Octubre 12 (Refrenar la precipitación)

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Cuando hablamos o actuamos impulsivamente o a la ligera, la capacidad para ser
imparciales y tolerantes y se evapora en el acto.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 98

Ser imparcial y tolerante es una meta hacia la que tengo que trabajar diariamente. Le pido a Dios, como yo lo concibo a El, que me ayude a ser cariñoso y tolerante con mis seres queridos y con aquellos con quienes estoy en estrecho contacto. Pido orientación para refrenar mi lenguaje cuando estoy agitado, y hago una pausa para reflexionar sobre los trastornos emocionales que mis palabras puedan causar, no solamente a otros sino también a mí. La oración, la meditación y los inventarios son la clave del pensamiento sano y de la acción positiva para mí.

Octubre 11 (Autodisciplina)

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Nuestro primer objetivo será el desarrollo de la autodisciplina.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 98

Conducir mi coche a mi trabajo me da la oportunidad de autoexaminarme. Un día, mientras hacía este viaje, empecé a revisar mi progreso en sobriedad, y no me gustó mucho lo que vi.
Esperaba que a medida que el día progresaba, yo olvidaría esos pensamientos molestos,
pero según se sucedían los desengaños, mi descontento solamente crecía y las presiones
internas seguían aumentando.
Me retiré a una mesa aislada en el salón de recreo y me pregunté a mí mismo cómo podía sacar el mejor provecho del resto del día. Cuando las cosas iban mal en el pasado,
instintivamente yo quería combatirlas. Pero durante el corto tiempo que había estado
tratando de vivir el programa de A.A., aprendí a retroceder un paso  y mirarme a mí mismo.
Reconocí que, aunque yo no era la persona que quería ser, ya no reaccionaba como hacía
antes. Aquellos viejos moldes de comportamiento solamente trajeron dolor y tristeza para mí y para otros. Regresé a mi puesto de trabajo, resuelto a hacer de este día un día
productivo, agradeciéndole a Dios la oportunidad de hacer progresos ese día.

Octubre 10 (Componerme a mí, no a tí)

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Si alguien nos lastima y nos enfadamos, también estamos equivocados.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p 97

¡Qué liberación sentí yo cuando se me llamó la atención sobre esta cita! De pronto vi que yo podía hacer algo por mi ira, podía componerme a mí mismo, en lugar de tratar de componerlos a ellos. Creo que no hay excepciones a este axioma. Cuando estoy enojado, mi ira está siempre centrada en mí mismo. Tengo que seguir recordándome a mí mismo que soy humano, que estoy haciendo lo mejor que puedo, aun cuando lo mejor sea algunas veces muy poco. Así es que le pido a Dios que haga desaparecer mi ira y verdaderamente me ponga en libertad.

Octubre 12 (Seamos amables con nosotros mismos en épocas penosas)

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El proceso de adaptarse al cambio y a la pérdida consume energía. La pena nos drena, a veces nos deja exhaustos. Algunas personas necesitan “meterse en su capullo para transformarse”, según las palabras de Pat Carness, mientras atraviesan el proceso de pena.
Nos sentimos más cansados de lo común. Nuestra capacidad para funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede reducirse temporalmente. Quizá queramos escondernos en la seguridad de nuestro dormitorio.
La pena es gruesa. Nos puede acabar.
Esta bien ser gentiles con nosotros mismos cuando estemos atravesando cambios y el proceso de pena. Queremos mantener las disciplinas de la recuperación, pero podemos ser compasivos con nosotros mismos. No tenemos por qué esperar más de nosotros mismos de lo que podemos dar durante estas épocas. Ni siquiera tenemos por qué esperar tanto de nosotros mismos como esperaríamos normal y razonablemente.
Podemos necesitar más descanso, más sueño, más comodidad. Podemos estar más necesitados y tener menos que dar. Está bien aceptarnos a nosotros, y a nuestras necesidades que han cambiado, en épocas de pena, de estrés y de cambio.
Esta bien que nos permitamos meternos en nuestro capullo durante las épocas de transformación. Podemos someternos al proceso y confiar en que una nueva, emocionante energía se está creando dentro de nosotros.
Antes de que pase mucho tiempo, nos saldrán las alas y volaremos.
Dios mío, ayúdame a aceptar mis necesidades que han cambiado en las épocas de pena, de cambio y de perdida.

