Octubre 22 (Verdadera Tolerancia)

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Por último, empezamos a ver que todas las personas, incluyéndonos a nosotros, estamos en algún grado enfermos emocionalmente así como también frecuentemente equivocados. Nos acercamos a la verdadera tolerancia y vemos lo que significa el amor real a nuestros semejantes.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 99

 

Se me ocurrió la idea de que, en cierto grado, toda la gente está emocionalmente enferma.
¿Cómo no lo habíamos de estar? ¿Quién entre nosotros es perfecto espiritualmente?
¿Quién entre nosotros es físicamente perfecto? ¿Cómo podría cualquiera de nosotros ser
emocionalmente perfecto? Por lo tanto, ¿qué otra cosa podríamos hacer sino soportarnos
los unos a los otros y tratarnos como nos gustaría ser tratados en circunstancias similares.
Eso es realmente el amor.

Octubre 21 (Nada crece en la oscuridad)

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Deseamos que florezca y crezca lo bueno que hay en todos nosotros, aun en el peor de nosotros.
COMO LO VE BILL, p. 10

Con la autodisciplina y la conciencia adquiridas con la práctica del Paso diez, empecé a
conocer las recompensas de la sobriedad – no como una mera abstinencia del alcohol, sino como una recuperación en todos los aspectos de mi vida.
Yo renuevo la esperanza, regenero la fe y recobro la dignidad y el respeto de mí mismo.
Descubro la palabra “y” en la frase “y cuando nos equivocábamos lo admitíamos prontamente”.
Con la seguridad tranquilizadora de que ya no estoy siempre equivocado, puedo aceptarme como soy, con un nuevo entendimiento de los milagros de la sobriedad y la serenidad.

Octubre 22 (Aférrate a lo tuyo)

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Confía en ti mismo. Confía en lo que sabes.
A veces es difícil ampararnos en nuestra propia verdad y confiar en lo que sabemos, especialmente cuando otros tratan de convencernos de lo contrario.
En estos casos, los demás pueden estar lidiando con cuestiones de culpa y de vergüenza. Ellos pueden tener su propio programa. Pueden estar inmersos en la negación. Les gustaría que creyéramos que no sabemos lo que sabemos; les gustaría que no confiáramos en nosotros mismos; preferirían involucrarnos en sus tonterías.
No tenemos por qué dejar que los otros nos confisquen nuestra verdad o nuestro poder. Eso es codependencia.
Creer mentiras es peligroso. Cuando dejamos de confiar en nuestra verdad, cuando reprimimos nuestros instintos, cuando nos decimos a nosotros mismos que algo debe andar mal con nosotros por sentir lo que sentimos o por creer lo que creemos, le damos un golpe mortal a nuestro yo y a nuestra salud mental.
Cuando menospreciamos esa importante parte nuestra que sabe cuál es la verdad, nos desconectamos de nuestro centro. Nos sentimos locos.
Nos metemos en la vergüenza, en el miedo, en la confusión. Perdemos el rumbo cuando le permitimos a alguien que nos quite el tapete sobre el que estamos parados.
Esto no significa que nunca estemos equivocados. Pero no siempre estamos equivocados.
Sé abierto. Pósate en tu verdad. Confía en lo que sabes y rehúsate a aceptar la negación, las tonterías, las intimidaciones o la coerción que quisieran sacarte de tu rumbo.
Pide que se te muestre la verdad, clara, no que te la muestre lapersona que está tratando de manipularte o de convencerte, sino tú mismo, tu Poder Superior y el universo.
Hoy confiaré en mi verdad, en mis instintos y en mi capacidad para asentarme en la realidad. No permitiré que me dominen las intimidaciones, la manipulación, los juegos, la deshonestidad o la gente que tiene problemas peculiares.

