Julio 29 (Diviértete)

PAG-arbolbonito

Diviértete. Suéltate un poco. ¡Disfruta la vida!
No tenemos que ser tan sombríos y serios. No tenemos que ser tan reflexivos, tan críticos, tan enfrascados en nosotros mismos y en los rígidos parámetros que otros, y a menudo nosotros mismos, nos hemos colocado.
Esta es la vida, no un servicio fúnebre. Diviértete con ella. Entra en ella. Participa. Experimenta. Corre algún riesgo. Sé espontáneo. No estés siempre tan preocupado por hacer lo correcto, por hacer lo apropiado.
No te preocupes tanto por lo que otros puedan pensar o decir. Lo que piensen y digan es asunto suyo, no nuestro.
No tengas tanto miedo a cometer un error. No seas tan temeroso y tan propio. No te inhibas tanto. La intención de Dios no es que fuéramos tan inhibidos, tan restringidos, tan controlados. Estos parámetros represivos son los que otra gente nos ha impuesto, lo que nosotros hemos permitido que se nos haga.
Fuimos creados plenamente humanos. Se nos dieron emociones, deseos, esperanzas, sueños, sentimientos. ¡En alguna parte de nuestro interior hay un niño vivo, emocionado, que ama la diversión! ¡Déjalo salir! ¡Déjalo que salga vivo! Déjalo que se divierta un poco, no solo dos horas el sábado en la noche. ¡Tráele aquí con nosotros, déjale ayudarnos a disfrutar este don de estar vivos, de ser completamente humanos y de ser como somos!
Tantas reglas.
Hemos vivido con tanta vergüenza. Sencillamente no es necesario. Nos han lavado el cerebro. Ahora es momento de liberarnos, de dejarnos ir y de entrar a una vida plena y plena mente humana.
No te preocupes. Aprenderemos nuestras lecciones cuando sea necesario. Hemos aprendido la disciplina. No nos descarriaremos. Lo que sucederá es que comenzaremos a disfrutar la vida. Empezaremos a disfrutar y a experimentar a nuestro ser completo.
Podemos confiar en nosotros mismos.
Ahora tenemos limites. Tenemos nuestro programa como base. Podemos darnos el lujo de experimentar y tener experiencias. Estamos en contacto con nosotros mismos y con nuestro Poder Superior. Se nos está guiando, pero no se le puede guiar a un objeto congelado, inanimado. Ni siquiera se le puede mover.
Diviértete un poco. Suéltate un poquito. Rompe unas cuantas reglas.
Dios no nos castigará. No tenemos que permitirle a la gente que nos castigue.
Y nosotros podemos dejar de castigarnos a nosotros mismos.
Mientras estemos vivos y aquí, empecemos a vivir.
“Hoy me permitiré divertirme un poco. Me soltaré un poquito, sabiendo que no me resquebrajaré y romperé. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser tan inhibido, propio y reprimido.
Ayúdame a inyectarme a mí mismo una gran dosis de vida dejándome estar completamente vivo y ser plenamente humano.”

Julio 28 (Miedo)

PAG-caminoflor

Un día, decidí probar algo nuevo. Llevé a mi hijo de diez años al río Saint Croix en una Waverunner. Una Waverunner es un pequeño vehículo de bote parecido a una motocicleta.
Nos pusimos chalecos salvavidas y nos embarcamos en una experiencia que resultó ser tan regocijante como atemorizante: regocijante cuando me permití disfrutarla; atemorizante cuando pensé demasiado en lo que estaba haciendo y en las terribles cosas
que podrían suceder.
A la mitad de nuestro paseo, el peor de mis miedos se hizo realidad.
Volcamos. Estábamos dando tumbos en treinta pies de agua. La Waverunner se sacudía en las olas frente a mí, como una tortuga motorizada sobre su lomo.
“Que no te entre pánico”, dijo mi hijo calmadamente.
¿Y si nos ahogamos?, objeté.
“No podemos”, me dijo. “Tenemos chalecos salvavidas. ¡Mira! Estamos flotando”.
“El aparato está bocabajo”, le dije. “¿Cómo vamos a hacer para enderezarlo?”
“Justamente como el hombre nos dijo”, respondió mi hijo. “La flecha apunta hacia este lado”.
Con un movimiento fácil, volteamos el aparato boca arriba.
“¿Y qué si ya no podemos volver a subirnos en ella?”, pregunté.
“Sí podemos”, contestó mi hijo. “Para eso están hechas las Waverunners: para montarlas sobre el agua.”
Me relajé y mientras conducía de regreso, me pregunté por qué me había asustado tanto. Pensé que quizá era porque no confío en mi capacidad para resolver problemas. Quizá porque una vez casi me ahogué por no traer puesto un chaleco salvavidas.
Pero tampoco esa vez te ahogaste, me aseguró una pequeña voz en mi interior. Sobreviviste.
Que no te entre el pánico.
Los problemas se hicieron para resolverlos. La vida se hizo para vivirla. Aunque a veces el agua nos tape la cabeza, sí, quizá hasta necesitemos sumergirnos en ella unos cuantos
momentos y tragar unos cuantos buches de agua, no nos ahogaremos. Llevamos puesto –y siempre lo hemos llevado puesto- un chaleco salvavidas. Ese chaleco de apoyo se llama Dios.
“Hoy me acordaré de cuidar de mí mismo. Cuando me hunda hasta la cabeza, Dios estará allí apoyándome, aunque mis miedos traten de hacérmelo olvidar.”

