Septiembre 26 (Nuestros hijos)

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El alcohólico puede encontrar que le es difícil reanudar relaciones amigables con sus hijos .. . Con el tiempo se darán cuenta de que él es un hombre nuevo, y, a su modo, se lo harán notar. . . De este punto en adelante el progreso será rápido. Frecuentemente se producen resultados maravillosos después de una reconciliación como ésta.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 124

Mientras estaba en el camino de la recuperación recibí un regalo que nunca habría podido comparar. Fue una tarjeta de mi hijo en la universidad que decía, “Papá, no puedes imaginarte lo contento que estoy sabiendo que todo está bien. Feliz cumpleaños, te quiero mucho”. Durante la Navidad anterior, me dijo llorando, “¡Papá, yo te amo! ¿No puedes ver lo que te estás haciendo a ti mismo?”. Yo no podía verlo. Ahogado por la emoción, yo lloré, pero esta vez, cuando recibí la tarjeta de mi hijo, mis lágrimas fueron de alegría, no de desesperación.

Septiembre 26 (Sintámonos protegidos)

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Nuestra tarea no es una tarea ingenua de sentirnos a salvo, de vivir y de amar en un mudo utópico. Una mujer comentaba que nuestra tarea es hacernos sentir a salvo al tiempo que aprendemos a vivir y a amar en un mundo que es inseguro.
No queremos morar en los peligros, porque eso le da poder a lo negativo. Tampoco queremos ignorarlos o pretender que no existen.
Si fuéramos a tomar un baño de sol, no seríamos ingenuos acerca de los peligros del sol. Sabemos que los rayos dañinos pueden quemarnos. Tomaríamos medidas para protegernos, para que pudiéramos disfrutar de los beneficios del sol.
Esa es nuestra tarea en la recuperación.
Esto es lo que una mujer, una profesional de la salud, me dijo: Imagina un filtro que te rodea. Colócalo alrededor de ti, no tan pesado y grueso que no pueda penetrar la luz, ni tan delgado que te expongas al peligro.
Mírate a ti misma protegida por un filtro efectivo.
Asegúrate de que el filtro esté abierto a lo bueno. Por un tiempo, tu filtro era demasiado grueso. No dejaba pasar lo que tú querías. Ahora, cámbialo para que deje entrar lo bueno.
Este es tu filtro para la vida y para el mundo. Míralo. Imagínatelo siempre rodeándote. El te envuelve de amor, de consuelo, de protección. No puede entrar nada perjudicial. Ninguna energía negativa puede penetrar ese filtro.
Vete en paz; vete a salvo; vete, ahora, sabiendo que estás protegida. Ve adonde necesites ir. El mal ha sido bloqueado; se está derramando la buena voluntad. No tienes que trabajar tan duro por protegerte. Puedes relajarte y disfrutar de la vida, confiando en
que estás segura. Vete sin miedo, pues estás envuelta en amor y protección. Y siempre lo estarás.
Hoy me imaginaré envuelta en un escudo que bloquea los rayos negativos y perjudiciales del mundo, pero que está construido de forma que pueda entrar el bien.

Septiembre 25 (Lo primero es lo primero)

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Algunos de nosotros hemos recibido golpes muy fuertes para aprender esta verdad: Con
empleo o sin empleo, con esposa o sin esposa, sencillamente no dejamos de beber mientras antepongamos la dependencia de otras personas a la dependencia de Dios.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 91

Antes de llegar a A.A., siempre tenía pretextos para echarme un trago: “Ella dijo . . .”, “El dijo . . .”, “Me despidieron ayer . . .”, “Hoy conseguí un muy buen trabajo”.

Ninguna área de mi vida estaría bien si volviera a beber.  Mi vida en sobriedad mejorada cada día. Tengo que recordar siempre, no beber, confiar  en dios y mantenerme activo en A.A. ¿Estoy poniendo hoy algo antes de mi sobriedad, antes de Dios o antes de A.A.?

