Julio 30

PAG-florbella

Hace poco comencé a darme cuenta de que abrigaba demasiadas ilusiones con respecto al alcance de mi control. Esta toma de conciencia fue causada por la lectura de “Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos”, donde se habla no de abandonar el control sino de abandonar la ilusión de controlar.

Le imploré a mi Poder Superior que me liberara de este tipo de ilusiones, aunque ello fuera penosamente brutal. A esto le siguió un periodo de amargura, de decepción y de desprecio. Toda la gente que había colocado en un pedestal, donde debía haber colocado a mi Poder Superior, se desplomó revelando sus proverbiales “pies de barro”. Y le pregunté a Dios a gritos: ¿Dónde puedo encontrar la verdadera integridad?

La respuesta fue: Si deseas la integridad en tu vida, tu misma debes hacerlo saber. Mi pensamiento siguiente fue: “Que empiece por mí.” Este lema asumió un nuevo y poderoso significado. Como estaba familiarizada con el funcionamiento de mi Poder Superior, confiaba en que habría oportunidades de poner estas palabras en práctica.

Mi especial atención este lema me ha hecho crecer más allá de los límites dentro de los cuales me sentía cómoda. Me ha desafiado a perdonar a mi padre alcohólico. Me ha desafiado a darle a mi madre el tipo de amor que yo quería recibir de ella.

”Que empiece por mi” también me ha impulsado a ofrecer puntos de vista incómodos, aunque basados en las Tradiciones, en las reuniones de examen de conciencia de grupo. Al mostrarme cómo anteponer los principios a las personas, ahora poseo un instrumento que me ha permitido encontrarme a mí misma, en vez de perder el camino analizando mis reacciones.

Pensamiento del día

Cuando dejo de lado la ilusión del control y hago que empiece por mí, adquiero mi poder verdadero.

”Pero sí tenemos un poder; proviene de Dios: el de cambiar nuestra propia vida.”

                                                                           Un día a la vez en Al-Anon, Pág. 86

Julio 30 (Acepta la impotencia)

PAG-masflores

Desde que era niña, he tenido una relación antagónica con una importante parte emocional de mí misma: mis sentimientos.
Constantemente he tratado, ya sea de ignorar, reprimir o forzar mis sentimientos a que se alejen. He tratado de crear sentimientos no naturales o de forzar a que se alejen sentimientos que estaban presentes.
He negado que estaba enojada, cuando de hecho estaba furiosa. Me he dicho a mí misma que algo estaba mal conmigo por sentirme enojada, cuando la ira era la respuesta razonable y lógica para la situación.
Me he dicho a mí misma que las cosas no me dolían, cuando me dolían muchísimo. Me he contado a mí misma historias tales como “esa persona no tenía la intención de lastimarme”… “el o ella no saben actuar de otra manera”…”necesito ser más comprensiva”. El problema era que yo ya había sido demasiado comprensiva con la otra persona y no tan comprensiva y compasiva conmigo misma.
Y no sólo he estado en guerra con los sentimientos grandes; he luchado contra todo el aspecto emocional de mí misma. He tratado de usar energía espiritual, energía mental e incluso el agotamiento físico para no sentir lo que necesitaba sentir para estar sana y viva.
No tuve éxito en mis intentos por controlar emociones. El control emocional ha sido una conducta de supervivencia para mí. Puedo darle gracias a esa conducta por ayudarme a atravesar muchos años y situaciones en que no tenía opciones mejores. Pero he aprendido una conducta más sana: acepar mis sentimientos.
Estamos hechos para sentir. Parte de nuestra disfunción es tratar de negar eso o de cambiarlo. Parte de nuestra recuperación significa aprender a dejarnos ir con la corriente de lo que estamos sintiendo y con lo que nuestros sentimientos están tratando de decirnos.
Somos responsables de nuestras conductas, pero no tenemos que controlar nuestros sentimientos. Podemos dejar que se den. Podemos aprender a abrazar, a disfrutar y a experimentar –sentir- nuestra parte emocional.
“Hoy dejaré de tratar de forzar y controlar mis emociones. En vez de ello, le daré poder y libertad a mi parte emocional.”