Junio 28

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Antes de venir a Al-Anon pasaba la mayor parte de mi vida abrigando expectativas y exigencias poco realista sobre la gente que me rodeaba. Me encolerizaba con todo aquél que no cumpliera con estas exigencias. Sin embargo, de todos aquellos que coloqué bajo mi jurisdicción, la persona con quien fui más severa fue conmigo misma.

En consecuencia, me pareció extraño llegar, a través de las puertas de Al-Anon, a un lugar no regido por dictadores crueles que daban órdenes severas. En lugar de ello, escuché cosas como “Mántenlo simple” y “Hazlo con calma.” Fue como entrar a un mundo nuevo y distinto donde aprendía a amarme y a tratarme con dignidad y respeto. Afortunadamente, no tenía que aprender estas difíciles lecciones sin ayuda, sino que las aprendía observando otros miembros de Al-Anon que se trataban así mismos -a mí- con amor, dignidad y respeto.

A medida en que los demás miembros forjaban estos criterios al relacionarse conmigo, me interesaba usar todos y cada uno de ellos de inmediato. A menudo tropezaba al tratar de introducir demasiados cambios de un golpe porque continuaba empleando mi antigua y estricta obstinación. Entonces aprendí que podía aplicar los lemas no sólo a los sucesos de mi vida sino también a la manera en que aplicar el programa. Los miembros me alentaron a eliminar los “debes” y los “deberías” y a hacer las cosas con más calma para poder decidir conscientemente qué cambios eran adecuados para mí. He descubierto que lo único que se acerca a un “debes” en Al-Anon es la buena voluntad y aun eso es opcional. Puedo avanzar en mi programa con la rapidez y en el grado que satisfaga mis necesidades en un momento determinado.

Pensamiento del día

Obligarme a la recuperación por la fuerza no funciona. Amarme a mí mismo para hacerlo, sí.

“…si frenesí no funciona, calma a menudo sí.”

                                 Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos, Pág. 50

Junio 27

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La Octava Tradición dice: “Las actividades prescritas por el Duodécimo Paso de Al-Anon nunca debieran tener carácter profesional, pero nuestros centros de servicio puede contratar empleados especializados.” Esto nos demuestra cómo mantener el carácter espiritual de nuestro programa. También define la separación que existe entre el corazón y los y las manos de Al-Anon.

Para que el programa logre estar a la disposición de los demás, hay una labor que realizar: diseñar la revista The Forum, embalarla las publicaciones para enviarlas a diversos grupos, vaciar los recipientes de basura de la Oficina de Servicio Mundial para que puedan seguir usándose, etc. Además, deben realizarse muchas tareas especializadas que son necesarias para el mantenimiento de una organización tan grande como Al-Anon. Es lógico tener que pagar por un trabajo que tiene que hacerse.

Sin embargo, la Octava Tradición deja bien claro que la actividad verdadera de Al-Anon, su labor del Duodécimo Paso, debe seguir siendo no profesional y no remunerada. El amor que comparten los miembros de este programa no es algo que pueda comprarse; es un don, no un producto. La maravillosa y gran paradoja del programa radica en que damos con generosidad sin esperar compensación y, sin embargo, somos recompensados ampliamente al recibir más amor y recuperación de los que brindamos.

Pensamiento del día

La Octava Tradición es bien simple. Facilita el mantenimiento de cuerpo de Al-Anon para que su espíritu de amor pueda florecer.

La Octava Tradición nos guía en la tarea de cómo transmitir el mensaje de Al-Anon a otros.”

                                                                                Senderos de recuperación, Pág. 205

 

 

Junio 28 (Cuando las cosas no funcionan)

