Octubre 9 (Un axioma espiritual)

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Es un axioma espiritual que cada vez que estamos perturbados, no importa cuál sea la causa, hay algo mal en nosotros.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 97

Yo nunca entendí verdaderamente el axioma espiritual del Décimo Paso hasta que tuve la siguiente experiencia. Estaba yo sentado leyendo en mi cuarto, a altas horas de la noche, cuando de pronto oí ladrar a mis perros en el patio de atrás. Mis vecinos se disgustan con esta clase de perturbación, así es que, entre enojado y avergonzado, temiendo la desaprobación de mis vecinos, inmediatamente hice entrar a mis perros. Algunas semanas más tarde se repitió exactamente la misma situación, pero esta vez, debido a que estaba más en paz conmigo mismo, pude aceptar la situación – los perros tiene que ladrar – y calmadamente los hice entrar. Ambos incidentes me enseñaron que cuando una persona experimenta eventos casi idénticos y reacciona de dos maneras diferentes, no es el evento el que tiene la importancia principal, sino la condición espiritual de la persona. Los sentimientos vienen de adentro y no de circunstancias exteriores. Cuando mi condición espiritual es positiva, yo reacciono positivamente.

Octubre 8 (Inventario diario)

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. . . y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 55

Yo estaba empezando a abordar mi nueva vida de sobriedad con un entusiasmo
desacostumbrado. Estaba cultivando nuevos amigos y algunas de mis amistades dañadas se habían comenzado a arreglar. La vida era emocionante e incluso había empezado a
disfrutar mi trabajo, y llegué a ser tan atrevido como para hacer un informe sobre la falta de cuidado apropiado con algunos de nuestros clientes. Un día, un compañero de trabajo me informó que mi jefe estaba verdaderamente disgustado debido a que una queja, sometida pasándole a él por alto, le había causado mucha molestia con sus superiores. Yo sabía que mi informe había creado el problema y empecé a sentirme responsable del problema de mi jefe. Al discutir el asunto, mi compañero trató de convencerme de que no era necesario disculparme, pero pronto empecé a convencerme de que tenía que hacer algo, fueran cuales fueran los resultados. Cuando me dirigí a mi jefe admitiendo mi parte en sus dificultades, él se sorprendió. Pero cosas inesperadas salieron a nuestro encuentro, y mi jefe y yo pudimos acordar una cooperación más directa y eficaz en el futuro.

Octubre 7 (Control diario)

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Continuamos haciendo nuestro inventario personal . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 55

El axioma espiritual mencionado en el Décimo Paso – “cada vez que estamos perturbados, no importa cuál sea la causa, hay algo mal en nosotros” – me dice también que no hay excepciones. Por muy irrazonables que otros me parezcan, yo soy responsable de no reaccionar negativamente. Ocurra lo que ocurra a mi alrededor, yo siempre tengo la prerrogativa y la responsabilidad de decidir lo que ocurre dentro de mí. YO soy el creador de mi propia realidad.
Cuando hago mi inventario diario, sé que debo dejar de juzgar a otros. Si juzgo a otros,
probablemente estoy juzgándome a mí mismo. Quien más me fastidia, es mi mejor maestro.
Tengo mucho que aprender de él o de ella y, en mi corazón, yo debo agradecérselo.

Octubre 9 (Autorevelación)

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Aprender a revelar gentilmente quiénes somos es como nos abrimos al amor y a la intimidad en nuestras relaciones.
Muchos de nosotros nos hemos ocultado detrás de una concha protectora, una cubierta que impide que los otros nos vean o nos lastimen. No queremos ser tan vulnerables. No queremos exponer nuestros pensamientos, sentimientos, miedos, debilidades y a veces
nuestros puntos fuertes, ante los demás.
No queremos que los demás vean cómo somos realmente.
Puede darnos miedo que puedan juzgarnos, alejarse o no caerles bien.
Podemos no estar seguros de que está bien que seamos como somos o de cómo deberíamos exactamente revelarnos ante los demás.
Ser vulnerable puede ser atemorizador, especialmente si hemos vivido con gente que ha abusado de nosotros, que nos ha maltratado, manipulado, o que no nos apreció.
Poco a poco, aprendemos a correr el riesgo de revelarnos.
Le enseñamos a los demás la persona real que hay dentro de nosotros. Seleccionamos gente segura y empezamos a revelarle pedazos y pedacitos de nosotros mismos.
A veces, por miedo, podemos retener algo, pensando que eso ayudará a la relación o ayudará a los demás a que les caigamos mejor. Esa es una ilusión. Retener lo que somos no nos ayuda a nosotros, ni a la otra persona, ni a la relación. Retenerse es una conducta
contraproducente. Para que existan una verdadera intimidad y cercanía, para que nos amemos a nosotros mismos y estemos contentos en una relación, necesitamos revelar cómo somos.
Eso no significa que se lo digamos todo de una vez a todo el mundo.
Esa también puede ser una conducta contraproducente. Podemos aprender a confiar en nosotros mismos acerca de a quién decirle, cuándo decírselo, en dónde decírselo y cuánto decirle.
Confiar en que la gente nos amará y le caeremos bien si somos exactamente quiénes somos puede ser atemorizante. Pero es la única manera como podemos lograr lo que queremos en las relaciones. Dejar ir nuestra necesidad de controlar a los demás –sus opiniones, sus sentimientos acerca de nosotros, o el curso de la relación – es la clave.
Suavemente, como una flor, podemos aprender a abrirnos. Al igual que una flor, lo haremos cuando brille el sol y esté tibio.
Hoy empezaré a tomar el riesgo de revelar quién soy a alguien que sienta que es seguro. Dejaré ir algunas de mis artimañas protectoras y me arriesgaré a ser vulnerable, aunque se me haya enseñado a actuar en otra forma. Revelaré cómo soy de manera que refleje autorresponsabilidad, amor a mí mismo, en forma directa, honestamente. Dios mío, ayúdame a dejar ir mis miedos acerca de revelarle a la gente cómo soy. Ayúdame a aceptar quién soy y a dejar ir mi necesidad de ser quien la gente quiere que sea.

