, no estaba segura de poder hacerlo.

Sentía temor de confiar hasta lo más mínimo, así que decidí comenzar por lo menos importante. Primero, confié la reacción que alguien había tenido ante algo que yo dije. Me asombró descubrir que a pesar de que la persona no había reaccionado como yo deseaba, me sentía en paz y pude responder de forma adecuada. Poco tiempo después confiaba a Dios cuestiones algo mayores. Con el tiempo mi confianza en mi Poder Superior empezó a crecer.

La analogía siguiente me ayudó mucho más a comprender lo que significa la confianza. Un alpinista lleva una cuerda de seguridad. Sin embargo, a menos que la use, la cuerda no le es de ninguna utilidad. La confianza, mediante la cual confío mis problemas diarios en mi Poder Superior, es mi “cuerda” de seguridad. Me permite estar más serena y así hacer frente a la vida de manera tal que ésta no me parezca ya atrevida y ridícula.

Para mí la fe no es un sentimiento; es más bien una realidad basada en los resultados de mi decisión de confiar. Mi creencia se transforma en fe al llevar acabo la acción requerida por el Tercer Paso y tomar una decisión.

Pensamiento del día

Si no confío, mi Poder Superior no tiene con qué trabajar.

”…mis acciones demuestran mi disposición a recibir ayuda. Y una y otra vez, se me otorga la ayuda que necesito.”

                                                                                              Valor para cambiar, Pág. 48

 

Junio 14 (Deja ir el momento preciso)

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Criatura, cuando llegue el momento preciso. Cuando llegue el momento preciso. ¿Cuán frecuentemente hemos escuchado esas palabras, de un amigo, de un padrino, de nuestro Poder Superior?
Queremos tanto las cosas, ese empleo, ese cheque, una relación, una propiedad. Queremos que nuestra vida cambie.
De modo que esperamos, a veces pacientemente, a veces ansiosamente, preguntándonos todo el tiempo: ¿Cuándo me traerá el futuro lo que anhelo? ¿Estaré feliz entonces?
Tratamos de predecir, encerrando en un círculo las fechas en el calendario , haciendo preguntas. Nos olvidamos de que no tenemos las respuestas. Las respuestas vienen de Dios. Si escuchamos atentamente, las oiremos. Cuando llegue el momento preciso, criatura. Cuando llegue el momento preciso. Sé feliz ahora.
“Hoy me relajaré. Estoy siendo preparado. Puedo dejar ir el momento preciso. Puedo dejar de manipular los resultados.
Las cosas buenas ocurren en forma natural cuando llega el momento preciso y sucederán en forma natural.”