Agosto 6

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Cuando mi grupo comenzó una reunión de Alateen, se pidió a los dos miembros más jóvenes de Al-Anon a que ayudáramos a apadrinar el grupo de Alteen. Yo era uno de ellos. Mi grupo pensaba que como teníamos más o menos la misma edad que los adolescentes, podríamos relacionarnos mejor con ellos. A mi ni siquiera me gustaban los adolescentes. Sin embargo, mi Padrino me enseñó a decir siempre que sí a las labores de servicio.

Me esperaba un viaje asombroso, aunque difícil en ocasiones. Pronto descubrí que no me desagradaban los adolescentes, simplemente les temía. La mayor parte de mis temores se originaban en el hecho de que nunca me había permitido ser adolescente; es por ello que creía que no los entendía. Pasé mi adolescencia ocultándome del mundo y del caos creado por el alcoholismo de mi madre. No tenía amigos, ni novias y ni siquiera me rebelaba. Sólo me escondía.

Al escuchar cada semana a los jóvenes que todavía tenían que lidiar con padres alcohólicos, volvieron a resurgir los sentimientos que me habían aterrorizado y llevado a ocultarme. Al seguir siendo padrino de estos adolescentes y aprender acerca de mis sentimientos. AlAnon me dio las fuerzas para enfrentar mi niñez con sinceridad y también la sabiduría para percibir una opción diferente del aislamiento.

Atravesé por muchos cambios en poco tiempo. Mi comportamiento se parecía mucho al de un adolescente ¡Dudaba de todo! Por fortuna esta montaña rusa emocional duró poco tiempo. Gracias a este viaje tardío por los años de mi adolescencia, tengo ahora un sentimiento mucho más claro de quién soy. No sé cuánto ayudé a los miembros de Alateen pero sí sé cuánto me ayudaron ellos a mí.

Pensamiento del día

La oportunidad para progresar puede llegarnos de los lugares más inesperados. Lo único que realmente necesito es la voluntad, el valor y una mente receptiva.

”Alateen me permite retroceder las cintas grabadas hasta mis años de adolescencia.”

                                                                                   Una guía para el Padrino de Alateen

 

Agosto 6 (Soluciona los problemas)

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¡Los problemas son para resolverlos!
Algunos de nosotros nos pasamos más tiempo reaccionando al hecho de que tenemos un roblema que tratando de solucionarlo. “¿Por qué me está pasando esto a mí?”… . “¿No es horrible la vida?”… . “¿Por qué tenía que ocurrir esto?”… . “Ay, caray. Esto es terrible”….”¿Por qué Dios (el universo, una agencia, una persona o la vida) la toma conmigo?”
Los problemas son inevitables. Algunos problemas se pueden anticipar. Otros son sorpresas. Pero la idea de que los problemas se dan en forma regular no necesita ser nunca una sorpresa.
Las buenas noticias son que para cada problema hay una solución. A veces, la solución es inmediata o nos lleva cierto tiempo descubrirla. Otras, la solución implica dejarlo ir.
A veces, el problema debemos resolverlo nosotros; otras no. A veces, hay algo que podemos hacer claramente para solucionar el problema; otras, necesitamos batallar, patalear, hacer nuestra parte y luego confiar en la ayuda de nuestro Poder Superior.
A veces, el problema simplemente es parte de la vida; otras, es importante porque estamos aprendiendo algo a través de él y de su solución. A veces, los problemas acaban resultando ser algo bueno en nuestra vida. Nos hacen volvernos en una dirección que es mejor a la que de otra manera hubiéramos tomado.
A veces, los problemas simplemente son; otras, son una señal de advertencia de que estamos en el camino equivocado.
Podemos aprender a aceptar los problemas como parte inevitable de la vida. Podemos aprender a resolver problemas. Podemos aprender a identificar cuáles están tratando de conducirnos en una nueva dirección y cuáles simplemente piden una solución.
Podemos aprender a concentrarnos en la solución más que en el problema y mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia el inevitable flujo de problemas y soluciones.
“Hoy aprenderé a confiar en las soluciones, en vez de sentirme victimado por los problemas. No usaré los problemas para probar que estoy desamparado, acosado o martirizado. No señalaré mis problemas para probar lo horrible que es la vida. Aprenderé a confiar en el flujo de problemas y soluciones. Dios mío, ayúdame a resolver los problemas que puedo resolver hoy. Ayúdeme a dejar ir el resto.
Ayúdame a crecer en mi capacidad para afrontar los problemas y resolverlos. Ayúdame a confiar en la corriente. Para cada problema, hay una solución.”

