Noviembre 30 (Protección para todos)

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A nivel personal, el anonimato les da protección a alcohólicos, una salvaguarda a menudo de especial importancia para el recién llegado. A nivel de prensa, TV, radio y cine, el anonimato hace destacar la igualdad dentro de la
Comunidad de todos los miembros, refrendando a las personas que pudieran explotar su afiliación A.A. para ganar fama, poder o provecho personal.
COMPRENDIENDO EL ANONIMATO, p.3La atracción es la fuerza principal de la Comunidad de A.A. El milagro de la continua
sobriedad de alcohólicos dentro de A.A. confirma este hecho todos los días. Sería
perjudicial si la Comunidad se promocionara a sí misma, anunciando por medio de la radio y la televisión la sobriedad de conocidas personalidades públicas que sean miembros de A.A.
Si estas personalidades tuvieran recaídas, el público de afuera creería que nuestro
movimiento no es fuerte y podrían poner en duda la veracidad del milagro del siglo.
Alcohólicos anónimos no es anónimo, pero sus miembros sí deben serlo.

Noviembre 29 (Guardianes activos)

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Para nosotros, sin embargo, representa algo más que una sana política de relaciones con el público. Es algo más que la negación del envanecimiento personal. Esa Tradición nos recuerda en forma práctica y constante que las ambiciones personales no tienen lugar en A.A. Mediante esa Tradición, cada miembro es guardián de nuestra Sociedad.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 192

El concepto básico de la humildad está expresado en la Undécima Tradición: me permite
participar completamente en el programa de una manera sencilla, pero no obstante
profunda; llena mi necesidad de ser una parte integral de un todo muy significativo. La
humildad me acerca al verdadero espíritu de unión y unidad, sin el cual yo no podría
mantenerme sobrio. Al recordar que cada miembro es un ejemplo de sobriedad, cada uno viviendo la Undécima Tradición, yo puedo experimentar la libertad porque cada uno de nosotros es anónimo.

Noviembre 30 (Desapego)

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Un día, mi hijo trajo a casa a vivir con nosotros a un hámster. Lo pusimos en una jaula. Poco tiempo después, el hámster escapó.
Durante los siguientes seis meses, el animal corría asustado y salvaje por toda la casa. Y lo mismo nosotros para atraparlo.
“Ahí está. ¡Agárralo!”, gritábamos cada vez que alguien veía al hámster. Mi hijo o yo dejábamos lo que estuviéramos haciendo, corríamos por toda la casa y nos lanzábamos sobre el animal con la esperanza de atraparlo.
Me preocupaba por él, aunque no lo viéramos. “Esto no esta bien”, pensaba. “No puedo tener a un hámster corriendo suelto por la casa.
Tenemos que atraparlo. Tenemos que hacer algo”.
Un pequeño animal del tamaño de un ratón tenía en agitación toda la casa.
Un día, mientras estaba sentada en la sala, vi al animal correr por el pasillo. En estado de frenesí, empecé a abalanzarme sobre él, como generalmente lo hacía, y luego me detuve.
No, me dije. Estoy harta. Si ese animal quiere vivir en los rincones y escondrijos de esta casa, voy a dejar que lo haga. Estoy harta de preocuparme por él .Estoy harta de perseguirlo. Esta es una circunstancia irregular, pero así es justamente como va a tener que ser.
Dejé que el hámster corriera sin que yo reaccionara. Me sentía un poquito incómoda con mi nueva reacción -no reaccionar-, pero me ceñí a ella de todas maneras.
Me sentí más a gusto con mi nueva reacción, no reaccionar. Al poco tiempo, estaba perfectamente en paz con la situación. Había dejado de pelear con el hámster. Una tarde, unas cuantas semanas después de que empecé a practicar mi nueva actitud, el hámster
corrió cerca de mí, como lo había hecho tantas veces y apenas lo mire. El animal se paró en seco, volteó y me miró. Empecé a abalanzarme sobre él. Él empezó a correr. Me relajé.
“Muy bien”, dije. “Haz lo que quieras”. Y lo decía en serio. Una hora después, el hámster vino, se paró junto a mí y esperó.
Gentilmente lo levanté y lo coloqué en su jaula, donde ha vivido feliz desde entonces. ¿La moraleja de la historia?
No te balances sobre el hámster. El ya está asustado, y tratar de atraparlo lo único que logra es asustarlo más y a nosotros nos vuelve locos. El desapego funciona.
Hoy me sentiré a gusto con mi nueva reacción de no reaccionar. Me sentiré en paz.

