Febrero 4 (Cuando falta la fe)

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En ocasiones es más difícil aceptar el programa de A.A. para aquellos que han perdido o rechazado la fe que para quienes nunca la tuvieron, porque los primeros creen que ya intentaron la fe y no les sirvió de nada. Ya conocen el camino de la fe y el camino sin la fe. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 30

Tan convencido estaba de que Dios me había fallado que acabé tomando una actitud
desafiante, aunque sabía que no debía hacerlo, y me lancé a una última parranda. Mi fe se volvió amarga y eso no fue por una mera casualidad. Aquellos que una vez tuvieron gran fe, tocan fondo con más fuerza. Aunque me uní a A.A., tardaba tiempo en reavivar mi fe.
Intelectualmente estaba agradecido por haber sobrevivido una caída tan vertiginosa, pero me sentía todavía duro de corazón. No obstante, seguía ateniéndome al programa de A.A.: las alternativas me parecían demasiado lúgubres. Seguía asistiendo a las reuniones y, poco a poco, iba renaciendo mi fe.

Febrero 3 (Llenar el vacío)

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Solamente necesitábamos hacernos una breve pregunta: “¿Creo ahora, o estoy dispuesto a creer siquiera, que hay un Poder superior a mí mismo?”. Tan pronto como una persona pueda decir que cree o que está dispuesta a creer, podemos asegurarte enfáticamente que ya va por buen camino.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 44

A mí siempre me fascinó el estudio de los principios científicos. Dios y la espiritualidad eran ejercicios académicos sin ningún significado. Era un hombre de ciencia moderno, el
conocimiento era mi Poder Superior. Dado el correcto conjunto de ecuaciones, la vida era solamente otro problema que resolver. Sin embargo, mi ser interior se estaba muriendo por la solución propuesta por mi ser exterior a los problemas de la vid ay la solución siempre fue el alcohol. A pesar de mi inteligencia, el alcohol se convirtió en mi Poder Superior. Por el amor incondicional que emanaba de la gente y reuniones de A.A. me fue posible descartar al alcohol como mi Poder Superior. El vacío inmenso se llenó. Ya no me sentía solo y apartado de la vida. Había encontrado el amor de Dios. Hay solamente una ecuación que realmente me importa ahora: Dios está en A.A.

Febrero 2 (Rescatado por la rendición)

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La característica del llamado alcohólico típico es un sentimiento egocéntrico narcisista, dominado por sensaciones de omnipotencia, que intenta mantener a toda costa su integridad interior . . . Interiormente el alcohólico no acepta ser controlado por el hombre o por Dios. El, el alcohólico, es y debe ser el dueño de su propio destino. Luchará hasta el final por preservar esa posición. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 306

El gran misterio es: “¿Por qué algunos de nosotros morimos de muerte alcohólica,
luchando por conservar la ‘independencia’ de nuestro ego, mientras otros parecen lograr la sobriedad en A.A. sin ningún esfuerzo?”. La ayuda de un Poder Superior, el regalo de la sobriedad, me llegó cuando un inexplicable deseo de dejar de beber coincidió con mi
disposición de aceptar sugerencias de hombres y mujeres de A.A. Yo tuve que rendirme
porque sólo podía ser rescatado pidiendo la ayuda de Dios y de mis compañeros.

Febrero 1 (Meta: La cordura)

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“. . . el Paso Dos empezó gradual y suavemente a infiltrarse en mi vida. NO sabría decirte en qué día o en qué momento empecé a creer en un Poder superior a mí mismo, pero puedo afirmarte que ahora si tengo esa creencia”.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 29

“¡Llegué a creer!” Yo hablaba de mi creencia cuando me daba la gana o cuando pensaba
que quedaría bien. No confiaba realmente en Dios. No creía que El se preocupara por mí.
Seguía tratando de cambiar las cosas que no podía cambiar. Gradualmente, con desgana, empecé a entregárselo todo, diciendo: “Tú que eres tan omnipotente, hazte cargo de ello”. Y El lo hizo. Empecé a obtener soluciones a mis problemas más difíciles, algunas veces en el momento más inesperado: manejando al trabajo, mientras estaba almorzando, o cuando estaba profundamente dormido. Me di cuenta de que yo no había pensado en aquellas soluciones – un Poder más grande que yo me las había dado. Llegué a creer.

Enero 31 (Nuestro bienestar común tiene la preferencia)

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La unidad de Alcohólicos Anónimos es la cualidad más preciada que tiene nuestra Sociedad . . . Nos mantenemos unidos o A.A. muere.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 135

Nuestras Tradiciones son los elementos clave en el proceso de desinflar el ego necesario
para lograr y mantener la sobriedad de Alcohólicos Anónimos. La Primera Tradición me
recuerda que no debo atribuirme el mérito ni la autoridad por mi recuperación. El anteponer a todo nuestro bienestar común me recuerda no convertirme en un curandero en este programa; yo soy todavía uno de los pacientes. Modestos veteranos construyeron la sala de hospital. Sin ella, yo dudo que estuviera vivo. Sin el grupo, pocos alcohólicos se recuperarían.
Mi participación activa en una renovada entrega de la voluntad me hace posible alejarme de la necesidad de dominar y del deseo de reconocimiento, los cuales desempañaron un papel muy significativo en mi alcoholismo activo. Supeditar mis deseos personales al desarrollo del grupo contribuye a la unidad de A.A. que es crucial para toda recuperación. Contribuye a que tenga presente que el total es mayor que la suma de sus partes.

