Septiembre 4 (Encontremos una dirección)

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Yo solía pasar tanto tiempo reaccionando y respondiendo a todos los demás, que mi vida no tenía una dirección. La vida de otras personas, sus problemas y deseos disponían el curso de mi vida. Una vez que me di cuenta de que estaba bien que pensara en lo que quería y lo identificara, empezaron a tener lugar en mi vida cosas notables.
Anónimo
Cada uno de nosotros tiene una vida que vivir, una vida que tiene un propósito y un significado. Podemos ayudarle a nuestro Poder Superior a que dé dirección y propósito a nuestra vida fijando metas.
Podemos fijar metas anual, mensual o diariamente en tiempos de crisis. Las metas crean una dirección y un ritmo; las metas nos ayudan a tener una vida gobernable dirigida de acuerdo con el curso que hemos elegido para nosotros mismos.
Podemos ayudarnos a dar dirección a nuestras vidas fijando metas.
Hoy prestaré atención a fijar para mi vida un curso de acción, en vez de dejar que me arrastre cualquier viento.

Septiembre 5 (Paso Diez)

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Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos, lo admitíamos inmediatamente.
Paso Diez de Al-Anón
Una vez que hemos llegado hasta este Paso, podemos mantener nuestra autoestima e incrementarla trabajando en forma regular el Paso Diez.
Este paso incorpora el proceso por el que hemos atravesado en los Pasos del Cuatro al Nueve. No trabajamos este Paso para castigarnos ni para tenernos bajo un microscopio que es constantemente crítico y degradante.
Lo trabajamos para mantener la autoestima y la armonía en nuestra relación con nosotros mismos y con los demás. Lo trabajamos para seguir en el camino.
Cuando surge un asunto o problema que necesita nuestra atención, lo identificamos y lo discutimos abiertamente, por lo menos con una persona segura y con Dios. Lo aceptamos. Estamos dispuestos a dejarlo ir. Le pedimos a Dios que lo aparte de nosotros. Tenemos un cambio de corazón al estar dispuestos a hacer cualquier reparación del daño que se requiere, a hacer lo que sea necesario para cuidar de nosotros mismos. A tomar una acción apropiada para resolver el asunto. Y luego a dejar ir la culpa y la vergüenza.
Esta es una simple fórmula para cuidar de nosotros mismos. Así es como cambiamos. Así es como somos cambiados. Este es un proceso para curar y estar sanos. Este es un proceso para lograr autoresponsabilidad y autoestima.
La próxima vez que hagamos algo que nos moleste, que sintamos que nos hemos salido del camino o que hemos perdido el rumbo, no tenemos que desperdiciar nuestro tiempo y energía sintiéndo nos avergonzados.
Podemos seguir el Paso Diez. Dejar que se dé el proceso. Y proseguir con nuestra vida.
Dios mío, ayúdame a practicar éste y los otros Pasos como una forma habitual de responder la vida y a mis asuntos. Ayúdame a saber que soy libre de vivir, de permitirme a mí mismo experimentar con la vida y de experimentar la vida. Si pierdo el rumbo, o si surge algún asunto que exija mi atención, ayúdame a lidiar con ello usando el Paso Diez.

Septiembre 4

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Una vez me diagnosticaron una fractura de fatiga en un pie. Había estado discapacitada ya durante 20 años. Por supuesto tener un pie fracturado planteaba muchos problemas. Como era muy doloroso y hasta peligroso caminar, terminé sola y encerrada en mi departamento durante una fuerte tormenta de nieve, no podía asistir a las reuniones.

No fue de extrañar que recayera en actitudes antiguas, en especial autocompasión. Me gusta que me consientan y me mimen cuando estoy enferma, pero mis amigos y familiares no me “leían la mente” ni satisfacían mis esperanzas. Soy en general una mujer muy independiente con un buen talento creativo para resolver los problemas. Sin embargo, cuando estoy atascada en ideas negativas, me convierto en una persona distinta.

Como pasa con todas las cosas, esto también pasó. Mi pie se curó y pude volver a las reuniones. Cuando lo hice, me pregunté: ¿Te interesas por los demás cuando están enfermos y les ofreces la misma atención que deseas? La respuesta fue “no” e inmediatamente le pedí a mi Poder Superior una oportunidad de practicar “Que empiece por mí.”

Poco tiempo después, dos vecinas se sometieron a una operación. No hubiese querido que estuvieran enfermas, pero me alegró la rapidez demostrada por Dios para responder a mi petición ¡Esta era mi oportunidad! Lo extraño fue que al atender a mis vecinas, preguntándoles si necesitaban algo de la tienda y visitándolas para ver cómo estaban, sentí que me ocupaba de mí misma. Supongo que lo que se dice sobre Al-Anon es cierto. A menudo recibo más de lo que doy.

Pensamiento del día

Escuché decir que para conservar el programa tengo que transmitirlo. Cuando lo transmito, también me lo transmito a mí misma.

”La alegría y la paz de espíritu son algunas de las recompensas que buscamos cuando decidimos…que empiece por mí.”

                                               De la supervivencia la recuperación, Pág. 96