Junio 23

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Ahora que estoy en contacto con mi intuición, no me reprimo tanto como antes. En Al-Anon he aprendido que cuando que cuando presiento que algo está bien, puedo confiar en que es lo correcto.

Hago trabajos de dactilografía en casa y hace poco escribí a maquina la historia familiar de una señora mayor de edad.

Como era un trabajo de 500 páginas, trabajamos juntas durante varios meses. Era un proyecto precioso y me encariñé con ella.

Cuando terminamos el proyecto y nos despedimos, me acerqué a ella espontáneamente y la abracé.

Sin embargo ella, se puso tensa y no me devolvió la abrazo.

Me invadió el temor y me eché hacia atrás. Nos despedimos después de unas pocas palabras. Después de este incidente, me pregunté qué había sucedido. Estaba segura de que, sin saberlo, había traspasado un límite invisible. Era no era sentimiento terrible.

Más tarde, la clienta regresó para darme algo. Durante la visita, compartió conmigo todo lo que había significado para ella ese abrazo. Dijo que se había sentido tan bien que había comenzado abrazar a los demás. Hasta le había empezado a pedir a su marido, hijos y nietos que la abrazaran.

Me quedé atónita ante la manera distinta en que las dos habíamos percibido la misma situación. Mi Madrina me explicó que cuanto más sanara yo, más me convertiría en mensajera del programa y que Dios eligiría el mensaje. ¡Quién hubiera dicho que me usarían de manera tan agradable para difundir un poco de la calidez del programa!

Pensamiento del día

Hay tantas maneras de aplicar el Duodécimo Paso como estrellas en el cielo.

”Los que hemos vivido con angustia durante tanto tiempo hemos descubierto una manera de vivir con serenidad, un día a la vez, y nuestra mayor alegría es compartir esta forma de vida con los demás.”

                                                                                                 As We Understood…, Pág. 231

Junio 23 (Deja ir las viejas creencias)

PAG-meamo-1

Esfuérzate más. Hazlo mejor. Sé perfecto.
Estos mensajes son jugarretas que la gente nos ha hecho. No importa cuán duramente nos esforcemos, pensamos que tenemos que hacerlo mejor. La perfección siempre nos elude y nos mantiene descontentos con lo bueno que hemos hecho.
Los mensajes de perfeccionismo son jugarretas porque nunca podemos lograr su meta. No podemos sentirnos bien con nosotros mismos o con lo que hemos hecho mientras estos mensajes nos estén manejando.
Nunca seremos suficientemente buenos hasta que cambiemos los mensajes y nos digamos a nosotros mismos que somos suficientemente buenos ahora.
Podemos empezar aprobándonos y aceptándonos a nosotros mismos. Somos suficientemente buenos como somos. Nuestro mejor ayer fue suficientemente bueno; nuestro mejor hoy es bastante bueno también.
Podemos ser quienes somos, y hacer las cosas como las hacemos, hoy.
Esa es la esencia de evitar la perfección.
“Dios mío, ayúdame a dejar ir los mensajes que me llevan a la locura.
Me daré permiso de ser como soy y dejaré que eso sea suficientemente bueno.”