Julio 29

PAG-florecitata

El Segundo Paso, “Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio”, me daba la esperanza de poder vivir una vida sana y equilibrada. En mi familia nunca existió la noción de equilibrio, sólo los extremos: pobreza y abundancia, poder y desamparo, violencia y calma engañadora. Ansiaba el equilibrio, un sentimiento de normalidad que me ayudara a sentir segura y a relacionarme con los demás.

Cuando vine por primera vez a una reunión de Al-Anon para los hijos adultos de los alcohólicos, varias personas me aseguraron que la esperanza que promete el Segundo Paso es real.

Mientras escuchaba, empecé a ver los milagros obrados en los miembros que habían dejado atrás la insania y que encontraban equilibrio en sus vidas. Percibí que sus historias cambiaban de tono, cambiaban de la preocupación a la fe y de la confusión a la claridad.

Al ser testigo de estos milagros, llegué a creer que Dios podría guiarme hacia una forma de vida más sana. Me dejé guiar, solicité ayuda y confié en mi Poder Superior para recobrar el sano juicio. La respuesta a mi súplica fue aprender a vivir la Oración de la Serenidad. Con la ayuda de otros miembros del grupo empecé poco a poco a definir un ordenamiento equilibrado para mí misma. Dios me ayudó a discernir cuando debo soltar las riendas de las cosas que no puedo controlar y cambiar las cosas que puedo.

Antes, pensaba que el equilibrio era privilegio de aquellos que habían crecido en familias normales, familias no afectadas por el alcoholismo. Pensaba que estaba dañada para siempre a consecuencia de los extremos caóticos que conocí en mi niñez.

Ahora sé que es posible sanar, renacer, recobrar el sano juicio.

Pensamiento del día

Independientemente del daño que haya sufrido durante mi niñez, el Segundo Paso me da esperanzas de cicatrización.

”El Segundo Paso nos ofrece una opción: el sano juicio. Con esta nueva perspectiva, empezamos verdaderamente a experimentar la esperanza de lo que tanto se habla.”

                                                                                   Senderos de recuperación, Pág. 20

 

Julio 28

PAG-dalia

Las reuniones del grupo están muy distantes de donde vivo y no hay ningún grupo de Alateen. Pero cuando una joven necesita ayuda con suma urgencia, mi grupo de Al-Anon decidió consultar el Manual de Servicio de Al-Anon grupo y Alateen para ver si podíamos ayudarla. De conformidad con el Manual, los miembros de Alateen son miembros de la hermandad de Al-Anon.

El manual indica: “Donde no exista disponible una reunión de Alateen, se anima a los adolescentes a asistir a las reuniones de Al-Anon”, así que nuestro grupo decidió animarla que asistiera a nuestras reuniones. Al cabo de un tiempo ella me pidió que fuera su Madrina. Me sentí honrada y humilde por el hecho de que esta persona joven, tan dañada por haber crecido en un hogar afectado por el alcoholismo, decidiera confiar en mí. Lo que en realidad sucedió fue que yo aprendí a confiar en ella y en mi Poder Superior que me guiaba hacia un mejor conocimiento de mí misma través de esta relación especial.

Hoy siento que ha aprendido mucho de esta joven; he aprendido sobre esta enfermedad y me ha echo recordar cuanto el alcoholismo se había convertido en parte de mi vida diaria cuando era niña. Sus aportes me han ayudado a recordar el dolor y el aislamiento. Al guiarla a través de los Pasos y al escucharla compartir sus experiencias, me topé cara a cara con todas las emociones de la niñez que antes eran demasiado grandes para poder soportarlas sola. Cuando empecé a ocuparme de éstos sentimientos con mi propia Madrina, mi cicatrización se hizo más profunda y mi proceso de recuperación se enriqueció.

He estado en el grupo lo suficiente para saber que la recuperación es una aventura, ¡pero nunca imaginé tener una guía tan joven! Agradezco que mi Poder Superior me abra las puertas a nuevas e inesperadas formas de cicatrización.

Pensamiento del día

Puedo empezar dando cuando soy Madrina de un miembro oye un grupo de Alateen, pero al final recibo mucho más de lo que doy.

”El padrinazgo no es sólo dar. Al ayudar a otros, los padrinos se ayudan a sí mismos.”

                                                                        Todo acerca del padrinazgo, Pág. 11