Octubre 8 (Aprender a esperar)

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He empezado a darme cuenta de que esperar es un arte, que al esperar se logran cosas. Esperar puede ser algo muy, muy poderoso.
El tiempo es una cosa valiosa. Si puedes esperar dos años, a veces puedes lograr algo que no podrías lograr hoy, por duro que trabajaras, por mucho dinero que lanzaras al aire,
por muchas veces que te golpearas la cabeza contra la pared….
The Courage to Change por Dennis Wholey
(El valor para cambiar)
La gente que tiene más éxito al vivir y al amar es aquélla que aprende a esperar exitosamente. No mucha gente disfruta el esperar o el aprender la paciencia. Y no obstante, el esperar puede ser una herramienta poderosa que nos ayudará a lograr mucho bien.
No siempre podemos tener lo que queremos cuando lo queremos. Por diferentes razones, lo que queremos hacer, tener, ser o lograr no está a nuestra disposición ahora mismo. Pero hay cosas que no podríamos hacer ni tener hoy, no importa lo que sea, pero que sí podemos tener en el futuro. Hoy, nos volveríamos locos tratando de lograr lo que vendrá de un modo fácil y natural más tarde.
Podemos confiar en que todo está programado. El tiempo de espera no es tiempo desperdiciado. Algo se está trabajando, en nosotros, en alguien más, en el universo.
No tenemos por qué poner en suspenso nuestra vida mientras esperamos. Podemos dirigir nuestra atención a cualquier otro lado, practicar la aceptación y la gratitud en el ínterin, confiar en que tenemos una vida que vivir mientras esperamos, y luego, nos dedicamos a vivirla.
Lidia con tus frustraciones y tu impaciencia, pero aprende a esperar. El viejo dicho: “No siempre puedes tener lo que quieres” no es completamente cierto. A menudo, en la vida, podemos tener lo que queremos, especialmente los anhelos de nuestro corazón si podemos aprender a esperar.
Hoy, estoy dispuesto a aprender el arte de la paciencia. Si me estoy sintiendo impotente porque estoy esperando a que suceda algo y no tengo el control del tiempo, me concentraré en el poder que está a mi disposición al aprender a esperar.

Octubre 7 (Deja ir la candidez)

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Podemos ser gente amorosa, confiada y, aun así, no permitir que se nos use o se abuse de nosotros. No tenemos por qué dejar que la gente nos haga lo que le venga en gana. ¡No todas las peticiones son legítimas! ¡No todas las peticiones requieren un sí!.
La vida podrá probarnos. La gente podrá buscar nuestros puntos flacos. Nosotros podremos ver un común denominador en los límites que están siendo probados en nuestra vida. Si tenemos un punto débil en un área, podemos descubrir que somos probados repetidamente en esa área por familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos. La vida, la gente, nuestro Poder Superior y el universo pueden estar tratando de enseñarnos algo específico.
Cuando aprendamos esa lección, encontraremos que disminuyen los problemas en esa área. Se ha fijado el límite, se ha adueñado uno del poder. Por ahora se ha aprendido la lección. Quizá necesitemos estar enojados durante un rato con gente que ha presionado nuestra tolerancia más allá de los límites. Eso está bien.
Pronto podremos dejar ir la ira y cambiarla por gratitud. Esta gente ha estado allí para ayudarnos a aprender acerca de lo que no queremos, de lo que no toleraremos, y cómo adueñarnos de nuestro poder.
Le podemos agradecer lo que hemos aprendido.
¿Cuánto estamos dispuestos a tolerar? ¿Qué lejos dejaremos llegar a los demás con nosotros? ¿Cuánto menospreciaremos nuestra ira y nuestra intuición? ¿Dónde están nuestros límites? ¿Tenemos algún límite? Si no es así, estamos en problemas.
Hay tiempos de no confiar en los demás, sino confiar en nosotros mismos y fijar límites a quienes nos rodean.
Hoy estaré abierto a una nueva conciencia acerca de las áreas en las cuales necesito límites más sanos. Abandonaré mi ingenua suposición de que la otra persona siempre tiene la razón. Cambiaré ese punto de vista por el de confiar en mí mismo, escucharme a mí mismo y el de tener y fijar límites sanos.