Noviembre 3 (Enfocar y escuchar)

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Existe un encadenamiento directo entre el examen de sí mismo, la meditación y la oración.
Tomadas separadamente, esas prácticas pueden traer mucho alivio y beneficio.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 105

Si hago primero mi autoexamen, entonces tendré, sin duda, la suficiente humildad para orar y meditar – porque veré y sentiré la necesidad de hacerlo. Algunos profieren empezar y terminar con la oración, dejando un intervalo para el autoexamen y la meditación, mientras que hay otros que empiezan con la meditación, esperando el consejo de Dios respecto a sus aún desconocidos o no reconocidos defectos. Hay todavía otros que hacen su trabajo por escrito y terminan con una oración de alabanza y gratitud. Estos tres – el autoexamen, la meditación y la oración – forman un círculo sin principio ni fin. Dondequiera o como quiera que empiece, acabo llegando a mi destino: una vida mejor.

 

Noviembre 3 (Negación)

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La negación es campo fértil de cultivo de las conductas que llamamos codependientes: controlar, concentrarnos en los demás y descuidarnos a nosotros mismos. La enfermedad y conductas compulsivas o adictivas pueden también surgir durante la negación.
La negación puede ser confusa porque se parece a dormir. No estamos realmente conscientes de lo que estamos haciendo hasta que hemos terminado de hacerlo. Forzarnos a nosotros mismos –o a cualquier otra persona- a enfrentar la verdad, por lo general no ayuda. No enfrentaremos los hechos hasta que estemos listos.
Tampoco, parece, los enfrentará nadie más. Podemos admitir la verdad por un momento,
pero no nos permitiremos hacernos saber que lo sabemos hasta que nos sintamos suficientemente a salvo, seguros y preparados para lidiar con ella y superarla.
Hablar con amigos que nos conocen, nos aman, nos apoyan, nos alientan y nos afirman nos ayuda.
Ser amables, amorosos con nosotros mismos y afirmarnos nos ayuda.
Pedirnos a nosotros mismos y a nuestro Poder Superior que nos guíe al atravesar el cambio, nos ayuda.
El primer paso hacia la aceptación es la negación.
El primer paso para superar la negación es aceptar que podemos estar en negación, y luego gentilmente permitirnos a nosotros mismos avanzar.
Dios mío ayúdame a sentirme suficientemente a salvo y seguro hoy para aceptar lo que necesito aceptar.