Septiembre 6

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Hace casi dos años que llegué a la primera reunión de Al-Anon. Allí me di cuenta de que ese era mi lugar y decidí asistir a un mínimo de tres reuniones por semana. No obstante, la vida tenía otros planes para mí. En pocos días, mi vida cambió de forma radical, y asistir a las reuniones en las nuevas circunstancias me era casi imposible.

Por fortuna, había acumulado mucha Literatura Aprobada por la Conferencia, parte de la cual leía a diario. Fue en la LAC que me enteré del Servicio de Miembros Aislados. A través de este servicio, la gente que no puede asistir a las reuniones por motivos geográficos, físicos, etc., entra en contacto con los miembros de Al-Anon mediante correspondencia. Pronto estaba intercambiando cartas con miembros de todos los Estados Unidos.

Alrededor de un año después de mi primer contacto con Al-Anon me di cuenta de que leer las publicaciones de la LAC y escribir a los miembros aislados no eran únicamente mi instrumento principal para aprender a aplicar el programa, sino que se habían convertido también en una especie de Poder Superior a mí, una guía y un buen amigo de confianza. Me ayuda cuando no comprenda con precisión la importancia o la sabiduría de lo que leo o escribo. Volver a la LAC me garantiza la serenidad por la que tanto he luchado en Al-Anon.

Todavía espero que algún día pueda asistir a las reuniones y retribuir los dones magníficos recibidos de la lectura de LAC participando en las labores de servicio. Hasta entonces dependeré de la LAC y del Servicio de Miembros Aislados para seguir adelante.

Pensamiento del día

Si no puedo ir a una reunión y estalla una crisis, trataré de encontrar la cordura y la serenidad en la próxima página de la LAC que lea.

”Entre reuniones y cuando la gente no está disponible, la literatura de Al-Anon puede ofrecernos la comodidad de saber que nuestros problemas no son únicos y que no estamos solos.”

                      Como ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos, Pág. 40

Septiembre 6 (Lo bueno del Paso Diez)

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El Paso Diez dice: “Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos, lo admitíamos inmediatamente”. No sugiere que ignoremos lo que es correcto en nuestra vida. Dice que continuemos haciendo un inventario personal y que nos mantengamos concentrados en nosotros mismos.
Al hacer un inventario, queremos ver muchas cosas.
Podemos buscar sentimientos que necesitan nuestra atención. Podemos ver si se está deslizando furtivamente la baja autoestima. Podemos buscar viejas maneras de pensar, de sentir y de comportarnos. Podemos buscar errores que necesiten corregirse.
Pero una parte vital de nuestro inventario es también concentrarse en lo que estamos haciendo bien y en todo lo bueno que hay a nuestro alrededor.
Parte de nuestra codependencia consiste en concentrarnos obsesivamente en lo que está mal y en lo que podemos estar haciendo mal, sea real o imaginario. En la recuperación estamos aprendiendo a concentrarnos en lo que está bien.
Mira sin miedo, con ojos amorosos, positivos. ¿Qué hiciste bien hoy? ¿Te comportaste distinto hoy a como lo hubieras hecho hace un año? ¿Buscaste a alguien y te permitiste ser vulnerable?
Puedes felicitarte por ello.
¿Tuviste un mal día pero lidiaste con él en forma eficaz? ¿Practicaste la gratitud o la aceptación? ¿ Tomaste un riesgo, te adueñaste de tu poder o fijaste un límite? ¿Te hiciste responsable de ti mismo de una forma que no la hubieras hecho antes? ¿Te diste tiempo para la plegaría y la meditación? ¿Confiaste en Dios? ¿Dejaste que alguien hiciera algo por ti?
Aún en nuestros peores días, podemos encontrar una cosa que hayamos hecho bien. Podemos encontrar algo que nos haga sentir esperanzados. Podemos encontrar algo que anticipar. Podemos concentrarnos realistamente en las visiones de lo que puede ser.
Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de permanecer inmerso en la negatividad. Puedo cambiar en mí mismo y en mi miedo la energía negativa en energía positiva. También me esforzaré por encontrar una cualidad que me guste en alguien más que sea importante para mí, y correré el riesgo de decírselo a él o a ella.

Septiembre 5

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Los primeros lemas que escuché fueron “Sólo por hoy” y “Un día a la vez”. Pero pensaba que se aplicaban a otra gente, no a mí. Pero para lograr ser sincera, tuve que aplicar el Tercer Paso y confiar en mi Poder Superior.

En el Cuarto Paso me di cuenta de que estaba atascada en el pasado. Mis pensamientos diarios se referían en general a planes para el día, semana o hasta meses, siguientes. Siempre me adelantaba a la mañana hasta el punto de convertirlo en hoy. Estaba tan empeñada en lo que iba a hacer que con frecuencia no tenía conciencia de lo que estaba haciendo ahora.

Después de descubrir este defecto de carácter y pedirle a mi Poder Superior que lo eliminara, cada día que paso es casi siempre mejor que el anterior. Agradezco las pequeñas alegrías diarias. Todavía hago planes pero no permito que mis pensamientos borren el presente. Adelantarme es agradable, pero no a expensas del día de hoy.

Cuando recuerdo esto en el contexto del alcoholismo, entiendo porque me comportaba como lo hacía. Debido a todas las situaciones horribles en casa, había muchos “días de hoy” que no quería experimentar . En mi niñez tenía opciones limitadas así que la mejor manera de escapar era huir hacia la posibilidad de un mañana mejor. Ahora tengo opciones distintas. Sé que disfrutar del presente y hacer lo correcto para mí y mi Poder Superior constituye el mejor plan para vivir un mañana mucho mejor.

Pensamiento del día

Sólo por hoy decido disfrutar de lo que me ofrece el día. Si no me gusta lo que me ofrece, le pediré a mi Poder Superior que me ayude a mejorar mis actitudes.

”Siempre recordaré que hoy es lo único que me concierne y que he de convertirlo en un día tan bueno como me sea posible.”

                                                           Un día a la vez en Al-Anon, Pág. 79