Octubre 2 (Lidiemos con la familia)

 

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2 de Octubre 1968 (Venceremos)

 

Hay muchos caminos para el cuidado de uno mismo con las familias.
Algunas personas eligen cortar el contacto con los familiares durante un tiempo. Otras escogen permanecer en contacto con los familiares y aprender diferentes conductas. Algunos se desconectan por un tiempo y luego regresan lentamente sobre una base diferente.
No hay una manera perfecta de lidiar con nuestros familiares en la recuperación. A cada uno de nosotros le corresponde escoger un camino que se adapte a nosotros y a nuestras necesidades en un momento dado.
La idea que es nueva para nosotros en la recuperación es que podemos elegir. Podemos fijar los límites que necesitemos establecer con los miembros de la familia. Podemos escoger un camino que nos funcione a nosotros, sin sentimientos de culpa ni de obligación, ni con una indebida influencia de cualquier fuente, incluyendo a los profesionales de la recuperación.
Nuestra meta es desapegarnos con amor de los familiares. Nuestra meta es ser capaces de cuidar de nosotros mismos, de amarnos a nosotros mismos y de vivir vidas sanas a pesar de lo que los familiares hagan o no hagan.
Nosotros decidimos qué límites o decisiones son necesarias para hacerlo.
Está bien decirles no a nuestras familias cuando eso es lo que queremos, pero también decirles sí si sentimos que eso es lo correcto. Está bien pedirles un tiempo para estar a
solas y regresar como una persona diferente.
Dios mío, ayúdame a escoger el camino correcto para mí con mi familia. Ayúdame a entender que en este proceso no existe lo correcto ni lo incorrecto. Ayúdame a esforzarme por perdonar y a aprender a desapegarme con amor, siempre que esto sea posible.
Entiendo que esto no implica que tengo que renunciar al cuidado de mí mismo ni a mi la salud por el bien del sistema.

Octubre 1 (Para no dormirme en mis laureles)

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Es fácil descuidarnos en el programa espiritual de acción y dormirnos en nuestros laureles.
Si lo hacemos, estamos buscando dificultades porque el alcohol es un enemigo sutil.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79

Cuando sufro me es fácil mantenerme cerca de los amigos que he encontrado en el
programa. Las soluciones contenidas en los Doce Pasos de A.A. me alivian de ese dolor.
Pero cuando me siento bien y las cosas me van bien, puede que me duerma en mis laureles.
Para decirlo sencillamente, me vuelvo perezoso y me convierto en el problema en lugar de en la solución. Tengo que ponerme en acción, hacer mi inventario: ¿dónde estoy y a dónde voy? Un inventario diario me enseñará lo que tengo que cambiar para recuperar mi equilibrio espiritual. Admitir lo que encuentro dentro de mí, ante Dios y ante otro ser
humano, me mantiene honesto y humilde.