Noviembre 3 (Enfocar y escuchar)

PAG-bebecaza

Existe un encadenamiento directo entre el examen de sí mismo, la meditación y la oración.
Tomadas separadamente, esas prácticas pueden traer mucho alivio y beneficio.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 105

Si hago primero mi autoexamen, entonces tendré, sin duda, la suficiente humildad para orar y meditar – porque veré y sentiré la necesidad de hacerlo. Algunos profieren empezar y terminar con la oración, dejando un intervalo para el autoexamen y la meditación, mientras que hay otros que empiezan con la meditación, esperando el consejo de Dios respecto a sus aún desconocidos o no reconocidos defectos. Hay todavía otros que hacen su trabajo por escrito y terminan con una oración de alabanza y gratitud. Estos tres – el autoexamen, la meditación y la oración – forman un círculo sin principio ni fin. Dondequiera o como quiera que empiece, acabo llegando a mi destino: una vida mejor.