Diciembre 4 (En acción)

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A.A. es algo más que un conjunto de principios; es una sociedad de alcohólicos en acción. Debemos llevar el mensaje, pues, de no hacerlo, nosotros mismos podemos debilitarnos y aquellos a quienes no se les ha comunicado la verdad, pueden perecer. COMO LO VE BILL, p. 13

Yo tenía un deseo desesperado de vivir, pero si iba a lograrlo, tenía que participar
activamente en nuestro programa. Me uní a lo que se convertiría en mi grupo, donde abría el local, hacía el café y me ocupaba de la limpieza. Llevaba sobrio tres meses cuando un veterano me dijo que yo estaba haciendo trabajo de Paso Doce. ¡Qué satisfactorio fue saberlo! Sentí que realmente estaba logrando algo. Dios me había dado una segunda oportunidad, A.A. me había enseñado el camino y estos dones eran no sólo gratuitos sino inapreciables. La alegría de ver desarrollarse a los recién llegados me recuerda de dónde vine, dónde estoy y las ilimitadas posibilidades que tengo por delante. Tengo que asistir a las reuniones porque en ellas recargo mis baterías para tener luz cuando la necesite. Soy un principiante en el servicio, pero ya estoy recibiendo más de lo que doy. No puedo conservarlo a menos que lo dé a otros. Yo soy responsable cuando otro pide ayuda. Yo quiero estar allí – sobrio.

Diciembre 4 (Dejar ir)

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“¿Cuánto debemos dejar ir?”, me preguntó una amiga un día.
“No estoy segura”, le contesté, “pero tal vez todo”.
Dejar ir es un proceso espiritual, emocional, mental y físico, y a veces un misterioso proceso metafísico de soltarle a Dios y al universo aquello a lo que nos estamos aferrando tanto.
Dejamos ir nuestro agarrarnos de la gente, de los resultados, de las ideas, sentimientos, deseos, necesidades, de todo.
Dejemos ir nuestro tratar de controlar nuestro progreso en la recuperación. Sí, es importante reconocer y aceptar lo que queremos y lo que queremos que suceda. Pero es igualmente importante que a continuación lo dejemos ir.
Dejar ir es la parte de acción de la fe. Es una conducta que le da permiso a Dios y al universo de enviarnos lo que nos toca tener.
Deja ir significa que reconozcamos que aferrarnos con tantas fuerzas no nos está ayudando a resolver el problema, a cambiar a la persona o a obtener el resultado que deseamos. No nos está ayudando a nosotros. De hecho, aprendemos que el aferrarnos a
veces nos impide obtener lo que queremos y necesitamos.
¿Quiénes somos nosotros para decir que las cosas no están ocurriendo exactamente como necesitan suceder?
Hay magia en el dejar ir. A veces obtenemos lo que queremos poco después de que lo hemos dejado ir. A veces lleva más tiempo. A veces el resultado específico que deseamos no ocurre. A veces sucede algo mejor.
Dejar ir nos libera y nos conecta con nuestra Fuente.
Dejar ir crea el ambiente óptimo para los mejores resultados y soluciones posibles.
Hoy me relajaré. Dejare ir lo que más me está perturbando. Confiaré en que al dejarlo ir, he empezado a poner las ruedas en movimiento para que las cosas se resuelvan de la mejor manera posible.