Agosto 22

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Cuando vine a Al-Anon, esperaba aprender algo que necesitaba muchísimo. Quería saber cómo convertirme en una persona adulta con valores sólidos, autorespeto y autoestima. Quería aprender esto de todo el mundo: de mis padres, empleadores, cónyuges, hijos, amigos etc., de todos excepto de mi Poder Superior y de mí misma.

Después de asistir a las reuniones y escuchar a los demás compartir sus experiencias, advertí con claridad que debía hacer un cambio muy necesario. Tenía que dejar de sabotearme buscando en el exterior algo que sólo existe en el interior.

Tratar de encontrar el auto respeto y la autoestima desde el interior era como sacar un conejo de un sombrero y ¡yo no tenía ni conejo ni sombrero! Mi niñez con padres alcohólicos y despreocupados dejó lagunas enormes en mi desarrollo. No tenia idea de cómo adoptar comportamientos que nunca había visto en casa.

Al-Anon ha llenado dichas lagunas dándome los instrumentos que me permiten desarrollar las cualidades que deseo tener y mostrándome gente sana que ya las posee. El programa me ofrece un modelo sano y seguro –valores- para toda la vida. Al soltar las riendas y confiar en que Dios solucione las cosas sin forzar mi voluntad, me vuelvo más madura. Al asumir la responsabilidad de mi persona reparando el mal causado, crece el respeto por mí misma. Al orientar mi comportamiento social de acuerdo con las Tradiciones, aumenta mi amor propio. Aplicar el programa me ayuda a convertirme en la adulta que siempre soñé ser.

Pensamiento del día

Para mí, mi realidad consta de cuatro puntos: tengo necesidades; tengo padres; a veces mis padres mis padres no pueden satisfacer mis necesidades, pero yo sí puedo satisfacerlas en otra parte.

”Con ayuda, podemos adquirir un nuevo sentido de la vida, a medida en que nos convertimos, día a día, en las personas que queremos ser.”

                                                        Relatos de Al-Anon de hijos adultos, Pág. 6

Agosto 21

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En mi familia, mis padres me ordenaban siempre lo que tenía que hacer. En general, cumplía con irritación o rechazaba con rebeldía lo que me pedían. De cualquiera de las dos formas, reaccionaba, no actuaba y me sentía controlado.

Tuve la oportunidad de cambiar cuando llegué a Al-Anon. Como nuevo Representante de Grupo a mi primera Asamblea de zona, quería votar de la manera en que me había encargado el grupo. Discutimos los temas de la votación. Los miembros se pronunciaron a favor o en contra de esos temas. Antes de proceder a la votación, el Representante de Grupo saliente presentó una moción para que yo pudiera utilizar mi propio criterio a la hora de decidir. Me dijo que en la Asamblea yo recibiría más informaciones y que no tendría la posibilidad de consultar al grupo sobre todos los asuntos. Varios miembros nos recordaron el Tercer Concepto, “El Derecho de Decisión hace posible el liderazgo eficaz.” No podía creer que el grupo confiara en mí para hablar en su nombre. Sin embargo, “Solté las riendas y se las entregué a Dios” y confié en que tomaría buenas decisiones en la Asamblea.

Cuando volví, compartí con todos cómo había votado. No todo el mundo estuvo de acuerdo con mis decisiones, pero ninguna persona votó para que yo abandonara el servicio. Me agradecieron por lo que había hecho y me pagaron los gastos. Después que mi labor como Representante de Grupo llegara a su término, ofrecí el mismo apoyo a los demás Representantes que me reemplazaron.

El apoyo que recibo de Al-Anon va mucho más allá de lo que mis padres fueron capaces de darme. Ahora sé que hay algo más importante que siempre hacer o negarme a hacer lo que me piden. En lugar de ello, aprendo a confiar en mi propio juicio y hago que los demás también confíen en mí.

Pensamiento del día

El servicio de Al-Anon me da la oportunidad de tomar decisiones, y esto me ayuda a forjar mi carácter.

”El poder adoptar las decisiones apropiadas y actuar con libertad, sin estorbos o justificaciones innecesarias le da dignidad a la persona que cumple una función.”

                   Los Conceptos, ¿Es el secreto mejor guardado de Al-Anon? Pág. 8