Enero 30 (Libre de. . .libre para)

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Vamos a conocer una nueva libertad . . .ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78

Para mí el ser libre significa tanto la liberación de como la libertad para. Primero disfruto de la liberación de la esclavitud del alcohol. ¡Qué alivio! Luego, empiezo a experimentar la liberación del temor – temor a la gente, de la inseguridad económica, del compromiso, del fracaso, del rechazo. Entonces, empiezo a disfrutar de la libertad para – la libertad para optar por la sobriedad, para ser quien soy, para expresar mi opinión, para experimentar la paz del espíritu, para amar y ser amado, y la libertad para desarrollarme espiritualmente. Pero ¿cómo puedo ganar estas libertades? El Libro Grande dice claramente que aun antes de hacer la mitad de mis reparaciones empezará a conocer una “nueva” libertad, que no es la vieja libertad para hacer lo que más me complaciera, sin consideración alguna de los demás, sino una nueva libertad que hace posible que las promesas de mi vida se hagan realidad. ¡Qué alegría ser libre!

 

Enero 29 (La alegría de compartir)

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La vida tendrá un nuevo significado. Ver a las personas recuperarse, verlas ayudar a otras, ver cómo desaparece la soledad, ver una agrupación desarrollarse a tu alrededor, tener una multitud de amigos – ésta es una experiencia que no debe perderse. Sabemos que no querrás perdértela. El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es el punto luminoso de nuestras vidas. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 83Saber que todo recién llegado con quien comparta tiene la oportunidad de experimentar el alivio que yo he encontrado en esta Comunidad, me llena de alegría y gratitud. Siento que todas las cosas descritas en A.A. les sucederán a ellos, así como me han sucedido a mí, si ellos aprovechan la oportunidad y abrazan el programa de todo corazón.

Enero 28 (El tesoro del pasado)

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El mostrarle a otros que sufren cómo se nos ayudó, es precisamente lo que hace ahora que la vida nos parezca de tanto valor. Confíe en la idea de que el tenebroso pasado, estando en manos de Dios, es su más preciada posesión, clave de la vida y de la felicidad de otros. Con ella puede usted evitarles a otros la muerte y el sufrimiento. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 115Qué regalo es para mí darme cuenta de que todos aquellos años de aparente inutilidad, no fueron desperdiciados. Las experiencias más degradantes y humillantes acaban
convirtiéndose en las herramientas más poderosas para ayudar a otros a recuperarse. Por conocer las profundidades de la vergüenza y de la desesperación, puedo ofrecerles una mano cariñosa y compasiva y saber que la gracia de Dios está siempre a mi alcance.

Enero 27 (Liberado de la culpa)

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Tuvimos que dejar de echar la culpa a otras personas.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 50

Cuando llego a estar dispuesto a aceptar mi propia impotencia, empiezo a darme cuenta de que el echarme a mí mismo la culpa de todos los problemas de mi vida puede ser una
especie de engreimiento que me precipitaría nuevamente a la desesperación. El pedir ayuda y escuchar atentamente los mensajes inherentes en los Pasos y en las Tradiciones, hacen posible cambiar esas actitudes que retardan mi recuperación. Antes de unirme a A.A. tenía tal deseo de aprobación por parte de personas en posición de poder, que estaba dispuesto hasta sacrificarme a mí mismo y a otros para ganarme un puesto en el mundo.
Invariablemente fracasaba. En el programa tengo verdaderos amigos que me aman, que me entienden, que se interesan en ayudarme a descubrir la verdad acerca de mí mismo. Con la ayuda de los Doce Pasos, yo estoy capacitado para construirme una mejor vida, cubre de culpabilidad y de necesidad de auto-justificación.

Enero 26 (Rigurosa honestidad)

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¿Quién desea ser rigurosamente honesto y tolerante? ¿Quién quiere confesar sus defectos a otra persona, o reparar todos los daños que ha ocasionado? ¿A quién le interesa someterse a un Poder Superior, y aun menos pensar en la oración y la meditación? ¿Quién desea sacrificar su tiempo y energía para tratar de llevar el mensaje de A.A. a otra persona que esté sufriendo? No, al alcohólico común y corriente, egocéntrico en extremo, no le interesa esta perspectiva, a menos que se vea obligado a ella para salvar su vida. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 26Yo soy alcohólico. Si bebo me moriré. ¡Santo Cielo, qué poder, qué energía y qué emoción
genera en mí esta simple declaración! Pero realmente, es todo lo que yo necesito saber hoy. Estoy deseoso de permanecer vivo hoy? ¿Estoy dispuesto a mantenerme sobrio hoy?
¿Estoy dispuesto a pedir ayuda y estoy dispuesto a dar ayuda a otro alcohólico que esté
sufriendo hoy? ¿Me doy cuenta de la naturaleza mortal de mi situación? ¿Qué debo hacer
hoy, para permanecer sobrio?