Septiembre 17 (Conductas con las nuevas relaciones)

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En la recuperación hablamos mucho acerca de las conductas que se siguen en las relaciones nuevas: permitirles a los demás ser ellos mismos sin reaccionar excesivamente y tomarnos las cosas en forma personal, y adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. Hablamos acerca de dejar ir nuestra necesidad de controlar, concentrándonos en la autoresponsabilidad, y en no disponernos a ser víctimas concentrándonos en la otra persona al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos. Hablamos acerca de tener y de fijar límites sanos, de hablar directamente y de asumir la responsabilidad por lo que queremos y necesitamos.
Aunque estas conductas ciertamente nos ayudan a lidiar con la gente adicta, no son conductas diseñadas sólo para utilizarse en lo que llamamos “relaciones disfuncionales”.
Estas conductas son nuestras nuevas conductas en las relaciones nuevas. Nos ayudan en las relaciones tirantes. Nos pueden ayudar a atravesar épocas de estrés en las relaciones sanas.
Las conductas de recuperación que estamos aprendiendo son herramientas –destrezas para tener relaciones sanas – que nos ayudan a mejorar la calidad de todas nuestras relaciones.
Recuperación significa cuidar de uno mismo –aprender a cuidarnos y a amarnos a nosotros mismos- con la gente. Cuanto más sanos nos volvamos, más sanas se volverán nuestra relaciones.
Y nunca dejaremos de tener necesidad de conductas sanas.
Hoy me acordaré de aplicar mis conductas de recuperación a todas mis relaciones, con amigos y compañeros de trabajo, al igual que en cualquier relación amorosa especial. Trabajaré duro por cuidarme a mí mismo en las relaciones difíciles, averiguando qué habilidad sería mejor aplicar. También consideraré las formas como se podrían beneficiar mis relaciones sanas con mis nuevas destrezas para manejar relaciones.

Septiembre 16 (Venganza)

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No importa cuánto tiempo llevemos en recuperación, no importa qué sólido sea nuestro fundamento espiritual, podemos sentir aún un abrumador deseo de castigar a otra persona o de desquitarnos de ella.
Queremos venganza.
Queremos que la otra persona sufra como nos ha hecho sufrir a nosotros. Queremos ver que la vida le dé a esa persona su justa recompensa. De hecho, nos gustaría ayudarle a la vida a hacerlo.
Esos son sentimientos normales, pero no tenemos que actuar conforme a ellos. Esos sentimientos son parte de la ira que sentimos, pero no es nuestra labor administrar justicia.
Podemos permitirnos sentir la ira. Es útil ir un paso más profundo y dejarnos sentir los otros sentimientos: el daño, el dolor, la angustia. Pero nuestra meta es liberar esos sentimientos y acabar con ellos.
Podemos hacer responsable a la otra persona. Podemos responsabilizarla. Pero no es nuestra responsabilidad ser juez y parte. Buscar venganza activamente no nos ayudará.
Nos bloqueará y nos retendrá.
Aléjate. Deja de jugar el juego. Desengánchate. Aprende tu lección.
Dale gracias a la otra persona por haberte enseñado algo valioso. Y acaba con ello. Ponlo detrás, con la lección intacta.
La aceptación ayuda. Lo mismo el perdón, no del tipo que invita a la persona a que nos use otra vez, sino un perdón que libere a la otra persona y lo deje en libertad de seguir un camino diferente, al tiempo que nosotros nos liberamos de nuestra ira y resentimiento. Que nos libera para seguir nuestro propio sendero.
Hoy estaré tan enojado como tenga que estar, con la meta de acabar mis asuntos con los demás. Una vez que haya liberad o mi dolor y mi ira, me esforzaré por perdonar sanamente, perdonar con límites.
Entiendo que los límites, aparejados con el perdón y la compasión, me llevarán hacia adelante.

Septiembre 17 (Liberación del temor)

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Cuando, con la ayuda de Dios, aceptamos tranquilamente nuestra suerte, vimos que
podíamos vivir en paz con nosotros mismos y enseñar a quienes todavía sufrían los mismos temores, que también ellos podrían superarlos. Vimos que la liberación del temor era más importante que la liberación de la necesidad.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 128

Los valores materiales rigieron mi vida por muchos años durante mi alcoholismo activo.
Creía que todas mis posesiones me harían feliz; sin embargo, todavía me sentía en quiebra después de haberlas adquirido. Cuando llegué por primera vez a A.A. supe de una nueva manera de vivir. Como resultado de aprender a confiar en otros, empecé a crecer en un poder superior a mí mismo. Tener fe me liberó de la esclavitud de mi ego. Según las ganancias materiales eran reemplazadas por los dones del espíritu, mi vida se hizo manejable. Luego, elegí compartir mis experiencias con otros alcohólicos.

Septiembre 16 (Unidos venceremos o pereceremos)

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. . . ninguna otra asociación de hombres y mujeres ha tenido nunca una necesidad más
urgente de eficacia continua y unión permanente. Nosotros los alcohólicos vemos que
tenemos que trabajar juntos y conservarnos unidos o de lo contrario la mayoría de nosotros pereceremos.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 262

Así como los Doce Pasos están escritos en secuencia específica por una razón, también lo
están las Doce Tradiciones. El Primer Paso y la Primera Tradición intentan inculcar en mí la suficiente humildad como para darme una oportunidad de sobrevivir. Juntos son la base sobre la que los siguientes Pasos y Tradiciones se construyen. Es un proceso de desinflamiento del ego que me permite crecer, como individuo a través de los Pasos, y
como miembro contribuyente de un grupo a través de las Tradiciones. La total aceptación de la Primera Tradición me hace posible poner a un lado las ambiciones personales, los temores y la ira, cuando éstas están en conflicto con el bienestar común. Sin la Primera Tradición, yo tengo muy poca oportunidad de mantener la unidad requerida para trabajar eficazmente con otros y también corro el riesgo de perder las demás Tradiciones, la Comunidad y mi propia vida.

