Diciembre 6 (Cuando pierdo las esperanzas)

PAG-pimiti

Cuando progresamos todavía más, nos dimos cuenta de que la mejor fuente posible de estabilidad emocional es el mismo Dios. Vimos que la dependencia de Su perfecta justicia, perdón y amor era saludable, y funcionaria donde nada más podría hacerlo. Si realmente dependíamos de Dios, no podíamos hacer muy bien el papel de Dios ante nuestros semejantes ni sentiríamos el vivo deseo de depender completamente de la protección y del cuidado humanos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 123

Mi experiencia ha sido que, cuando todos los recursos humanos parecen haber fallado,
siempre hay Uno que nunca me desampara. Aun más, El siempre está ahí para compartir mi alegría, para enseñarme el buen camino y para confiarme a El cuando no hay nadie más. Mientras que los esfuerzos humanos pueden aumentar o disminuir mi bienestar y felicidad, sólo Dios puede proveerme el amoroso alimento del cual depende mi salud espiritual diaria.

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