Noviembre 7 (Despréndete y déjaselo a Dios)

PAG-vaquita4

. . . pidiéndole solamente que nos dejase conocer Su voluntad para con nosotros y nos
diese la fortaleza para cumplirla.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 103

Cuando yo “me desprendo y se lo dejo a Dios”, pienso más clara y sabiamente. Sin tener
que pensarlo, rápidamente me desprendo de las cosas que me causan dolor e incomodidad.
Ya que me resulta difícil desprenderme de la clase de pensamientos y actitudes
preocupantes que me causan una inmensa angustia, todo lo que tengo que hacer durante
esos períodos es dejar que Dios, como yo lo concibo, lo haga por mí, y al momento me
desprendo de los pensamientos, recuerdos y actitudes que me están molestando.
Cuando recibo ayuda de Dios, como yo lo concibo, puedo vivir mi vida un día a la vez y
enfrentarme a cualquier situación que se me presente. Solamente entonces puedo vivir una vida de victoria sobre el alcohol, en cómoda sobriedad.

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