Julio 8

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La palabra que probablemente usaría para describir la atmósfera del hogar en el cual me crié es “ira”. Durante un tiempo mis padres fueron alcohólicos no activos, aunque los accesos de ira descontrolados y las golpizas frecuentes eran acontecimientos habituales. Nada de esto tenía sentido hasta que mi madre comenzó a beber de nuevo. Casi me sentí agradecida: por lo menos la locura adquiría sentido. Nunca se me ocurrió pensar: “Si tan solo dejara de beber”; al contrario, dedicaba mucho tiempo y energía a tratar de comprender su comportamiento.

Finalmente, me dirigí a Al-Anon. En una ocasión, durante la hora de compañerismo después de una reunión, compartí un poco acerca de mi mamá y de nuestra relación. La persona con quien hablé dijo que el comportamiento de mi madre parecía insano. Me reí. “Pues sí”, le dije, “está enferma y si pasa el tiempo tratando de entenderla en lugar de ocuparme de mis asuntos, me voy a enfermar yo también.”

Mamá ya no bebe, pero tampoco tiene un programa. Hoy puedo disfrutar lo bueno que tiene ella e ignorar el resto. De esta manera no enloquezco y transformo mi ira hacia ella en compasión. Al preocuparme por mis propios asuntos, practicar los principios del programa y participar con regularidad en mi propio grupo, hago que reine la serenidad en la atmósfera de mi hogar.

Pensamiento del día

¿Cómo utilizo el programa de Al-Anon para alcanzar la paz y la serenidad en mis relaciones con los demás?

”…me concentré en mí misma y en lo que podía hacer para sanar.”

                                                                De la supervivencia la recuperación, Pág. 60

 

Julio 8 (Ve con la corriente)

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Deja ir el miedo y tu necesidad de control. Despójate de la ansiedad. Déjala que se escurra, mientras te zambulles en el río del momento presente, el río de tu vida, tu sitio en el universo.
Deja de tratar de forzar la dirección. Trata de no nadar contra la corriente, a menos que esto sea necesario para tu supervivencia. Si te has estado aferrando a una rama de la orilla, suéltala.
Déjate ir hacia delante. Déjate que se te lleve hacia delante.
Evita los rápidos cuando sea posible. Si puedes, permanece relajado. Hacerlo, te puede llevar seguro por las fieras corrientes.
Si te hundes por un momento, permítete subir a la superficie de manera natural. Lo harás.
Aprecia la belleza del paisaje, tal como es. Ve las cosas con frescura, con novedad. ¡Nunca volverás a pasar por el paisaje de hoy!
No pienses demasiado en las cosas. La corriente es para que la experimentes. Dentro de ella, cuídate a ti mismo. Tú eres parte de la corriente, una parte importante. Trabaja con la corriente, trabaja dentro de la corriente. No es necesario patalear. Deja que la corriente te ayude a cuidarte a ti mismo. Déjala que te ayude a fijar límites, a tomar decisiones y a llevarte a donde necesites estar cuando sea tiempo de ello.
Puedes confiar en la corriente, y en tu parte dentro de ella.
“Hoy me dejaré ir con la corriente.”