Junio 21

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El Décimo Paso, “Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas, al momento de reconocerlas,” me recuerda que tengo derecho a ser humana.

Mi Madrina me dice que Dios me creó como un ser humano perfecto, no como un Dios perfecto. Y que con seguridad, la gama de mis comportamientos humanos es bien amplia: cometo errores, perjudico a los demás y también me hago daño a mí misma. Por más tiempo que pase en el proceso de recuperación, nunca iré más allá de mi condición humana.

Sin embargo, aceptar mi condición humana no significa que tenga que vivir con sentimientos molestos como la culpa y la vergüenza, que a menudo acompañan a los errores humanos.

El Décimo paso me invita a tomarme el pulso emocional con regularidad para que pueda cooperar con Dios en mi crecimiento y cicatrización espirituales. Dice que si hago o digo algo equivocado, puedo detenerme, darme la vuelta y ahora a hacer las cosas diferentes. El Décimo paso me invita crecer, a ser responsable y a reparar el mal ocasionado -todo en beneficio propio- Aplico el Décimo paso porque quiero ser lo mejor que pueda.

Pensamiento del día

Al continuar haciendo un examen de conciencia personal y reparar mis errores, puedo vivir en paz con el resto de los hijos de Dios.

”Este Paso continúa el proceso comenzando con el Cuarto Paso: ser consciente de las cosas que hacemos y adoptar medidas correctivas sin demora…”

                                           Twelve Steps and Twelve Traditions for Alateen, Pág. 20

Junio 21 (Los sentimientos agradables)

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Déjate sentir también los sentimientos agradables.
Sí, a veces los sentimientos agradables pueden ser tan perturbadores como los dolorosos, como los más difíciles. Sí, los sentimientos agradables pueden producir ansiedad en aquellos que no están acostumbrados a ellos. Pero prosigue y siente los sentimientos agradables de todas maneras.
Siente la alegría y acéptala. El amor. La calidez. La emoción. El placer. La satisfacción. El júbilo. La ternura. El consuelo.
Permítete sentir la victoria, el deleite.
Permítete sentir cuidado.
Permítete sentir respetado, importante y especial.
Estos son sólo sentimientos, pero se sienten agradablemente. Están llenos de energía positiva, que te eleva, y que merecemos sentir cuando nos llegan.
No tenemos por qué reprimirnos. No tenemos por qué convencernos de no sentirnos bien, ni por un momento.
Si los sentimos, por el momento son nuestros. Aduéñate de ellos. Si son buenos, disfrútalos.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a estar abierto a la alegría y los sentimientos agradables que tengo.”