Noviembre 2 (Mantener a flote el optimismo)

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Los otros Pasos pueden mantenernos sobrios y de alguna manera funcionando a la mayoría de nosotros. Pero el Paso Once puede mantenernos creciendo . . .
* EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 240

A un alcohólico sobrio le resulta mucho más fácil ser optimista en la vida. El optimismo es el resultado natural de encontrarme gradualmente posibilitado de sacar el mejor provecho de cada situación. A medida que mi sobriedad física continúa, yo salgo de la niebla, adquiero una más clara perspectiva y puedo determinar mejor qué curso de acción he de seguir. Por vital que sea la sobriedad física, yo puedo lograr un potencial mayor desarrollando una siempre creciente disposición para valerme de la orientación y dirección de un Poder Superior. Mi capacidad para hacer esto viene de aprender – y de practicar – los principios del programa de A.A. La fusión de mi sobriedad física con mi sobriedad espiritual produce la substancia para una vida más positiva.

Noviembre 1 (No puedo cambiar el viento)

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Es fácil descuidarnos en el programa espiritual de acción y dormirnos en nuestros laureles.
Si lo hacemos, estamos buscando dificultades porque el alcohol es un enemigo sutil. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79

Mi primer padrino me dijo que había dos cosas que decir respecto a la oración y a la
meditación: primero, tenía que empezar y segundo, tenía que continuar. Cuando llegué a
A.A. mi vida espiritual estaba en bancarrota; si yo acaso consideraba a Dios, era solamente cuando mi fuerza de voluntad no bastaba para realizar una tarea o cuando los temores abrumadores erosionaban mi ego.
Hoy estoy agradecido por una nueva vida, una vida en la que mis oraciones son de gratitud.
Mi tiempo de oración es más para escuchar que para hablar. Hoy me doy cuenta de que
aunque no puedo cambiar el viento, puedo arreglar mis velas para navegar. Ya sé la
diferencia entre superstición y espiritualidad. Sé que existe una manera elegante de estar correcto y muchas maneras de estar equivocado.