Julio 16

PAG-confianzzza

Debido a que crecí en una familia alcohólica, no entendía cómo funcionaba el proceso de la confianza. Confiaba a ciegas en gente que no me había demostrado que era digna de confianza.

Les contaba a cualquiera detalles íntimos de mi vida. Esto, en ocasiones, me llevaba a sentirme herida o traicionada.

Al asistir a las reuniones y establecer una relación con una Madrina y con mi Poder Superior, he desarrollado una técnica para alcanzar la confianza. He aprendido que es sano permitirle a la gente ganarse mi confianza. Visualizo el proceso como algo similar a subir por una escalera, en la cual cada peldaño simboliza un grado mayor de descubrimiento de mí.

Ahora, subo por estos peldaños con lentitud -sin tratar de subirlos corriendo. A veces, para poner en marcha, comienzo hablando de la belleza del tiempo con alguien. Si me siento segura de la respuesta de esa persona, tomo el riesgo de subir otro peldaño, por ejemplo hacerle un cumplido sobre su ropa.

Si aún me siento cómoda, puedo seguir subiendo escalones de confianza compartiendo poco a poco más de mí misma. Sin embargo, si no me siento segura, ¡bajo la escalera otra vez!

La confianza se desarrolla al revelarme poco a poco a los demás y analizar mis pensamientos y sentimientos sobre su reacción ante mis revelaciones. A través este proceso aprendo a identificar a la gente digna de confianza con la cual desarrollar relaciones más profundas.

Pensamiento del día

La confianza es un proceso sobre el cual tengo cierto control. No tengo que formar relaciones con más rapidez de las que puedo.

”Afrontar la realidad significa aceptar que muchas de mis experiencias en Al-Anon me demuestra que sí existen personas de las que puedo depender.

                                                                                 Valor para cambiar, Pág. 232

 

Julio 16 (Insiste en lo mejor)

PAG-mexicanas

Nos merecemos lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, pero cada uno de nosotros enfrenta el desafío de aprender a identificar qué significa eso en su vida. Cada uno de nosotros debe llegar a comprender lo que creemos merecer, lo que queremos y si lo estamos recibiendo o no.
Se puede empezar desde un solo lugar, y ése es justamente en el que estamos, en nuestras circunstancias actuales. El lugar desde el cual comenzamos es con nosotros.
¿Qué nos duele? ¿Qué nos enoja? ¿De qué nos estamos quejando y lamentando? ¿Estamos menospreciando cuánto nos está doliendo una conducta en particular? ¿Estamos disculpando a la otra persona, diciéndonos a nosotros mismos que somos “demasiado exigentes”? ¿Estamos renuentes, por una serie de razones, especialmente el miedo, a atacar los asuntos en nuestras relaciones que pueden estarnos lastimando? ¿Sabemos lo que nos está lastimando y sabemos que tenemos el derecho de detener nuestro dolor si queremos hacerlo?
Podemos comenzar la jornada de la privación al merecimiento. Podemos empezar hoy. También podemos ser pacientes y gentiles con nosotros mismos, a medida que viajamos, cuando cada vez vamos sintiendo menos que nos merecemos lo segundo mejor, y vamos sabiendo en nuestro corazón que nos merecemos lo mejor, y asumimos la responsabilidad de ello.
“Hoy prestaré atención a cómo permito que me trate la gente y cómo me siento acerca de ello. También me fijaré en cómo trato a los demás.
No reaccionaré excesivamente tomándome sus asuntos en forma demasiado personal o demasiado en serio; no reaccionaré de menos negando que ciertas conductas son inapropiadas e inaceptables para mí.”