Julio 24

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Me resultó difícil asimilar la idea de “Dios según nuestro propio entendimiento de Él” durante mis primeros seis meses en el grupo.

Estaba en una etapa inicial de mi recuperación durante la cual una parte de mi dolor ya había desaparecido. Ya no lloraba todo los días y empezaba a cuestionarme todo lo que escuchaba en las reuniones. Todos seguían hablando de éste “Poder Superior” que yo consideraba algo sacrílego. Mis devotos padres me llevaban a la iglesia cada vez que se abrían las puertas y ¡yo ya sabía quién era Dios! Algo en mi cabeza me decía que debía sacar a esta gente de su error. Si sólo entendieran a Dios tal como yo lo hacía, estarían bien.

En esos momentos de mojigatería pretenciosa, mi Poder Superior decidió enviarme un despertar espiritual. Me dijo que tal vez ellos entendían mejor a Dios que yo. Después de todo, ellos eran felices y libres, llenos de paz. Quizás yo podía aprender algo de ellos si abría la mente lo suficiente para escuchar y si abría el corazón lo suficiente para arriesgarme a comprometerme en el programa.

Escuché el mensaje y corrí el riesgo. Después de hacer las dos cosas por varios años, hoy me siento cómoda no “entendiendo” nada sobre Dios sino más bien experimentándolo a través de la aplicación de los Doce Pasos, de la asistencia a las reuniones, compartiendo con mi Madrina y sirviendo a la hermandad.

Mediante estas acciones he llegado a conocer el amor y la paz que surgen al confiar en un Poder Superior a mí misma. Al tratar de entender menos, experimento más.

Pensamiento del día

Hay muchas maneras de entender a mi Poder Superior.

”Siempre había tenido una religión, pero ahora pude experimentar la espiritualidad de la que hablaban los demás.”

 As We Understood…, Pág. 88

 

Julio 24 (Negación)

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La negación es una herramienta poderosa. Nunca subestimes su capacidad para nublar tu visión.
Estáte consciente de que, por muchas razones, nos hemos vuelto expertos en utilizar esta herramienta para hacer la realidad más tolerable. Hemos aprendido bien a detener el dolor causado por la realidad, no cambiando nuestras circunstancias, sin o pretendiendo que son diferentes.
No seas demasiado duro contigo mismo. Mientras una parte de ti estaba ocupada creando una realidad de fantasía, la otra se puso a trabajar para aceptar la verdad.
Ahora es tiempo ya de encontrar valor. De encarar la verdad. De dejarla introducirse suavemente en nosotros.
Cuando podamos hacerlo, se nos llevará hacia delante.
“Dios mío, dame el valor y la fuerza para verme claramente.”