Noviembre 29 (Paso doce)

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El Paso Doce dice que habiendo obtenido un despertar espiritual, tratemos de llevar este mensaje a los demás. Nuestro mensaje es de esperanza, de amor, de consuelo, de salud, un modo de vida mejor, que funciona.
¿Cómo lo llevamos? No rescatando. No controlando. No obsesionándonos. No volviéndonos evangelistas de la causa de la recuperación. Llevamos este mensaje de maneras pequeñas, sutiles pero poderosas. Hacemos nuestro propio trabajo de recuperación y nos convertimos en una demostración viviente de esperanza, de amor a sí mismo, de consuelo y de salud. Estas calladas conductas pueden ser un poderoso mensaje.
Invitar, no ordenar ni exigir a alguien a que acuda a una reunión es una manera poderosa de llevar el mensaje.
Asistir a nuestras reuniones y compartir con los demás cómo nos funciona a nosotros la recuperación es una forma poderosa de llevar el mensaje. Con frecuencia, nos descubrimos a nosotros mismos llevando el mensaje en forma más efectiva que cuando nos disponemos a reformar, a convencer o a obligar a alguien a que entre en recuperación.
Cuidar como nanas a los demás y controlar no son formas de llevar el mensaje. Lo único que acarrean esas conductas es codependencia.
Y empero, la forma más poderosa de ayuda a los demás consiste en ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo y somos honestos y abiertos acerca de ello impactamos más a los demás que con nuestro gesto “ayudador”, más bien intencionado. No podemos cambiar a los demás, pero cuando nos cambiamos nosotros mismos, podemos terminar cambiando al mundo.
Hoy me esforzaré en llevar el mensaje de maneras que funcionen. Dejaré ir mi necesidad de “ayudar” a la gente. En vez de ello, me concentraré en ayudarme y cambiarme a mí mismo. Si me viene una oportunidad para compartir mi recuperación con alguien, lo haré tranquilamente. Dios mío, ayúdame a demostrarle a los demás consuelo, fuerza y esperanza. Podré ser un canal para ayudar a los demás cuando esté listo. Esto no tengo que forzarlo; ocurrirá de manera natural.

 

Noviembre 28 (Atracción, no promoción)

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Después de pasar por muchos períodos de dolorosa experiencia hemos resuelto ya lo que esa política debe ser. Es todo lo contrario de la costumbre corriente en cuanto a promoción. Descubrimos que teníamos que depender del principio de la atracción como contrario al de la promoción.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 189

Cuando bebía yo reaccionaba con ira, autoconmiseración y desafío en contra de cualquiera que quisiera cambiarme. Todo lo que yo quería entonces era ser aceptado por otro ser humano simplemente por lo que yo era y, curiosamente, eso es lo que he encontrado en A.A. Me convertí en el guardián de este concepto de atracción, que es el principio de las relaciones públicas de nuestra Comunidad. Por la atracción puedo alcanzar mejor al alcohólico que aún sufre.
Doy gracias a Dios por haberme dado la atracción de un bien planeado y establecido
programa de Pasos y Tradiciones. Por la humildad y el apoyo de mis compañeros,
miembros sobrios, yo he podido practicar la manera de vivir A.A. por medio de la atracción y no de la promoción.

Noviembre 27 (El poder de la atracción)

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En un principio, la prensa no podía comprender nuestros motivos para rechazar toda publicidad personal. Se mostraban sinceramente desconcertados ante nuestra insistencia por conservar el anonimato. Pero al fin vieron la luz. Se encontraron con algo inusitado en este mundo: una sociedad que alegaba querer darle publicidad a sus principios y a sus obras, pero no a sus miembros individuales. Esa actitud nuestra los llenó de placer. Desde entonces, esos amigos han escrito crónicas sobre A.A. con un entusiasmo que no sería capaz el más fogoso de nuestros miembros.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 190-191

Para mi supervivencia y para la de la Comunidad, es esencial que yo no use a A.A. para
hacerme el centro de atención. El anonimato es para mí una manera de practicar la
humildad. Ya que el orgullo es uno de mis defectos más peligrosos, practicar la humildad es una de las mejores maneras de superarlo. La Comunidad de A.A. gana reconocimiento
mundial por sus diversos métodos de hacer públicos sus principios y su trabajo, no porque sus miembros individualmente hagan publicidad de sí mismos. La atracción creada por mi cambio de actitudes y mi altruismo, contribuyen mucho más al bienestar de A.A. que la promoción personal.

Noviembre 28 (De vuelta a los pasos)

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Regresa a los Pasos. Vuelve a un Paso.
Cuando no sepamos qué hacer a continuación, cuando nos sintamos confundidos, inquietos, perturbados, en las últimas, abrumados, completamente involuntariosos, llenos de rabia o de desesperación,
volvamos a los Pasos.
No importa qué situación estemos enfrentando, trabajar un Paso nos ayudará. Concéntrate en uno, confía en tus instintos y trabájalo.
¿Qué significa trabajar un Paso? Piensa en ello. Medita sobre ello.
En vez de concentrarte en la confusión, en los problemas o en las situación que provoca tu desesperación o tu rabia, concéntrate en el Paso.
Piensa en cómo se podría aplicar ese Paso. Cíñete a él. Aférrate a él con tantas ganas como nos aferramos a nuestra confusión o al problema.
Los Pasos son una solución. Funcionan. Podemos confiar en que funcionan.
Podemos confiar en el lugar a donde los Pasos nos conducirán.
Cuando no sepamos qué paso dar después, tomemos uno de los Doce.
Hoy me concentraré en usar los Doce Pasos para resolver problemas y para mantenerme en equilibrio y en armonía. Trabajaré un paso al máximo de mi capacidad. Aprenderé a confiar en los Pasos y me apoyaré en ellos en vez de en mis conductas protectoras, codependientes.

