Noviembre 7 (Despréndete y déjaselo a Dios)

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. . . pidiéndole solamente que nos dejase conocer Su voluntad para con nosotros y nos
diese la fortaleza para cumplirla.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 103

Cuando yo “me desprendo y se lo dejo a Dios”, pienso más clara y sabiamente. Sin tener
que pensarlo, rápidamente me desprendo de las cosas que me causan dolor e incomodidad.
Ya que me resulta difícil desprenderme de la clase de pensamientos y actitudes
preocupantes que me causan una inmensa angustia, todo lo que tengo que hacer durante
esos períodos es dejar que Dios, como yo lo concibo, lo haga por mí, y al momento me
desprendo de los pensamientos, recuerdos y actitudes que me están molestando.
Cuando recibo ayuda de Dios, como yo lo concibo, puedo vivir mi vida un día a la vez y
enfrentarme a cualquier situación que se me presente. Solamente entonces puedo vivir una vida de victoria sobre el alcohol, en cómoda sobriedad.

Noviembre 6 (Ir con la corriente)

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Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con
Dios, como nosotros lo concebimos . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 103

Las primeras palabras que digo al levantarme por la mañana son, “Oh dios, me levanto para hacer Tu voluntad”. Esta es la oración más corta que conozco y está profundamente
arraigada en mí. La oración no cambiar la actitud de Dios para conmigo; cambia mi actitud para con Dios. A diferencia de la oración, la meditación es un período de quietud sin palabras. Estar centrado es estar físicamente relajado, emocionalmente calmado,
mentalmente enfocado y espiritualmente consciente.
Una manera de mantener abierto el canal y mejorar mi contacto consciente con Dios es
mantenerme en una actitud agradecida. En los días que estoy agradecido parece que se
suceden buenas cosas en mi vida. Sin embargo, en el instante en que maldigo las cosas en mi vida, se detiene el fluir de lo bueno. Dios no interrumpió la corriente; fue mi propia negatividad.