PAG-nenes

Frecuentemente, al enfrentarnos a un problema, podemos intentar resolverlo de un modo en particular. Cuando ese modo no funciona, podemos seguir tratando de resolver el problema de esa misma manera.
Podemos frustrarnos, esforzarnos más, frustrarnos más y luego ejercer más energía e influencia para forzar la misma solución que ya hemos probado y que no funciona.
Ese método nos vuelve locos. Tiende a dejarnos atorados y atrapados.
De eso está hecha la ingobernabilidad.
Podemos quedar atrapados en este mismo patrón difícil en las relaciones, en las tareas, en cualquier área de nuestra vida.
Iniciamos algo, no funciona, no fluye, nos sentimos fatal, luego probamos más duro con el mismo método, aunque no esté funcionando ni fluyendo.
A veces es apropiado no ceder y esforzarnos más duramente. A veces resulta más apropiado dejarlo ir, desapegarse y dejar de estar esforzándonos tanto.
Si no funciona, si no fluye, tal vez la vida nos está tratando de decir algo. La vida es una maestra amable. No siempre nos manda señales de neón para guiarnos. A veces, las señales son más sutiles.
¡Algo que no está funcionando puede ser una señal!
Déjalo ir. Si nos hemos llegado a frustrar a causa de repetidos esfuerzos que no están produciendo los resultados deseados, podemos estar tratando de forzarnos a tomar el camino equivocado. A veces resulta apropiado una solución diferente. A veces se abre un camino distinto. Con frecuencia, la respuesta surgirá más claramente en la quietud del dejar ir que en la urgencia, la frustración y la desesperación de estar esforzándose más duro.
Aprende a reconocer cuando algo no está funcionando o no está fluyendo. Da un paso atrás y espera una guía clara.
“Hoy no me volveré loco probando repetidas soluciones que han probado no tener éxito. Si algo no está funcionando, daré un paso atrás y esperaré la guía.”

Junio 27 (Logra la armonía)

PAG-Magda

Cuando un pianista aprende una nueva pieza musical, no se sienta e instantáneamente la toca a la perfección. A menudo, un pianista debe practicar la labor de cada mano por separado para aprenderse el ritmo, para aprender el sonido. Con una mano practica una parte hasta que la toca con ritmo y facilidad. Luego, el músico practica con la otra mano, tocando las notas, una por una, hasta que se aprende la tarea de esa mano. Cuando cada una de las manos ha aprendido su parte –el sonido, el sentimiento, el ritmo, los tonos-entonces pueden tocar juntas ambas manos.
Durante el tiempo de práctica, la música puede no sonar bien. Puede sonar desconectada, no particularmente bella. Pero cuando ambas manos están listas para tocar juntas, se crea la música, se forma una pieza en armonía y belleza.
Cuando empezamos la recuperación puede parecernos que nos pasamos meses, años incluso, practicando conductas individuales, aparentemente desconectadas, en partes separadas de nuestra vida.
Llevamos nuestras nuevas habilidades a nuestro trabajo, a nuestra carrera, y empezamos a aplicarlas lentamente, haciendo más sanas nuestras relaciones de trabajo. Llevamos nuestras destrezas a nuestras relaciones, a veces a una relación a la vez. Batallamos con nuestras nuevas conductas en nuestras relaciones amorosas.
Tocando una parte a la vez, practicamos nuestra nueva música nota por nota.
Trabajamos en nuestra relación con nuestro Poder Superior, en nuestra espiritualidad. Trabajamos en amarnos a nosotros mismos.
Trabajamos en creer que nos merecemos lo mejor. Trabajamos sobre nuestras finanzas. En nuestras aficiones. A veces en nuestra apariencia. A veces en nuestra casa.
Trabajamos sobre los sentimientos. Sobre las creencias. Sobre las conductas. Dejamos ir lo viejo, adquiriendo lo nuevo. Trabajamos y trabajamos y trabajamos. Practicamos. Batallamos. Vamos de un extremo al otro, y a veces regresamos y volvemos a empezar.
Hacemos un pequeño progreso, tenemos un retroceso y luego seguimos adelante otra vez.
Todo puede parecer estar desconectado. Puede no sonar como una armoniosa, bella pieza de música, solo notas aisladas. Luego un día, algo ocurre. Estamos listos para tocar con ambas manos, para reunir la música.
En lo que hemos estado trabajando, nota por nota, se convierte en una canción. Esa canción es una vida plena, una vida completa, una vida en armonía. La música se reunirá en nuestra vida si seguimos practicando por partes.
“Hoy practicaré mis conductas de recuperación en partes individuales de mi vida. Confío en que, un día, las cosas se reunirán en una sola, completa canción.”