Julio 27

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Al recuperarme de los efectos del alcoholismo, descubro muchas cosas acerca de mí. De forma instintiva quiero solucionar problemas que no son necesariamente míos. En realidad, la mayoría de las veces no lo son.

Si no hubiera asumido tantas responsabilidades mientras crecía en una familia alcohólica, nadie lo habría hecho. Me convertí en alguien de quien los demás dependían. Creía que era mi responsabilidad ayudar a los que no podía o no querían ayudarse a sí mismos. Lo que cualquier persona llamaría cuidar, yo lo llamaba ser responsable.

No me daba cuenta de que hacer por los demás lo que ellos podían hacer solos representaba en realidad un gran perjuicio. Al hacerlo no les permitía ser responsables sino que los ayudaba a ser irresponsables. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Si uno se encarga de todo, les roba a los demás la autoestima que se desprende de luchar con los retos que Dios ha puesto en sus vidas y superarlos. Dejar que los demás asuman las consecuencias de sus acciones les permite aprender y crecer a través de sus decisiones.

Pensamiento del día

De pie, con los brazos extendidos y girándolos en círculos, puedo tener una visión del alcance de mis responsabilidades. Lo que no quepa dentro de mi espacio, no me ocupo.

”Hoy recordaré que tengo opciones, así como también el alcohólico las tiene. Elegiré las opciones de la mejor manera posible y permitiré que aquellos que forman parte de mi vida hagan lo mismo, sin interferencias.”

                                                                                 Valor para cambiar, Pág. 5

Julio 27 (Deja ir)

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Deja de tratar con insistencia de controlar las cosas. Nuestra labor no es controlar a la gente, los resultados de los sucesos, las circunstancias, la vida. Quizá en el pasado no pudimos confiar y dejar que las cosas sucedieran. Pero ahora podemos hacerlo. La manera como se está desenvolviendo la vida es buena. Déjala que se desenvuelva.
Deja de empeñarte en hacer las cosas mejor, de ser mejor, de ser más. Ser como somos y hacer las cosas como las hacemos es suficientemente bueno para hoy.
Ser como éramos y hacer las cosas como las hacíamos fue bastante bueno ese día.
Aligerémonos. Dejemos ir. Dejemos de esforzarnos tanto.
“Hoy me dejaré ir. Dejaré de tratar de controlar todo. Dejaré de tratar de ser mejor y de hacerlo todo mejor, y simplemente me dejaré ser.”