Julio 10

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Cuando algo me interesa, le dedico tiempo y atención con gusto. Siento especial interés por Al-Anon y por mis grupos y aún más por su salud y progreso. Es por ello que hago lo que esté a mi alcance. Participo libremente y con amor. Hago cualquier cosa que se necesite: arreglar, limpiar, coordinar reuniones y hablar con los recién llegados. Lo hago no por obligación sino porque allí soy parte de algo. Me siento parte de sus grupos.

Me siento a gusto participando en las reuniones de Al-Anon porque en ella encuentro una atmósfera de confianza y de respeto mutuo. Sin embargo, no siempre era tan abierta. Hubo momentos en mi vida ahí que no confiaba y no me respetaban, así que me aislé. Yo misma me impedía enfrentar y resolver los desafíos que se me presentaban. Ahora que estoy en la recuperación, no quiero limitar mis oportunidades de progreso restringiendo las relaciones con los demás, estén o no en el programa.

Como siempre, en Al-Anon aprendo a orar, a observarme, a examinar mis actitudes, y luego a pasar a la acción.

Para mí esta acción significa desprenderse del comportamiento de la gente y darles la misma aceptación, consideración y respeto que yo tanto anhelo. Para vivir en armonía con los demás pongo en práctica “Vive y deja vivir.” Intento aceptar que la gente es humana y tiene debilidades y limitaciones humanas, como yo. Cuando no espero la perfección de los demás o de mí misma, me libero para participar de la vida y ser parte de ella.

Pensamiento del día

El sentimiento de ser parte de algo es tan necesario para mi salud espiritual como el aire para mis pulmones.

”Al reconocer esta necesidad espiritual de ser parte de algo, se incluyó el principio de la participación en toda muestra estructura de servicio.”

                            Los Conceptos, ¿Es el secreto mejor guardado de Al-Anon? Pág. 11

Julio 10 (Termina relaciones)

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Se necesita valor y honestidad para terminar una relación, con amigos, con el ser amado, o una relación de trabajo.
A veces, parecería más fácil dejar que la relación se muera por falta de atención que arriesgarse a darla por terminada. A veces, parecería más fácil dejar que la otra persona asuma la responsabilidad de terminar con la relación.
Podemos sentirnos tentados a tomar una actitud pasiva. En vez de decir cómo nos sentimos, lo que queremos o no queremos, lo que tenemos la intención de hacer, podemos empezar a sabotear la relación, con la esperanza de forzar a la otra persona a que haga el trabajo difícil.
Estas son formar de terminar una relación, pero no son las más limpias ni las más fáciles.
Mientras caminamos por este sendero del cuidado de uno mismo, aprendemos que cuando es tiempo de terminar una relación, la manera más fácil es hacerlo con honestidad y siendo directos. No estamos siendo amorosos, gentiles ni amables al evitar la verdad, si sabemos la verdad.
No estamos cuidando los sentimientos de la otra persona al sabotear la relación en vez de aceptar el fin o el cambio de la misma, y de hacer algo al respecto. Estamos  prolongando e incrementando el dolor y la incomodidad, para la otra persona y para nosotros mismos.
Si no sabemos, si estamos indecisos, es más amoroso y honesto decirlo.
Si sabemos que es tiempo de terminar una relación, digámoslo.
Los finales nunca son fáciles, pero los finales no se hacen más fáciles con el sabotaje, con ser indirectos y con mentir acerca de lo que queremos y necesitamos hacer.
Di lo que necesites decir, con honestidad y con amor, cuando sea el momento. Si estamos confiando en nosotros mismos y escuchándonos, sabremos qué decir y cuándo decirlo.
“Hoy recordaré que la honestidad y el ser directo incrementará mi autoestima. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi miedo de adueñarme del poder que tengo para cuidar de mí mismo en todas mis relaciones.”