Junio 16

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Estaba segura de que nunca aplicaría el Quinto Paso. El Cuarto había sido casi imposible y el Quinto parecía requerir más fuerzas de las que yo tenía. En mi examen de conciencia escrito habían salido a la superficie defectos de carácter dañinos como hongos venenosos. Y estaba decidida a que se quedaran en el papel, que nunca fueran revelados a nadie. Me sentía demasiado avergonzada. Además, mi familia afectada por el alcoholismo me había enseñado al pie de la letra que nadie es digno de confianza.

Un día, una amiga de Al-Anon me visitó y empezamos a hablar sobre Quinto Paso. Cuando ella se ofreció para ayudarme con el mismo, sentí pánico y busqué excusas con desesperación. Después de cada pretexto que mencionaba, ella me respondía: “Saca la lista.” Al final saqué la lista. No había ni una palabra positiva. Al leer cada defecto, me decía con delicadeza cómo ella me veía. Señaló mis atributos y logros positivos. Me pidió que yo hiciera lo mismo hice y me sugirió que los escribiera junto a mis defectos. Después de ocho horas y utilizar varias cajas de pañuelos de papel, me felicitó por haber tenido el valor de continuar la tarea por muy penosa que hubiese sido. Me asombré de que alguien pudiera escuchar las cosas espantosas que había hecho y aún ser amable y afectuosa conmigo. Ese día comencé a confiar.

Desde entonces escucho muy de cerca los aportes de los demás. Oírlos describir sus sus propios comportamientos irracionales, y a veces reírse de ellos, me ayuda a alejar la negación nada saludable con la que solamente me engañaba a mí misma. Ya no tengo que sufrir en silencio por mis imperfecciones humanas.

Pensamiento del día

El Quinto Paso me invitaba a abandonar la prisión emocional en la cual he pasado mi vida y a continuar la recuperación mediante la aplicación de los demás Pasos.

”Necesité el Quinto Paso para aprender que…era…una persona de este planeta, parte de la humanidad.”

                                                                    De la supervivencia a la recuperación, Pág. 194

Junio 16 (Sintámonos bien)

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Tener límites no complica la vida; los límites la simplifican.
Más allá de la codependencia.
Hay un aspecto positivo en el establecimiento de límites. Aprendemos a escucharnos a nosotros mismos y a identificar lo que nos lastima y lo que no nos gusta. Pero también aprendemos a identificar lo que sentimos placentero.
Cuando estemos dispuestos a correr algunos riesgos y a empezar a hacerlo activamente, mejoraremos la calidad de nuestra vida.
¿Qué nos gusta? ¿Qué nos hace sentir bien? ¿Qué cosas nos dan placer? ¿Qué compañía disfrutamos? ¿Qué nos ayuda a sentirnos bien en la mañana? ¿Qué es un verdadero gusto en nuestra vida? ¿Cuáles son las pequeñas actividades cotidianas que nos hacen sentir cuidados y apapachados? ¿Qué es lo que le interesa a nuestro yo emocional, espiritual, mental y físico? ¿Qué es lo que verdaderamente nos hace sentir bien?
Nos hemos privado durante mucho tiempo. Ya no hay necesidad de seguir haciéndolo, ya no hay necesidad. Si te hace sentir bien, y las consecuencias son de amor a ti mismo y de autorrealización ¡hazlo!
“Hoy haré por mí mismo las pequeñas cosas que hacen la vida más placentera. No me negaré los gustos sanos.”