Octubre 11 (Recuperación)

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Qué fácil es culpar a los demás de nuestros problemas. “Mira lo que él está haciendo” “Mira cuanto he esperado” “¿Por qué ella no me llama?” “Si tan solo él cambiara, yo sería feliz”.
Con frecuencia, nuestras acusaciones son justificadas.
Probablemente nos sentimos dolidos y frustrados. En esos momentos podemos empezar a creer que la solución a nuestro dolor y frustración está en que la otra persona haga lo que queremos o que las cosas resulten como lo deseamos. Pero estas ilusiones autoderrotistas colocan el poder y el control de nuestra vida en manos de otras personas. A esto le llamamos codependencia.
La solución válida a nuestro dolor y frustración, es reconocer nuestros propios  sentimientos. Sentimos la ira, la pena; luego dejamos ir nuestros sentimientos y encontramos la paz, en nuestro interior. Sabemos que nuestra felicidad no la controla otra persona, aunque nos hayamos convencido de ello. A esto le llamamos aceptación.
Después decidimos que aunque nos gustaría que nuestra situación fuera diferente, tal vez nuestra vida esté transcurriendo de esta manera por alguna razón. Quizá esté en juego un propósito y un plan superiores, uno mejor que el que nosotros podríamos haber
orquestado. A esto le llamamos fe.
Después decidimos lo que necesitamos hacer, qué está dentro de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. A eso se le llama recuperación.
Es fácil señalar con nuestro dedo a otra persona, pero es más recompensante señalar suavemente con él hacia nosotros mismos.
Hoy viviré con mi dolor y frustración, lidiando con mis propios sentimientos.

Octubre 10 (Los beneficios de las relaciones destructivas)

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A veces nos ayuda entender que podemos estar recibiendo algún beneficio de las relaciones que nos causan dolor.
La relación puede estar alimentando nuestra impotencia o nuestro papel de mártires.
Tal vez, la relación alimente nuestra necesidad de que nos necesiten, que aumente nuestra autoestima al permitirnos sentir en control o moralmente superiores a la otra persona.
Algunos de nosotros nos sentimos aliviados de la responsabilidad económica o de otro tipo de responsabilidades permaneciendo en una relación en particular.
“Mi padre abusó sexualmente de mí cuando era niña”, dijo una mujer.
“Me pasé los siguientes veinte años chantajeándolo emocionalmente y económicamente por ello. Podía obtener dinero de él cada vez que quería y nunca tuve que asumir la responsabilidad económica de mí misma”.
Darnos cuenta de que podemos haber obtenido alguna forma de pago codependiente de una relación no es motivo de vergüenza. Significa que estamos buscando en nuestro interior los obstáculos que pueden estar deteniendo nuestro crecimiento.
Podemos asumir la responsabilidad por la parte que podemos haber jugado para mantenernos victimados. Cuando estemos dispuestos a ver honestamente y sin miedo ese pago y a dejarlo ir, encontraremos la curación que hemos estado buscando.
También estaremos listos, entonces, para recibir el pago positivo, sano, que nos pueden dar las relaciones, los beneficios que realmente queremos y necesitamos.
Hoy estaré abierto a ver los beneficios que pueda haber recibido por permanecer en relaciones enfermizas o por haber mantenido en funcionamiento sistemas destructivos. Me dispondré a dejar ir mi necesidad de permanecer en sistemas enfermizos; estoy listo para enfrentarme a mí mismo.