Noviembre 27 (Podemos confiar en nosotros mismos)

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Para muchos de nosotros, la cuestión no es si podemos o no confiar de nuevo en otra persona; es si podemos o no volver a confiar en nuestro propio juicio.
“El último error que cometí casi me cuesta mi cordura”, dijo una mujer en recuperación que se casó con un adicto sexual. “No me puedo dar el lujo de cometer otro error como ése.”
Muchos de nosotros hemos confiado en gente que siguió engañándonos, abusando de nosotros, manipulándonos o explotándonos de alguna otra manera porque confiamos en ella. Podemos haber encontrado a esa gente encantadora, amable, decente. Puede haber habido una vocecita que dijera, “No, algo está mal”. O podemos habernos sentido a gusto
confiando en esa persona, y en estado de shock cuando descubrimos que nuestros instintos estaban equivocados.
El asunto entonces puede reverberar en nuestra vida durante años.
Nuestra confianza en los demás puede haberse sacudido, pero nuestra confianza en nosotros mismos puede haberse destrozado aún más.
¿Cómo algo puede sentirse tan correcto, fluir tan bien y ser un error tan total? Podemos preguntarnos, ¿cómo podré volver a confiar en mi proceso de selección cuando me demostró ser tan defectuoso?
Podemos no tener nunca la respuesta. Yo creo que necesité cometer ciertos “errores” para aprender lecciones de crítica importancia que no estoy segura que hubiera aprendido de alguna otra manera. No podemos dejar que nuestro pasado interfiera con nuestra capacidad para confiar en nosotros mismos. No podemos darnos el lujo de funcionar con miedo.
Si siempre estamos tomando la decisión equivocada en los negocios o en el amor, puede ser que necesitemos aprender porqué insistimos en derrotarnos a nosotros mismos.
Pero la mayoría de nosotros mejora. Aprendemos. Crecemos a partir de nuestros errores. Lentamente, por incrementos, mejoran nuestras relaciones. Mejoran nuestras alternativas de trabajo. Mejoran nuestras decisiones acerca de cómo manejar situacio
nes con los amigos o con los hijos. Nos beneficiamos de nuestros errores. Nos beneficiamos de nuestro pasado. Y si hemos cometido errores, tuvimos necesidad de cometerlos para aprender en el camino.
Hoy dejaré ir mis miedos acerca de confiar en mí mismo porque he cometido errores en el pasado. Comprendo que estos miedos sólo sirven para deteriorar mi buen juicio hoy. Le daré validez a mi pasado, e incluso a mis errores, aceptándolos y sintiendo gratitud por todo ello. Me esforzaré en ver lo que he ganado de mis errores. Trataré también de ver mis buenas decisiones. Tendré puesta la mirada vigilante sobre el progreso general en mi vida.

Noviembre 26 (Los peligros de la publicidad)

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La gente que simboliza causas e ideas llenas una profunda necesidad humana. Los A.A. no dudamos eso, pero tenemos que convenir en que estar ante los ojos del público es peligroso, especialmente para nosotros.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 139

Como alcohólico recuperado tengo que hacer un esfuerzo para poner en práctica los
principios del programa de A.A., que están basados en honestidad. verdad y humildad.
Cuando bebía, estaba constantemente tratando de ser el centro de atención. Ahora que
estoy consciente de mis errores y de mi antigua falta de integridad, no sería honesto que
buscara el prestigio, aun por el justificable propósito de promover el programa de A.A. de recuperación. ¿No es mucho más valiosa la publicidad engendrada por la Comunidad de A.A. y los milagros que produce? ¿Por qué no dejar que la gente alrededor nuestro aprecien por ellos mismos los cambios que A.A. ha causado en nosotros? Esto será una mejor recomendación para la Comunidad que cualquiera que yo pueda hacer.

Noviembre 26 (Dejemos ir la autocrítica)

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¡Miren qué lejos hemos llegado!
Está bien concentrarnos en la tarea que sigue, en lo que falta por hacer. También es importante detenernos y sentirnos complacidos por lo que ya hemos terminado.
Si, puede parecer que el cambio ha sido lento. A veces, el tiempo es agotador. Sí, hemos dado pasos hacia atrás. Pero estamos justo donde se supone que debemos estar. Estamos justo donde necesitamos estar.
Y hemos llegado hasta aquí de lejos.
A veces a brincos, a veces con pasos diminutos, a veces pataleando y gritando todo el tiempo, a veces con las mangas remangadas y con los nudillos en blanco, hemos aprendido. Hemos crecido.
Hemos cambiado.
Miren qué lejos hemos llegado.
Hoy apreciaré mi progreso. Me permitiré sentirme bien acerca de lo que he logrado.