Diciembre 14 (Llegar al alcoholismo)

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Nunca le hables a un alcohólico desde una cumbre moral o espiritual; sencillamente muéstrale el equipo de instrumentos espirituales para que él los inspeccione. Demuéstrale cómo funcionaron para ti.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 88

¿Tengo yo la tendencia a mirar al recién llegado que acabo de conocer desde mi percibida perspectiva de éxito en A.A.? ¿Lo comparo a él con los numerosos conocidos que tengo en la Comunidad? ¿Le enseño en un tono magistral la voz de A.A.? ¿Cuál es mi verdadera actitud hacia él? Yo tengo que examinarme a mí mismo siempre que encuentre un recién llegado para asegurarme de que estoy llevando el mensaje con sencillez, con humildad y con generosidad. Aquel que todavía sufre de la terrible enfermedad del alcoholismo tiene que encontrar en mí a un amigo que le permita conocer la manera de A.A., porque yo tuve un amigo así cuando llegué. Hoy me toca a mí extender mi mano con amor a mi hermana o hermano alcohólico y enseñarle el camino a la felicidad.

Diciembre 13 (Pensar en otros)

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Nuestras mismas vidas, como ex bebedores problemas que somos, dependen de nuestra constante preocupación por otros, y de la manera en que podamos satisfacer sus necesidades. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 18

Nunca me ha resultado fácil pensar en otros. Aun cuando trato de practicar el programa de A.A., siempre soy propenso a pensar, “¿Cómo me encuentro hoy? ¿Me siento feliz, alegre y libre?”. El programa me dice que mis pensamientos tiene que dirigirse a aquellos alrededor mío: “¿Le gustaría a este principiante tener alguien con quien hablar?” “A esa persona la veo un poco triste hoy, quizá podría levantarle el ánimo”. Solamente cuando olvido mis problemas y me esfuerzo por aportar algo a otros, puedo empezar a alcanzar la serenidad, el conocimiento consciente de Dios que busco.

Diciembre 14 (Un pensamiento claro)

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Esfuérzate por pensar claramente. Muchos de nosotros teníamos nublado el pensamiento por la negación. Algunos de nosotros incluso hemos perdido la fe en nosotros mismos porque nos hemos pasado cierto tiempo en un estado de negación. Pero perder la fe en nuestra forma de pensar no nos va a ayudar. En lo que necesitamos perder la fe es en la negación.
No recurríamos a la negación -ya fuera del problema de alguna otra persona o nuestro- porque fuéramos deficientes. La negación, ese mecanismo que absorbe los golpes al alma, nos protege hasta que estamos equipados para lidiar con la realidad.
Pensar claramente y estar en recuperación no significa que nunca recurriremos a la negación. La negación es el primer paso hacia la aceptación, y la mayor parte de nuestra vida estaremos luchando para aceptar algo.
Pensar claramente significa que no debemos permitirnos caer en la negatividad o en expectativas irreales. Mantenemos contacto con otras personas que están en recuperación. Asistimos a nuestras reuniones, donde hay paz interior y un apoyo realista. Trabajamos los Pasos, rezamos y meditamos.
Mantenemos una línea clara de pensamiento pidiéndole a nuestro Poder Superior que nos ayude a pensar claramente, y no esperando que El, ni nadie más, piense por nosotros.
Hoy me esforzaré por tener un pensamiento claro, equilibrado, en todas las áreas de mi vida.

Diciembre 13 (Dar)

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No tengas miedo de dar.
Durante un rato, quizá necesitemos abstenernos de dar mientras aprendemos a discernir a diferencia entre dar sanamente y cuidar en exceso, lo cual nos deja sintiéndonos victimados y a los otros, resentidos.
Esto es temporal.
Para estar sanos, para hacer la parte que nos toca en esta forma espiritual de vida, para ser parte del infinito ciclo del universo, guiado por nuestro Creador, necesitamos dar y recibir.
Ambas partes son importantes.
¿Qué es dar sanamente? Es una conducta bien definida que cada uno de nosotros debe tratar de entender. Es dar de manera que nos sintamos bien y que no nos deje con la sensación de haber sido victimados.
Es dar de manera que tanto el que da como el que recibe queden con la estima en alto.
Es dar basándose en el deseo de hacer en vez de dar a partir de un sentimiento de culpa, de lástima, de vergüenza o de obligación.
Es dar sin condiciones. O es dar basándose en un trato limpio, directo.
Ya sea que se trate de dar nuestro tiempo, esfuerzo, energía, consuelo, cariño, dinero o de darnos nosotros mismos, es un dar que podemos permitirnos.
Dar es parte de la cadena del dar y recibir. Podemos aprender a dar sanamente; podemos aprender a dar con amor. Necesitamos mirar bien cómo damos, para asegurarnos de no cruzar la línea de lo que ya es cuidar excesivamente a los demás. Pero necesitamos aprender a dar de manera que nos funcione a nosotros y que le funcion
e a los demás.
Hoy, Dios mío, guíame en mi forma de dar. Ayúdame a darles sanamente a los demás. Ayúdame a dar lo que sienta correcto, lo que sienta bien, lo que sienta limpio y lo que esté dentro de mi capacidad.