Octubre 6 (Enfrentarnos a nosotros mismos)

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. . . el miedo le previne: “No te atrevas a mirar . . .”
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 52

¡Cuán frecuentemente en mis días de bebedor yo evitaba una tarea sólo porque me parecía muy grande! ¿Es de extrañar entonces que, aun estando sobrio por algún tiempo, actué de la misma manera cuando me enfrento a lo que parece ser un trabajo monumental, tal como hacer sin miedo un minucioso inventario moral de mí mismo? Lo que descubro, después de llegar al otro lado – cuando ya he completado mi inventario – es que la ilusión era más grande que la realidad. El temor de enfrentarme a mí mismo me paralizaba y, hasta que no estuviera dispuesto a poner el lápiz sobre el papel, yo estaba bloqueando mi crecimiento a causa de algo intangible.

Octubre 4 (Una poda necesaria)

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Sabemos que los dolores de la bebida tuvieron que venir antes de la sobriedad, y la
confusión mental antes que la serenidad.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 100
Me gusta mucho pasar el tiempo en mi jardín abonando y podando mis lindas flores. Un día cuando estaba ocupada dando tijeretazos, una vecina se detuvo. Ella comentó, “¡Oh! sus plantas son tan bellas, me parece una lástima tener que cortarlas”. Yo le contesté, “Yo sé cómo te sientes, pero hay que quitar el exceso para que crezcan más fuertes y sanas”. Más tarde pensé que quizá mis plantas sentían dolor, pero Dios y yo sabemos que es parte del plan y yo he visto los resultados. Pronto crecemos todos por medio del dolor. Pido a Dios que me pode cuando es tiempo, para que así pueda crecer.

Octubre 3 (Serenidad después de la tormenta)

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Alguien que sabía de lo que estaba hablando dijo una vez que el dolor era la medida de todo progreso espiritual. Con cuánta sinceridad podemos los A.A. estar de acuerdo con él…
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 100
Cuando me encuentro en la montaña rusa de la confusión emocional, recuerdo que el
crecimiento es frecuentemente doloroso. Mi evolución en el programa de A. A. me ha
enseñado que debo experimentar el cambio que, por doloroso que sea, acabará guiándome del egoísmo a la abnegación. Si he de tener serenidad, tengo que PASAR por la confusión emocional y sus consiguientes resacas, y estar agradecido por el continuo progreso espiritual.