Septiembre 15 (Una vida nueva)

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Sí, hay un substituto y es mucho más que eso. Es la comunidad de Alcohólicos Anónimos… La vida tendrá al fin un significado.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 140

La vida es mejor sin alcohol. A.A. y la presencia de un Poder Superior me mantienen sobrio, pero la gracia de Dios hace aún mucho más; trae servicio a mi vida. El contacto con el programa de A.A. me da una nueva y más amplia comprensión de lo que es Alcohólicos Anónimos y de lo que hace pero lo más importante, contribuye a enseñarme quién soy yo: un alcohólico que necesita la constante experiencia del programa de Alcohólicos Anónimos para que pueda vivir una vida que es un don de mi Poder Superior.

Septiembre 14 (Tranquilidad del espíritu)

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¿Ponemos el asunto delante de nuestro padrino o consejero espiritual, pidiendo
sinceramente la ayuda y la dirección de Dios, mientras nos decidimos a hacer la cosa como es debido cuando ésta se aclare, cueste lo que cueste?
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 92

Mi creencia en un Poder superior es una parte esencial de mi trabajo en el Paso Nueve;
perdón, momento oportuno y motivos correctos son los otros ingredientes. Mi disposición a practicar el Paso es una experiencia de crecimiento que me abre la puerta a relaciones nuevas y honestas con la gente que he ofendido. Mi acción responsable me acerca más a los principios espirituales del programa – amor y servicio. Tranquilidad del espíritu, serenidad y una fe más sólida, sin duda le seguirán.

Septiembre 15 (Atravesar tiempos difíciles)

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Somos seres tenaces. Pero, de muchas maneras, somos frágiles. Podemos aceptar el cambio y la pérdida, pero esto lo hacemos a nuestro propio ritmo y a nuestro propio estilo. Y solamente nosotros y Dios podemos determinar ese momento.
Ya no seas codependiente
Los tiempos difíciles, los tiempos de estrés, no son todo lo que hay en la vida, pero sí son parte de la vida, del crecimiento, y del seguir adelante. Lo que hacemos con los tiempos difíciles, o con la energía difícil, es elección nuestra.
Podemos utilizar la energía de los tiempos difíciles para resolver nuestros asuntos. Podemos usarla para afinar nuestras habilidades y nuestra espiritualidad. O podemos atravesar estas situaciones sufriendo, almacenando amargura y rehusándonos a crecer o a cambiar. Los tiempos difíciles nos pueden motivar y moldear para sacar lo mejor de nosotros mismos. Podemos usar estas épocas para adelantar y subir a niveles más altos de vivir, de amar y de crecer.
La elección en nuestra. ¿ Nos dejaremos sentir? ¿Adoptaremos una actitud espiritual, incluyendo en ella la gratitud, hacia el evento?
¿Le preguntaremos a la vida y a nuestro Poder Superior qué es lo que se supone que debemos estar aprendiendo y haciendo?
¿O utilizaremos el incidente para probar creencias viejas, negativas? ¿Diremos… “A mí nunca me pasa nada bueno… Sólo soy una victima… No se puede confiar en la gente…. La vida no vale la pena vivirla?”
No siempre requerimos de la energía difícil, o estrés, para motivarnos a creer y a cambiar. No tenemos que crear estrés, buscarlo o atraerlo. Pero si está ahí, podemos aprender a canalizarlo para crecer y utilizarlo para lograr lo que es bueno en la vida.
Dios mío, permite que mis tiempos difíciles sean épocas de curación.

Septiembre 14 (¿Qué es bueno para mí?)

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Cuando nos estemos escudriñando el alma, ya sea a causa de pequeñas o grandes decisiones que enfrentemos durante el día, podemos aprender a preguntarnos, ¿ Esto es bueno para mí?..
. ¿Es esto lo que realmente quiero?…. ¿Es esto lo que necesito?….
¿Siento que esta es la dirección correcta para mí?…¿O estoy sucumbiendo al control y la influencia que a veces permito que otros tengan sobre mí? No es un egoísmo enfermizo cuestionarnos si algo nos conviene. Esa es una vieja manera de pensar. Preguntarnos si algo es bueno para nosotros es una conducta sana de la que no tenemos por qué avergonzarnos, y que probablemente resultará conforme también a los mejores intereses de las otras personas.
No nos extraviaremos en el sendero egoísta de la autoindulgencia por preguntarnos si una cosa nos conviene. No nos desviaremos del plan que Dios tiene para nosotros. Al hacernos esta sencilla pregunta, participamos en dirigir nuestra vida hacia el bien y el propósito más alto; nos adueñamos de nuestro poder para mantenernos en autoestima.
Hoy empezaré a actuar conforme a mis mejores intereses. Lo haré con el entendimiento de que, en su momento, lo que elija no complacerá a todos los que me rodean. Lo haré con el entendimiento de que preguntarme si una cosa me conviene en último término me ayudará a asumir una verdadera responsabilidad por mi vida y por mis elecciones.