Agosto 5

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Durante varios años trabajé en un empleo que me agotaba emocional, mental y físicamente.

No me gustaba mi trabajo pero tampoco me disgustaba lo suficiente como para correr el riesgo de encontrar algo mejor

Como en otros aspectos de mi vida, no creía que mereciera nada mejor. Muchas veces lo único que me hacía llegar al fin de la jornada de trabajo era leer la tarjeta de Al-Anon “Sólo por hoy”. Había una frase en particular que siempre me ayudaba: “Sólo por hoy… Durante doce horas, puedo proponerme hacer algo que me espantaría si tuviera que continuar haciéndolo durante toda la vida.”

Luego asistí a una reunión donde el tema era “Sólo por hoy.” Después de escuchar con atención los comentarios de los miembros, me di cuenta de que si continuaba haciendo algo día tras día, año tras año, eso quería decir que “lo seguiría haciendo durante toda la vida.” Tal vez lo que debería espantarme era aceptar una situación inaceptable. Superar las dificultades temporales recordándome que son pasajeras, no es la misma cosa que resignarme a sufrir continuamente pensando que “las cosas no podrán mejorar mucho más.”

Al buscar en mi interior, me di cuenta de que lo único que me retenía en mi empleo era el temor. Al aplicar la sabiduría contenida en un fragmento de las publicaciones de Al-Anon y al pedirle ayuda a mi Poder Superior, me armé de valor para cambiar las cosas que puedo. Mediante la repetición de la Oración de la Serenidad en cada paso del camino, pude finalmente deshacerme de mi antiguo empleo y encontrar otro que me convenía más.

Pensamiento del día

Los instrumentos de Al-Anon funcionan mejor cuando se usa el correcto, de la manera correcta para la tarea correcta.

”Necesitaba aprender a usar los instrumentos para poder llevarlos a la práctica.”

                                                                           The Forum, mayo de 2001, Pág. 25

 

Agosto 5 (Actitudes hacia el dinero)

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A veces, nuestra vida y nuestra historia puede estar tan llena de dolor que pensamos que es totalmente injusto que ahora tengamos que crecer y ser económicamente responsables de nosotros mismos.
El sentimiento es comprensible; la actitud no es sana.
Mucha gente en recuperación puede creer que ciertas personas en particular, y la vida en general, les deben brindar sustento después de lo que han pasado.
Para sentirnos bien con nosotros mismos, para encontrar la paz emocional y la libertad que estamos buscando en la recuperación, necesitamos limites sanos acerca del dinero, de lo que damos a los demás y de lo que nos permitimos recibir de los demás.
¿Sentimos que los demás nos deben dinero porque no podemos cuidar de nosotros mimos? ¿Creemos que los demás nos deben porque nosotros no tenemos tanto dinero como ellos? ¿Creemos consciente o inconscientemente que ellos nos “deben” dinero por
el dolor emocional que sufrimos a consecuencia de nuestra relación con ellos o con otra persona?
Los daños y perjuicios los determina el juez, no el proceso de recuperación.
Los limites enfermizos acerca de lo que nos permitimos recibir de los demás no nos conducirán a relaciones sanas con los demás ni con nosotros mismos.
Prueba viendo en tu interior. La clave es nuestra actitud. La cuestión son los límites acerca de recibir dinero.
Vuélvete dispuesto a enfrentar el reto de asumir la responsabilidad de ti mismo.
“Hoy lucharé por tener límites claros, sanos, acerca de recibir dinero de los demás. Como parte de mi recuperación, analizaré concienzudamente mi historia financiera y examinaré si he tomado dinero ajeno de modo que no refleje unos límites sanos. Si  descubro algunos incidentes que no reflejen una actitud sana y autoresponsabilidad, estaré dispuesto a reparar los daños y a desarrollar un plan razonable para hacerlo.”