Septiembre 25 (En paz con el pasado)

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Ni Dios puede cambiar el pasado.
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Aferrarse al pasado, ya sea a través de la culpa, de la nostalgia, de la negación o del resentimiento, es un desperdicio de valiosa energía, de energía que se puede usar para transformar el hoy y el mañana.
“Yo solía vivir en mi pasado”, dijo una mujer en recuperación. “O bien estaba tratando de cambiarlo, o estaba dejando que me controlara. Por lo general eran ambas cosas”.
“Constantemente me sentía culpable de cosas que habían sucedido. De cosas que yo había hecho; de cosas que otros me habían hecho a mí, aunque había reparado casi todos los daños, la culpa me embargaba.
De alguna manera, todo era mi culpa. Simplemente, nunca pude dejarlo ir.”
“Me aferré a la ira durante años, diciéndome a mi misma que era justificada. Estaba en negación acerca de muchas cosas. A veces, trataba de olvidarme absolutamente de mi pasado, pero nunca me detuve a analizarlo realmente; mi pasado era como una nube oscura que me perseguía, y del cual no me podía sacudir. Supongo que me asustaba dejarlo ir, que le temía al hoy, que le temía al mañana.”
“He estado en recuperación durante años, y me ha llevado casi los mismos años tener una perspectiva adecuada de mi pasado. Estoy aprendiendo que puedo olvidarlo; necesito curarme de él. Necesito sentir y dejar ir cualquier sentimiento que aún tenga, especialmente la ira.”
“Necesito dejar de culparme a mí misma por los eventos dolorosos que ocurrieron y confiar en que todo ha sucedido de acuerdo con lo programando y que verdaderamente todo está bien. He aprendido a dejar de tener remordimientos, a sentirme agradecida”.
“Cuando pienso en el pasado, le doy gracias a Dios por la curación y el recuerdo. Si ocurre algo que necesite de una reparación, lo hago y termino con ello. He aprendido a ver mi pasado con compasión hacia mi misma, confiando en que mi Poder Superior tenía el control, incluso entonces”.
“Me he curado de algunas de las peores cosas que me pasaron. He hecho las paces conmigo misma acerca de estas cuestiones y he aprendido que curarme de algunas de ellas me ha permitido ayudar a los otros a curarse también. Soy capaz de ver cómo las peores cosas me ayudaron a formar mi carácter y a desarrollar algunas de mis facetas más sutiles.”
“Incluso he llegado a desarrollar gratitud por mis relaciones fracasadas porque ellas me han llevado a ser quien soy y a encontrarme donde me encuentro hoy.”
“Lo que he aprendido ha sido la aceptación, sin culpa, sin ira, sin culpar y sin vergüenza. He tenido incluso que aprender a aceptar los años que pasé sintiéndome culpable, enojada, avergonzada y culpando a los demás.”
Nosotros no podemos controlar el pasado. Pero podemos transformarlo permitiéndonos curarnos de él y aceptándolo con amor a nosotros mismos y a los demás. Lo sé, porque esa mujer soy yo.
Hoy empezaré a sentir gratitud por mi pasado. No puedo cambiar lo que ocurrió, pero puedo transformar el pasado adueñándome de mi poder, ahora, para aceptar, para curarme y para aprender de él.

Septiembre 24 (Vigilancia)

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Hemos visto esta verdad demostrada una y otra vez, “Una vez alcohólico, alcohólico para
siempre”. Comenzando a beber después de un período de sobriedad, al poco tiempo
estamos tan mal como siempre. si estamos haciendo planes para dejar de beber, no debe
haber reserva de ninguna clase, ni ninguna idea oculta de que algún día seremos inmunes al alcohol.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 31

Hoy soy alcohólico. Mañana no seré diferente. Mi alcoholismo vive dentro de mí ahora y por siempre. Nunca debo olvidar lo que soy. con toda seguridad, el alcohol me matará si no reconozco y no tengo presente diariamente mi enfermedad. No estoy jugando un juego en el cual una pérdida es sólo un contratiempo. Estoy tratando con mi enfermedad para la cual no hay curación, solamente la aceptación y la vigilancia diarias.

Septiembre 23 (Yo era una excepción)

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El (Bill W.) me dijo, gentil y simplemente. “¿Crees tú que eres uno de los nuestros'”.
* ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 413

Durante mi vida de bebedor estaba convencido de que yo era una excepción. Creía que yo estaba más allá de los pequeños requisitos y tenía el derecho a estar dispensado. Nunca me di cuenta de que el oscuro contrapeso de mi actitud era la constante sensación de que yo no “pertenecía”. En un principio, en A.A. me identificaba con otros solamente como alcohólico. ¡Qué maravilloso despertar ha sido para mí darme cuenta de que si los seres humanos estaban haciendo lo mejor que podían, también yo lo estaba! Todos los dolores, confusiones y alegrías que ellos sentían no son excepcionales, sino parte de mi vida, como lo son de la vida de cualquiera.

