Junio 29

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La palabra “nosotros” utilizada en casi todos los Pasos se ha convertido en algo precioso para mí. Me dice que no estoy sola y que formo parte de algo. Me da valor para hacer cosas que en circunstancias normales temería hacer sola, como intentar nuevos comportamientos. “Nosotros” me garantiza que otras personas experimentan las mismas emociones que yo. Lo que es mejor aun, significa que alguien las ha experimentado y no sólo ha sobrevivido sino que también ha florecido.

Me consuela saber que otras personas han caminado por el sendero por el que viajo ahora. “Nosotros” actúa como una antorcha que me atrae hacia la recuperación.

Mi definición de “nosotros” se compone de mi Poder Superior, yo misma, en mi comunidad de Al-Anon. Juntos formamos una mayoría necesaria para mi protección, ánimo e información a lo largo de mi viaje de recuperación. Este trío unificado de ayuda a luchar contra mis temores con fe y valor. “Nosotros” significa que mi vida ya no es un desierto donde me siento atrapada, caminando sin rumbo. Ahora la serenidad me rodea en mi viaje. Las señales y los indicadores me señalan el camino correcto hacia la plenitud y las realizaciones. Ya no es cuestión de meramente sobrevivir la hora, el día o incluso el año, sola y aislada. En lugar de ello, puedo aprender a confiar en alguien más y correr riesgos sustentada por la sabiduría del programa de Al-Anon. “Nosotros” me ayuda a caminar con libertad y dignidad y a convertirme en la persona que Dios desea que yo sea.

Pensamiento del día

Nunca más tendré que hacerlo sola.

”Juntos podemos lograrlo.”

                                                                                       Alateen, un día a la vez, Pág. 170

 

 

Junio 29 (La voluntad de Dios)

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La voluntad de Dios se da a pesar de nosotros, no a causa de nosotros.
Podemos tratar de averiguar lo que Dios tiene en mente para nosotros, buscando, hurgando, hipervigilantes para investigar la voluntad de Dios como si fuera un tesoro enterrado, escondido más allá de nuestro alcance. Si lo encontramos, ganamos el premio. Pero si no tenemos cuidado, lo perdemos.
No es así como funciona.
Podemos creer que tenemos que caminar sobre cascarones, diciendo, pensando y sintiendo lo correcto, al tiempo que de alguna manera nos obligamos a estar en el lugar correcto en el momento correcto para descubrir la voluntad de Dios. Pero eso no es cierto. La voluntad de Dios para nosotros no está escondida como un tesoro enterrado. No tenemos que controlarla ni que forzarla. No tenemos que caminar sobre cascarones para que se dé.
Está justo dentro de nosotros y alrededor nuestro.
Está ocurriendo ahora mismo. A veces es callada y sin novedades, e incluye las disciplinas cotidianas de la responsabilidad y del aprender a cuidar de nosotros mismos. A veces nos está curando cuando estamos envueltos en circunstancias que disparan viejas penas y asuntos inconclusos.
A veces es grandiosa.
Nosotros desempeñamos una parte. Tenemos responsabilidades, incluyendo la de cuidar de nosotros mismos. Pero no tenemos que controlar la voluntad de Dios para nosotros. Se nos está cuidando.
Estamos protegidos. Y el Poder que cuida de nosotros y nos protege nos ama muchísimo.
Si es un día callado, confía en la quietud. Si es un día de acción, confía en la actividad. Si es tiempo de esperar, confía en la pausa.
Si es tiempo de recibir lo que hemos estado esperando, confía en que eso ocurrirá claramente y con fuerza, y recibe el regalo con alegría.
“Hoy confiaré en que se está haciendo la voluntad de Dios en mi vida como es necesario. No me pondré ansioso ni me alteraré indagando vigorosamente la voluntad de Dios, tomando las acciones necesarias para controlar el curso de mi destino o preguntándo me si la voluntad de Dios me ha pasado de largo y la he perdido.”