Septiembre 7

PAG-supergirl
Feliz día corazón!

Cuando vine a Al-Anon por primera vez, estaba dispuesto a cualquier cosa para hacer felices a todos los que me rodeaban.

Creía que era un seguidor nato. Si se me decía que saltará, preguntaba: “A qué altura? Y con seguridad no reconocía en mí ningún tipo de talento para dirigir. Mi talento era más del tipo de “seguir” y llevaba esta actitud conmigo a las reuniones.

No mucho tiempo después, me encontré inmerso en un proyecto de servicio de Al-Anon tras otro. No pensaba que fuese capaz de concretar estos proyectos pero ello no impedía que me lo pidieran. Cuando admitía que temía cometer errores, los otros miembros me decían que todos los cometemos y que aprendería de ellos. Me ayudó muchísimo tener a mi lado a otros miembros del grupo con más experiencia que me guiaban con amor y aceptación. No había nada malo en aprender y progresar a mi propio ritmo.

Al final me sentí más cómodo con mis capacidades y descubrí habilidades que ni siquiera sabía que poseía. Hasta comencé a sentirme capaz de hacer lo que se me pedía. Sin darme cuenta, era yo quien daba orientaciones con amor. Llevó cierto tiempo, pero me había convertido en líder.

El Noveno Concepto dice en parte: “Un buen liderazgo personal es una necesidad a todos los niveles de servicio.” Mi estilo de liderazgo es distinto del estilo autoritario y estricto que había en el lugar alcohólico de mi niñez. Sólo contribuyo con mi experiencia, fortaleza y esperanza a los demás y les suministro apoyo y aliento para que se esfuercen al máximo. Me esfuerzo para que empiece por mí, lo que constituye una verdadera manera de liderazgo de Al-Anon en acción.

Pensamiento del día

Al-Anon me alienta a desarrollarme como líder del ritmo y a la manera de mi Poder Superior.

”En Al-Anon aprendemos que podemos encargarnos de nuestras vidas. Somos nuestros propios dirigentes.”

                 Los conceptos ¿El secreto mejor guardado de Al-Anon? Pág. 20

Septiembre 7 (Impotentes sobre los demás)

PAG-tlacuache1
Feliz día Ach ¡te amo!
Dejemos de disculpar a las otras personas.
Dejemos de disculparnos a nosotros mismos.
Aunque es nuestra meta desarrollar la compasión y lograr el perdón, la aceptación y el amor, también es nuestra meta aceptar la realidad y hacer que la gente sea responsable de su propia conducta. Podemos también hacernos nosotros responsables de nuestra propia conducta y, al mismo tiempo, tenernos compasión, ser comprensivos con nosotros
mismos. Cuando nos declaramos impotentes, no nos estamos declarando irresponsables. No tenemos el poder de controlar a los demás, lo que hacen, lo que hicieron, o lo que podrían hacer. Estamos declarando que estamos dispuestos a dar fin a una vida ineficaz basada en la fuerza de voluntad y en el control. Y estamos comenzando un viaje espiritual, mental y emocional en el que asumimos la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos.
No somos víctimas. No estamos desamparados. Aceptar la impotencia cuando eso es lo adecuado nos capacita para adueñarnos de nuestro verdadero poder para cuidar de nosotros mismos.
Hoy evitaré disculparme por mi propia conducta o por la de alguien más. Dejaré que las consecuencias y las responsabilidades recaigan donde correspondan.