Septiembre 24 (Permitámonos tener necesidades)

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Podemos aceptarnos a nosotros mismos como gente que tiene necesidad, la necesidad de consuelo, de amor, de comprensión, de amistad, de un sano contacto. Necesitamos refuerzo positivo, alguien que nos escuche, alguien que nos dé. No somos débiles por necesitar estas cosas. Estas necesidades nos hacen humanos y sanos.
Satisfacer nuestras necesidades –creer que merecemos satisfacerlas- nos hace felices.
Hay épocas, también, en que además de nuestras necesidades normales, estamos particularmente necesitados. En esas épocas, necesitamos más de lo que podemos dar. Eso también está bien.
Podemos aceptar e incorporar nuestras necesidades y nuestra parte necesitada, a todo nuestro ser. Podemos asumir la responsabilidad por nuestras necesidades. Eso no nos hace débiles o deficientes. Eso no significa que no nos estemos recuperando adecuadamente, ni tampoco significa que seamos dependientes de una manera enfermiza.
Hace gobernables nuestras necesidades y a nuestra parte necesitada.
Nuestras necesidades dejan de controlarnos, y recuperamos el control.
Entonces, nuestras necesidades empiezan a ser satisfechas.
Hoy aceptaré mis necesidades y mi parte necesitada. Creo que merezco satisfacer mis necesidades, y permitiré que eso suceda.

Septiembre 23 (Tolerancia)

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Practica la tolerancia.
Toleramos nuestros arranques, nuestros sentimientos, nuestras reacciones, nuestras peculiaridades, nuestra humanidad. Toleramos nuestros altibajos, nuestra resistencia al cambio, nuestra naturaleza batalladora y a veces difícil.
Toleramos nuestros miedos, nuestros errores, nuestra tendencia natural a escondernos de los problemas y del dolor.
Toleramos nuestra vacilación a acercarnos a la gente, a mostrarnos, ser vulnerables.
Toleramos nuestra necesidad de sentirnos a veces superiores, avergonzados y compartir ocasionalmente el amor como iguales.
Toleramos la forma como progresamos, unos cuantos pasos adelante y dos para atrás.
Toleramos nuestro deseo instintivo de controlar y cómo renuentemente aprendemos a practicar el desapego. Toleramos la forma como decimos que queremos amor, y luego a veces hacemos que se alejen los demás.
Toleramos nuestra tendencia a volvernos obsesivos, a olvidarnos de confiar en Dios y, ocasionalmente, a quedarnos atorados.
Hay algunas cosas que no toleramos. No toleramos conductas abusivas o destructivas en contra de los demás o de nosotros mismos.
Practiquemos una sana, amorosa tolerancia hacia nosotros mismos, dijo un hombre.
Cuando lo hagamos, aprenderemos a tolerar a los demás. Luego, vayamos un paso más allá. Aprendamos que toda la humanidad que estamos tolerando es lo que nos hace bellos a nosotros y a los demás.
Hoy seré tolerante conmigo mismo. A partir de ello, aprenderé a ser adecuadamente tolerante con los demás.

Septiembre 22 (Un “Filón inagotable”)

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Como el demacrado explorador, después de apretarse el cinturón a la barriga vacía, hemos encontrado oro. La alegría que sentimos por la liberación de toda una vida de frustraciones, no tuvo límites. Papá piensa que ha encontrado algo mejor que el oro. Durante algún tiempo puede ser que trate de abrazarse solo al nuevo tesoro. Puede ser que, de momento, no haya visto que apenas ha arañado un filón inagotable, que le dará dividendos solamente si lo trabaja el resto de su vida e insiste en regalar todo el producto.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 119

Cuando yo hablo con un recién llegado a A.A., mi pasado me mira directamente a la cara.
Veo el dolor que hay en esos ojos esperanzados, extiendo mi mano y entonces se produce
el milagro: Yo me alivio. Y cuando llego a tocar esa alma temblorosa, mis problemas se
desvanecen.

Septiembre 21 (Deja ir la urgencia)

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Una cosa a la vez.
Eso es todo lo que tenemos que hacer. No dos cosas
a la vez, sino
una cosa hecha en paz.
Una tarea a la vez. Un sentimiento a la vez. Un día a la vez. Un problema a la vez. Un paso a la vez.
Un placer a la vez.
Relájate. Deja ir la urgencia. Empieza calmadamente ahora. Toma una sola cosa a la vez.
¿Ves cómo todo se arregla?
Hoy haré en paz una sola cosa a la vez. Cuando tenga dudas, haré primero lo primero.