Agosto 24

PAG-aguila

Aferrarme a la ira, al resentimiento y a una actitud de “!pobre de mí!”, nada de esto constituye una opción para mí hoy en día.

Crecer con padres alcohólicos me ha dejado muchos recuerdos penosos. Sin embargo, hasta que no logré deshacerme de mi pasado perdonando a mis padres, no pude disfrutar del presente.

Entre los muchos instrumentos de recuperación de Al-Anon, descubrí que era particularmente beneficioso aprender acerca del alcoholismo como una enfermedad y de cómo afecta a la familia. Esto me permitió ver a mis padres desde una perspectiva diferente. Ahora sé que eran víctimas involuntarias de la enfermedad del alcoholismo. No tengo dudas de que hubieran tenido una oportunidad, ninguno de los dos habría tomado ese primer trago y continuado luego por ese sendero destructivo.

Mientras crecía, los vi luchar contra la enfermedad de diversas maneras: haciendo promesas, yendo a rehabilitación, etc., pero la enfermedad ganó. Mis padres sufrían y mis hermanos y yo compartimos las consecuencias de ese sufrimiento. En la batalla contra el alcoholismo, nadie gana, ni siquiera aquellos que parecen ser los “culpables.”

Sé bien ahora que mis padres fueron lo mejor que pudieron ser, teniendo en cuenta todo lo que sufrieron. Al pensar en lo que deben haber soportado, he logrado identificarme emocionalmente con su lucha. Me he puesto en el lugar de mis padres por unos instantes y ahora sólo siento compasión por ellos. Le agradezco a Al-Anon que me haya ayudado a perdonar completamente a mis padres y a aceptarlos y disfrutarlos como son.

Pensamiento del día

Recordar que el alcoholismo es una enfermedad me ayuda a ver a la persona que lucha debajo de la carga de la enfermedad.

”Con la ayuda de mis amigos del grupo, pude ver a mis padres como… dos personas afectadas gravemente por una enfermedad.”

                                                     De la supervivencia a la recuperación, Pág. 170

Agosto 24 (Paso Ocho)

PAG-arpia

Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
Paso Ocho de Al-Anón
El paso Ocho no es para castigarnos; es para liberarnos de la culpa, de la ansiedad y de la discordia.
Empezamos haciendo una lista de todas las personas a quienes hemos hecho algún daño en nuestro camino, mientras luchábamos por sobrevivir. Probablemente nos hemos hecho más daño a nosotros mismos que a cualquier otra persona, de modo que pongámonos en primer lugar en la lista.
A menudo, nuestra tendencia es sentirnos culpables por todo lo que hemos hecho, acerca de todo mundo con quien hemos entrado en contacto. Estos son sentimientos de culpa gratuitos. Escribir nos ayuda a aclarar si nos estamos castigando sin razón o no. Pero necesitamos estar abiertos a la guía a medida que trabajamos este Paso echándolo todo para afuera y poniéndolo sobre el papel, para que podamos sanar.
Una vez que hemos hecho la lista, nos esforzamos por disponernos a reparar los daños causados a todas las personas que aparezcan en ella porque así es como nos curaremos. Reparar el daño no significa sentirse culpable y avergonzado, y castigarse uno mismo; significa que nos traguemos nuestro orgullo y nuestras defensas, y que hagamos lo que podamos para cuidar de nosotros mismos.
Nos preparamos para mejorar nuestra autoestima asumiendo la responsabilidad de nuestras conductas. Nos disponemos a restaurar nuestras relaciones con nosotros mismos, con los demás y con nuestro Poder Superior.
Hoy me abriré a un entendimiento honesto con la gente que he dañado.
Dios mío, ayúdame a dejar ir mis defensas y mi orgullo. Ayúdame a estar dispuesto a reparar los daños que he causado, para que pueda mejorar mis relaciones conmigo mismo y con los demás.