Agosto 27 (Centrar nuestros pensamientos)

PAG-guacamayaroja

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la dependencia de A.A. en un Poder Superior atravesó su primera gran prueba. Muchos miembros de A.A. entraron al servicio militar y fueron destinados a diferentes partes del mundo. ¿Serían capaces de aguantar la disciplina, sostenerse en el fragor de la batalla y soportar . . . ?.
COMO LO VE BILL, p. 200
Centraré mis pensamientos en un Poder Superior. Lo entregaré todo a ese poder dentro de mí. Seré un soldado de ese poder, sintiendo la fuerza del ejercito espiritual tal como existe hoy en mi vida. Permitiré que una ola de unión espiritual me conecte a este Poder Superior por medio de mi gratitud, obediencia y disciplina. Que yo permita que este poder me guíe con órdenes para el día. Que los pasos que dé hoy puedan fortalecer mis palabras y mis acciones, que yo sepa que el mensaje que llevo es mío para compartir, regalo generoso de ese poder superior a mí mismo.

Hubo una época en que me era difícil lograr el desprendimiento emocional. Cuando lo intentaba, concentraba toda mi atención en mí misma y me era muy difícil estar a solas conmigo misma. Empecé a comprender que mi habilidad para lograr el desprendimiento se basaba en mi capacidad para aceptar mis propios sentimientos, pensamientos y para sentirme cómoda con mi persona.

Al sentirme aceptada en Al-Anon creció mi autoaceptación, lo que me dio valor para practicar el desprendimiento emocional. Lo intenté con el bebedor activo. Cuando mi cónyuge se iba a beber después del trabajo y llegaba tarde para la cena, los niños y yo comíamos y nos íbamos a ver una película. No me quedaba casa esperándolo con ira y amargura.

Cuando alguien tenía algún problema en el trabajo, aprendí a compartir mi experiencia y luego a no preocuparme si la persona utilizaba o no mis ideas. No perdí mi centro de atención o la productividad asumiendo los problemas ajenos.

Luego comencé a desprenderme tanto de mi padre alcohólico como del sobrio. Cuando discutían, aprendí a decir: “Estoy segura de que encontrarán una buena solución”, y me marchaba de la habitación. Para aumentar mis opciones de poder valerme por mí misma, alquilaba un auto cuando los visitaba. Si uno de ellos intentaba hacerme entrar en una discusión, me subía al auto y conducía a algún lugar seguro hasta que me calmaba lo suficiente para regresar.

Ahora, con mucha práctica, encuentro que es cada vez más fácil lograr desprenderme. Cuanto más me desprendo, más tiempo tengo para conocer, aceptar y pasar tiempo con una persona realmente maravillosa: ¡yo misma!

Pensamiento del día

Desprenderme de los demás y conocerme a mí misma van juntos de la mano.

”Debido a que mi destino, mi propia vida, ya no estaba atado directamente al de ellos, pude aceptarlos como eran y escuchar sus ideas y preocupaciones sin tratar de dominarlos.”

                                                                                Valor para cambiar, Pág. 199

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