Octubre 21 (Responsabilidad económica)

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“Cuando empecé la recuperación de mi dependencia química, tuve que enfrentarme a mis líos de dinero sobria y fría como una piedra, y realmente tenía un buen lío”, dijo una mujer.
“Al principio no era capaz de ganar mucho, y era importante para mí reparar daños. Tenía cuentas vencidas de años anteriores. Necesitaba tratar de estar al día en los pagos de mis cuentas nuevas. Tenía mucho más dinero antes de volverme sobria. Pero a su tiempo, lenta, gradualmente, mi situación económica se despejó. Restauré mi crédito. Tenía una cuenta de cheques. Tenía un poco de dinero en el banco”
“Luego me casé con un alcohólico y empecé a enterarme de mi codependencia, por el camino difícil. Me perdí a mí misma, mis sentimientos, mi cordura y todo el progreso que había logrado en mis asuntos financieros. Mi esposo y yo abrimos una cuenta de cheques
juntos y él se sobregiró con los cheques hasta que perdí el derecho a tener una cuenta de cheques. Le permití que hiciera cargos y cargos en mi tarjeta de crédito hasta que me la echó por tierra.”
“Pedíamos uno y otro préstamo para mantener a flote nuestro barco que se hundía, y le pedimos mucho dinero prestado a mis padres”, dijo ella. Para la época en que empecé mi recuperación de la codependencia, estaba enfrentando otra vez un verdadero lío financiero. Estaba furiosa, pero ya no importaba quién había hecho qué cosa. Tenía algunos asuntos financieros serios que enfrentar si es que esa parte de mi vida alguna vez iba a volverse gobernable de nuevo.”
“Lentamente –muy lentamente- empecé a salir de mi lío. ¡Parecía imposible! Ni siquiera quería enfrentarlo, me sentía tan abrumada y desesperanzada. Pero lo hice. Y cada día hice lo mejor que pude para ser responsable de mí misma.”
“Una decisión que tomé fue separarme y protegerme financieramente de mi esposo, lo mejor que pude, antes y después de divorciarnos. La otra decisión que tomé fue afrontar los aspectos financieros de mi vida y empezar a reconstruirlos”.
“Fue difícil. Debíamos cincuenta mil dólares y mi capacidad para obtener ingresos había disminuido dramáticamente. Estaba en proceso de pena; mi autoestima estaba baja todo el tiempo; mi energía también lo estaba. No sabía cómo alguna vez podría desenmarañarme de esa pesadilla. Pero así sucedió. Lenta, gradualmente, con la ayuda de un Poder Superior, sobrevino la gobernabilidad y remplazó al caos.”
“Empecé por no gastar más de lo que ganaba. Le pagué a algunos deudores, poco a poco. Dejé ir lo que no podía hacer y me concentré en lo que sí podía.”
“Ahora han pasado ocho años. Estoy libre de deudas, lo cual nunca imaginé posible. Estoy viviendo cómodamente, con dinero en el banco.
Mi crédito ha sido restaurado de nuevo y tengo la intención de mantenerlo así.”
“No estoy dispuesta a perder otra vez mi salud y seguridad financieras, por amor o por alcoholismo. Con la ayuda de Dios y de los Doce Pasos, no tendré que hacerlo”
Un día a la vez podemos ser restaurados en la recuperación, mental, emocional, espiritual, física y económicamente.
Las cosas pueden empeorar antes de mejorar, porque por fin estamos afrontando la realidad en vez de estarla esquivando. Pero una vez que tomamos la decisión de asumir nuestra propia responsabilidad económica, ya estamos en camino.
Dios mío, ayúdame a recordar que lo que parece hoy sin esperanza, a menudo se puede resolver mañana, aunque no podamos ver la solución.
Si he permitido que los problemas de otros me dañen económicamente, ayúdame a reparar y a restaurar mis límites acerca del dinero, y de lo que estoy dispuesto a perder.
Ayúdame a entender que no tengo por qué permitir la irresponsabilidad económica de nadie, ni que su adicción, enfermedad o problemas me dañen financieramente. Ayúdame a seguir con mi vida a pesar de mis actuales circunstancias económicas, confiando en que si estoy dispuesto a reparar daños y a ser responsable, las cosas se resolverán.